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18/1/25

Robert Skidelsky: Definir una paz justa en Ucrania... Agustín no concebía una paz justa en términos jurídicos, sino como una paz que durara tanto como fuera posible en un mundo perverso... El sistema westfaliano de «equilibrio de poder» lo hizo realidad en parte... Cualquier proyecto de paz basado en la idea de que la libertad es indivisible, y que un ataque a la libertad de una sola persona es un ataque a la de todos, está destinado a quebrarse ante la diversidad de culturas y poderes... no es la universalización de nuestros valores lo que debe perseguir la política exterior, sino la armonización de lo semejante con lo diferente

 "Hay muchas razones para lamentar la resurrección de Donald Trump, pero una razón abrumadora para darle la bienvenida es que es un pacificador, no un guerrero, y que aprovechará activamente el poder de Estados Unidos para pacificar un mundo cada vez más peligroso.

Los líderes occidentales no buscan activamente la guerra con Rusia, China o Irán. Pero tampoco buscan activamente la paz. Ucrania es un buen ejemplo.

Nuestros líderes han declarado en repetidas ocasiones que corresponde a Ucrania definir los términos en los que hará las paces. Mientras tanto, seguirán suministrándole «todo lo necesario» para la victoria. Dado que el gran desequilibrio demográfico y militar entre Ucrania y Rusia impide una victoria ucraniana con el actual nivel de apoyo, esta postura sólo deja dos opciones: La derrota de Ucrania o una peligrosa escalada de consecuencias impredecibles.

Los recientes movimientos de escalada no han sido suficientes para afectar al cálculo básico. El permiso de Biden para que Ucrania utilice ATCAMS de fabricación estadounidense es lo suficientemente limitado como para evitar un conflicto directo entre la OTAN y Rusia, aunque demasiado limitado como para impedir una derrota ucraniana. En cualquier caso, sólo se mantiene durante otros dos meses. El equipo de Trump ha indicado que el nuevo presidente ejercerá una presión simultánea tanto sobre Putin como sobre Zelenskyy para poner fin a la guerra rápidamente.

 Cualquier iniciativa de paz exitosa tendrá que aceptar que este conflicto no tiene un único malo. No reconocemos la visión que tiene Putin de la OTAN como una bestia con garras envolventes. Al mismo tiempo, se puede perdonar a los rusos por pensar que la narrativa occidental no es tan defensiva como parece. «La difusión de nuestros valores nos hace más seguros», declaró Tony Blair en Chicago en 1999, justificando el bombardeo de Yugoslavia por la OTAN. Esto sienta las bases para un cambio de régimen por la fuerza cuando se presente la oportunidad. El mensaje subyacente es que la democracia es la forma pacífica y la dictadura la forma belicosa del Estado, por lo que una guerra por la democracia es necesariamente una guerra por la paz. Muchos analistas occidentales ven la guerra en Ucrania como una guerra por el cambio de régimen en Rusia, razón por la cual no pueden contemplar nada que no sea una victoria ucraniana.

La doctrina cristiana ofrece bases más seguras para negociar el fin del conflicto ucraniano. Agustín de Hipona consideraba primordiales las pretensiones de paz. Una paz perfectamente justa es inalcanzable en este mundo, pero la humanidad puede acercarse a ella. La guerra puede ser un medio para lograrlo, de modo que el pacifismo absoluto es insostenible. Pero como el bien y el mal rara vez son inequívocos, la justicia siempre es relativa y, por tanto, la guerra debe librarse con moderación y limitación (algunos analistas prefieren el término guerra «justificable» para captar la esencia del pensamiento de que ninguna guerra puede ser perfectamente justa).

 ¿Qué es una guerra justificable? El Artículo 51 del Capítulo 7 de la Carta de la ONU reconoce el «derecho inmanente de legítima defensa» si un miembro es objeto de un ataque armado. En términos de la ONU, la invasión rusa de Ucrania fue injusta e ilegal; Ucrania está librando una guerra justa en defensa propia; el Consejo de Seguridad es impotente para detener la agresión rusa ante el veto de Rusia; y Ucrania merece todo el apoyo que podamos darle.

