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23/8/23

El aumento actual del suicidio es propio de una sociedad de solitarios, de hombres y mujeres en una precariedad de vínculos estables y nutrientes... A pesar de estar sumidas en continua mudanza, matrimonio y pareja contrarrestan el caos normativo de la modernidad líquida. Fuera de ellas es el desierto emocional y sexual, la soledad, la depresión y el abismo del suicidio

 "La modernidad tardía está creando dos fenómenos interrelacionados que apuntan en direcciones opuestas: el aumento de la soledad y del suicidio y el imperativo cultural de la felicidad. El primero ha llevado en Reino Unido a la creación de una secretaría de Estado. En España hay 10 suicidios diarios y el Gobierno prepara un plan para remediar cuestión tan alarmante. La escasa información solo señala que se produce entre mayores, personas sin techo y mujeres maltratadas. Pero España arroja cifras altísimas de consumo de ansiolíticos y antidepresivos en toda la población. Luego la depresión y el suicidio constituyen un horizonte posible en todo el espectro social. Vienen a la mente la crisis económica y la devastación que conlleva. Pero más allá de ella hay que analizar nuestra cultura.

 La sociología clásica —Émile Durkheim— teoriza tres tipos de suicidios. El llamado altruista era propio de sociedades tradicionales donde las normas de la comunidad tenían un peso excesivo: así, la mujer hindú se suicidaba cuando enviudaba. Los otros dos tipos, el egoísta y el anómico, interesan más aquí porque son el producto de una individuación desintegrada, y de momentos de perturbación del orden colectivo y de crisis económica, respectivamente. En ambos, los individuos pierden los lazos sociales y se hallan insertos en una cultura individualista que avanza desde los albores de la sociedad industrial.

 El aumento actual del suicidio es propio de una sociedad de solitarios, de hombres y mujeres en una precariedad de vínculos estables y nutrientes. La sociedad individualizada crea instituciones zombis, que no están ni vivas ni muertas porque permanecen, pero que han perdido sus contornos y la certeza que antaño proveían. Entre ellas destacan el matrimonio y la familia. A pesar de estar sumidas en continua mudanza, matrimonio y pareja contrarrestan el caos normativo de la modernidad líquida. Fuera de ellas es el desierto emocional y sexual, la soledad, la depresión y el abismo del suicidio. Dentro, el colchón económico en tiempos de crisis, el salvavidas afectivo, la energía emocional que nos dan los otros y que nos mantiene como seres vinculados. La literatura contemporánea muestra tal paisaje. Las novelas del último Philip Roth narran las vidas sin esperanza de ancianos rodeados de soledad, enfermedad y muerte.

 En Ampliación del campo de batalla, Houellebecq profundiza en una depresión y divide al mundo entre quienes tienen una vida sexual y quienes no. En Sumisión describe cómo un profesor universitario, expulsado de su trabajo y por ende desinstitucionalizado, se encuentra repentinamente solo. También el cine refleja la soledad contemporánea: The