Esto parece bastante sencillo. Sin embargo, hay dos puntos débiles en la teoría de la guerra justa: en primer lugar, en la extensión de la idea de «defensa» a la defensa de los valores más que del territorio; en segundo lugar, en el recurso a la guerra «preventiva» incluso cuando no hay ataque ni peligro inmediato de que lo haya. En tales formulaciones, defensa y ataque pierden sus referentes de sentido común. ¿La invasión de Irak liderada por Estados Unidos en 2003 fue defensiva o agresiva? Estados Unidos afirmó que estaba librando una guerra defensiva contra Sadam Husein para evitar que utilizara «armas de destrucción masiva» (que resultó no tener) en el futuro. Esta elasticidad de razonamiento invita a una inflación indefinida del significado de defensa. Rusia podría justificar, y de hecho lo hizo, su invasión de Ucrania como una medida preventiva para contrarrestar la expansión de la OTAN.

 No menos formidable es la dificultad de definir una paz justa. Agustín no concebía una paz justa en términos jurídicos, sino como una paz que durara tanto como fuera posible en un mundo perverso. Rechazó el modelo imperial (romano) de paz asegurada mediante la aniquilación del enemigo por considerarlo demasiado costoso en términos de carnicería y derramamiento de sangre - «hicieron un desierto y lo llamaron paz», dijo Tácito de los métodos imperiales romanos. Más bien adoptó la idea aristotélica de la paz como proporción ordenada. «El orden», escribió Agustín, “es el ajuste de lo semejante y lo diferente, cada uno en su lugar”. El sistema westfaliano de «equilibrio de poder» lo hizo realidad en parte, aunque el equilibrio de poderes daría una mejor idea de ello, con cada parte contribuyendo a la armonía del conjunto.

Cualquier proyecto de paz basado en la idea de que la libertad es indivisible, y que un ataque a la libertad de una sola persona es un ataque a la de todos, está destinado a quebrarse ante la diversidad de culturas y poderes. Sin embargo, esta sigue siendo la visión oficial occidental. La segunda venida de Trump, con sus instintos aislacionistas, promete romper este molde. Porque no es la universalización de nuestros valores lo que debe perseguir la política exterior, sino la armonización de lo semejante con lo diferente."

(Robert Skidelsky , en  Thomas Fazi , blog, 24/11/24, traducción DEEPL)

30/8/22

¿Forma parte la guerra de Ucrania, como casi todas las contemporáneas, de lo que se denominan “fases bélicas del capitalismo”, es decir, enfrentamientos armados entre intereses en conflicto? Hablábamos hace poco de cómo se había construido todo un relato rápidamente, cosa que hacía sospechar de que había quién desde un inicio sabía que iba para largo. Se empezó utilizando todo aquello necesario para explicar “la guerra justa”... Es decir, se le intentó dar un componente necesario, para justificar luego lo que iba a pasar. La guerra, que nadie quiere, entre personas normales y corrientes, necesita una gran preparación para asumirla como necesaria... Es curioso, pero parece que EE.UU. sabía lo que iba a ocurrir

"Pensando en “Golpes Bajos” ¿Malos tiempos para la paz, de ahora o de siempre?

Lo primero que habría que decir es que, dese hace ya muchos años, décadas, los institutos especializados en identificar cada año los conflictos armados, siempre cifran entre 35 y 50-60 lo que se encuentran activos cada año. Es decir, conflictos armados, guerras, las hay desde siempre. Podemos decir que en estos últimos años ha habido un número más elevado en muchos lugares del mundo, sobre todo en países del continente africano y Oriente Medio, como bien sabemos, y algunos otros lugares. 

Pero ahora que la guerra está en Europa o a sus puertas, y que estamos participando en ella de una manera más directa o entendible y que, sobre todo, sufrimos sus consecuencias en el día a día, es quizás cuando sentimos que estos son malos tiempos para la paz. Puede estar produciéndose un cambio de tendencia, porque desde la guerra de los Balcanes no habíamos percibido que los europeos podríamos habernos visto involucrados en una guerra. Parecía que el proyecto europeo, y por extensión occidental, era algo exitoso en muchos aspectos y también en el de evitar la guerra, o al menos de evitar sus efectos. Finalmente, se ha visto que este proyecto no ha sabido evitar la guerra. 

¿Seguimos pues prisioneros de nuestro etnocentrismo? ¿En la medida en que las cosas ocurren más lejos de nosotros más próximas están del infierno?

Esto se estudia en los conflictos. Desde siempre, de un modo u otro y quizás desde un visión neo-colonial, hemos pensado que la guerra es cuestión de otros, bárbaros, que no saben evitarla, que no tienen remedio… Con un complejo de seguridad, percibimos que haya guerras en otros lugares, pues es lo que ha habido y lo que hay, y lo aceptamos o toleramos. Por esa sensación de lejanía, por falta de empatía, de compartir menos aspectos identitarios y de supremacismo, asociamos la guerra a los “bárbaros”. Pero ahora, que la guerra es entre blancos, rubios y con los ojos azules, la cosa cambia.

 Esto ha ocurrido siempre y puede ser una explicación del porqué en esta guerra se han podido tomar unas decisiones y no otras. Pero la explicación es más compleja. Esta es una parte más de percepción cultural, pero en una guerra como la de Ucrania no es casual, no ha venido sin más, ni por sorpresa. No es solo cuestión de una parte, el Gobierno ruso, que ha decidido hacer algo, totalmente rechazable obviamente, y que estamos reaccionando a ello, sino que tenemos que ser conscientes de que lo que ha ocurrido ahora es algo que no se debía haber dejado que ocurra. 

¿Forma parte esta guerra, como casi todas las contemporáneas, de lo que se denominan “fases bélicas del capitalismo”; es decir, enfrentamientos armados entre intereses en conflicto?

En una clase, hablábamos hace poco de la guerra en Ucrania y de cómo se había construido todo un relato rápidamente, cosa que hacía sospechar de que había quién desde un inicio sabía que iba para largo. Se empezó utilizando todo aquello necesario para explicar “la guerra justa”. Cosa que implica que se lucha por algo que vale la pena, que hay que pelear para conseguir algo bueno, que se trata del bien contra el mal… También aquí, en España, en boca de dirigentes políticos, hemos podido oír que se trataba de una la lucha por la libertad, por la democracia, por la defensa de nuestros valores, etc. Es decir, se le intentó dar un componente necesario, para justificar luego lo que iba a pasar. La guerra, que nadie quiere, entre personas normales y corrientes, necesita una gran preparación para asumirla como necesaria. 

Soy hijo de la guerra de Vietnam, que originó un gran debate. Ahora, con la guerra de Ucrania, no hay lugar para la disensión…

La guerra de Vietnam fue el conflicto en el que EE.UU. y todos los gobiernos del mundo han aprendido de los errores que se cometieron, desde el punto de vista de la comunicación política. En Vietnam es la ultima guerra de la que hay imágenes terribles, con efectos incontestables. Viéndolas, cualquiera puede pedir que pare esto. A partir de entonces, en ninguna otra guerra, en la que han estado EE.UU., Europa, la OTAN, incluso Rusia, se facilita el acceso a las imágenes. 

En las guerras de Irak, Afganistán… es prácticamente imposible ver imágenes del sufrimiento humano causado por el Ejército. Hemos llegado a un punto de sofisticación de la comunicación, incluso en un conflicto armado, que resulta insuperable a nivel de manipulación, y de conseguir tener solo una visión de las cosas. Esto ha ocurrido en Ucrania, de manera muy rápida y, en consecuencia, resulta muy difícil situarse en contra.

Sabíamos muy poco de Ucrania y a este paso sabremos aún menos ¿No tiene la guerra de Ucrania visos de guerra civil, si no entre hermanos, al menos entre primos o parientes algo más lejanos?

Carecemos de información y no se explica qué es lo que está ocurriendo en Ucrania, que es un conflicto muy complejo. La mitad de la población de Ucrania o más tiene familiares rusos. Existen vínculos muy profundos, que podían hacer pensar que el gobierno ruso, liderado por Putin, fuera incapaz de utilizar la violencia al nivel que lo está haciendo, con una ofensiva militar que no parece precisamente orientada a conseguir el apoyo de la población local. En cualquier caso, no me atrevo a pensar que pueda entenderse como una guerra civil. Si se explicara con una claridad necesaria a qué responde este conflicto y no hubiera otros intereses detrás, como se explican otros, probablemente sería imposible justificar la participación de Europa, la OTAN o EE.UU. (que es quien está realmente implicado) en él. 

¿La OTAN, que sobrevivió al Pacto de Varsovia, y que Trump pareció obviarla, reaparece ahora con todos los atributos de los muertos vivientes?

Esta es una de las claves, el dejar en manos de una organización militar como la OTAN las cuestiones de seguridad. La seguridad de Europa en manos de una organización militar, creada y liderada, sin contestación, por EE.UU. La OTAN, hay que decirlo claramente, es una herramienta para ampliar el poder militar de EE.UU. en el mundo. Sin más. Esto, con el tiempo, se nos ha olvidado. Hace lo que toda buena organización militar hace: aprovechar las debilidades del enemigo para seguir avanzando. Eso es lo que ha hecho en todos estos años. Ha aprovechado los momentos de debilidad rusos para ir acercándose y ganándole terreno. La OTAN no ha dejado de hacer lo que sabe hacer. 

¿Todo ello a beneficio del desarrollo armamentístico?

Tenemos que saber que esto no ha sido nunca diferente. Ahora, lo que no nos explican es que Europa es al menos corresponsable de lo que está ocurriendo en Ucrania. Era evidente la estrategia de cerco a Rusia, y no olvidemos que la OTAN era una manera de expansión de EE.UU. en el Atlántico y en el Mediterráneo. Presencia militar que es también enorme en el Pacífico. Aunque esto no justifica ni de lejos la intervención de Rusia en Ucrania, hay que reconocer que Putin lo tiene bastante fácil cuando hace valer que está haciendo frente a un acoso. Todo lo cual, claro, apelando al ultranacionalismo. Esta claro que, en un contexto de shock de seguridad, nada tiene de extraño que se intenten aumentar los gastos militares: ayudas a las empresas armamentísticas, programas de compras de armas conjuntas en la UE… Todo en la idea de acelerar la llegada a ese 2% del presupuesto dedicado a defensa en cada país. Mensaje de marketing que alguien se inventó en una cumbre de la OTAN, y que no responde a ninguna necesidad. 

Después del susto de Trump, se depositaron en Biden esperanzas de cambio a mejor en el mundo ¿De algún modo, se están cumpliendo, o todo lo contrario?

Es curioso, pero parece que EE.UU. sabía lo que iba a ocurrir desde antes de que pasara lo que está ocurriendo en Ucrania. La gente no estábamos escuchando el mensaje de lo que venía. En definitiva, las guerras de este calado no son tan diferentes en uno u otro momento. Entre los economistas, al analizar las guerras siempre se acaban encontrando las razones relacionadas con la codicia y el poder. Dentro de 20 años, cuando veamos quién ha ganado, quién ha mejorado sus posiciones estratégicas y económicas, entenderemos algo más del porqué ha pasado todo esto."


(Entrevista a Jordi Calvo. Economista. Coordinador e investigador del Centre Delàs d’Estudis per la Pau. Profesor sobre conflictos armados y relaciones internacionales en varias Universidades. Miembro de la Junta del International Peace Bureau. Entre sus publicaciones, “Gasto militar y seguridad global”. Peru Erroteta, elTriangle, 31/07/22)

7/5/11

Ética de izquierdas... para el siglo XXI

" He aquí algunas lecciones que he aprendido de mis maestros. Me he convertido en lo que Camus llamaría un "reformista radical". (...)

1. Ya no quiero cambiar el mundo; quiero reformarlo. De hecho, creo que el mundo cambia por sí mismo mucho más deprisa que nuestro deseo de cambiarlo. (...)

2. El "reformismo radical" excluye todo relativismo desencantado. Mendes-France decía que la tensión reformadora debe inocular constantemente patetismo en la virtud. La democracia debe ser una pasión. (...)

3. La explosión de los dogmas y de las ideologías debería condenarnos a la humildad y a un verdadero culto de la complejidad. (...)

4. La sabiduría consiste ahora en no separar nunca los conceptos de libertad e igualdad. La primera sin la segunda conduce a la jungla de las competiciones. La igualdad sin libertad lleva a la uniformidad y a la tiranía. (...)

5. Desde esta óptica, el dinero solo puede ser el símbolo de unamercancía y el instrumento que sirve para hacerla circular mejor. (...)

6. Según Marx, la violencia viene provocada por el paso de una sociedad a otra, como ocurrió durante la transición del feudalismo al capitalismo. Solo en este caso considera que la violencia es progresista o, si se quiere, revolucionaria. (...)

No existe pues una fatalidad progresista de la violencia, sino al revés. Soy partidario de una no violencia ofensiva y no sacrificial.

7.
No obstante, puede ocurrir que una guerra a la vez "inevitable e inexcusable" sea necesaria por razones de autodefensa. Pero solo podría ser declarada como último recurso, después de descartar todas las demás soluciones. (...)

8. No está en el destino de una víctima el seguir siéndolo; después de liberarse, puede convertirse en verdugo. Todos aquellos que aceptan responder a la barbarie con la barbarie, utilizando las mismas armas que sus enemigos y traicionando así los valores por los que combaten deberían tener presente este pensamiento. (...)

9. Ya en mi más tierna infancia aprendí a considerar la humillación como uno de los peores males de la humanidad. Más aun que las opresiones, las ocupaciones y las alienaciones, la humillación es lo que más profundamente hiere el alma de un individuo o una colectividad. (...)

10. Hay varios medios para no colocar nuestro sillón en el sentido de la resignación ante las desgracias de la vida y la maldición de los hombres. Por ejemplo, considerar que "la vida no es nada, pero nade vale más que una vida" (Malraux), que "no hay que buscar a Dios en ninguna otra parte que en todas partes" (Gide) y que solo la admiración que se transforma en amor puede impedirnos ver la vida como "un cuento lleno de ruido y furor contado por un idiota y que no significa nada" (Shakespeare)."

(JEAN DANIEL: Lo que yo creo: una ética de izquierda. El País, 06/05/2011, p. 29)

18/3/11

La ONU da luz verde para atacar Libia

"El Consejo de Seguridad impone una zona de exclusión aérea sobre el país.- La votación es acogida con vítores en Bengasi, último bastión rebelde.- Los primeros bombardeos pueden ser inmediatos para evitar la caída de Bengasi.- EE UU cuenta en el Mediterráneo con fuerzas para actuar urgentemente.- Francia dice que hay que responder "en cuestión de horas o días"

El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas ha aprobado a las once de la noche (hora española) una resolución que permite el uso de la fuerza para imponer una zona de exclusión aérea sobre Libia y para proveer asistencia y protección a la población civil de ese país.

El texto aceptado por la mayoría del máximo órgano ejecutivo de la ONU sirve de base para un ataque militar sobre el territorio controlado por Muamar Gadafi y sobre las fuerzas que le apoyan y sus medios de defensa, lo que podría ocurrir de forma inminente.

En Bengasi, la ciudad cercada por las tropas de Gadafi y a la espera de ser salvada por la comunidad internacional, se ha celebrado la votación con vítores de centenares de libios que se han reunido frente a la sede del Consejo Nacional de Transición libio. (...)

La resolución, que "autoriza a los estados miembros a tomar todas las medidas necesarias" para impedir el vuelo de los aviones de Gadafi y asistir a los civiles, ha sido respaldado por 10 votos a favor y cinco abstenciones, las de dos países con derecho de veto, Rusia y China, más las de Alemania, India y Brasil.

Alemania ha optado por esa opción porque ve "considerables daños y riesgos" en una acción militar en contra de Gadafi, por lo que su ministro de Exteriores ha afirmado en un comunicado que las tropas alemanas "no tomarán parte en una operación militar en Libia. (...)

Así como una anterior resolución del Consejo, que remitía la brutalidad del Gobierno libio al juicio del Tribunal Internacional de La Haya e imponía un embargo de armas y un bloqueo de fondos en el exterior, suponía el completo aislamiento de Gadafi, la de esta noche permite pasar a la acción y ayudar a la oposición de forma concreta y drástica.

Al recibir luz verde de la ONU para hacer cumplir la zona de exclusión aérea y proteger a los civiles mediante el uso de la fuerza, si es necesario, la comunidad internacional tiene la oportunidad de intervenir en Libia contundentemente, con los medios militares que se crean convenientes para cumplir esa misión. (...)

Esta resolución será papel mojado si los países autorizados para llevarla a efecto no demuestran el coraje que se requiere para hacerlo de forma continuada. Una vez aprobado el texto es preciso saber, por tanto, quiénes van a apretar el gatillo y con qué energía.

¿Será el ataque contra Libia una mera operación cosmética para salvar las conciencias de Occidente o una verdadera operación militar para derrocar a Gadafi? (...)

Aterrorizado por el riesgo de verse envuelto en otra guerra en un país árabe, el Gobierno norteamericano ha dejado claro en los últimos días que considera que esta misión debería ser cumplida, principalmente, por los países vecinos, es decir por los europeos y los árabes, que son también los que más intereses inmediatos tienen en Libia.

Francia, el Reino Unido (el primer ministro británico, David Cameron, ha convocado una reunión de su Gabinete para este viernes), Egipto, Emiratos Árabes o Qatar, entre otros, debían ser, por tanto, los países que cargasen con la principal responsabilidad militar que se desprende de la resolución discutida esta noche.

Tanto la OTAN como la Liga Árabe han dado su respaldo a la imposición de una zona de exclusión aérea, por lo que se entiende que todos sus miembros están autorizados a utilizar la fuerza para hacerla cumplir.

Al mismo tiempo, la experiencia de similares misiones en el pasado y la presión doméstica sobre Barack Obama para que asuma el liderazgo contra Gadafi pueden obligar a que, pese a resistirse, Estados Unidos acabe teniendo en un eventual ataque sobre Libia un papel mayor que el que parece desear. (...)

Otras zonas de exclusión aérea establecidas anteriormente en Irak o en los Balcanes no sirvieron finalmente, sin embargo, al propósito de contener a los gobiernos agresores y acabaron siendo una simple antesala de una intervención militar terrestre.

En un país de gran extensión territorial y frente a un ejército como el de Gadafi, bien armado y entrenado, la posibilidad de una invasión extranjera se antoja una pesadilla que pocos países querrán vivir.

Los patrocinadores de esta resolución del Consejo de Seguridad confían, por tanto, en que no sean necesarios esos pasos extremos, en que esta sola demostración de la determinación de la comunidad internacional sirva para liquidar a Gadafi." (El País, 17/03/2011)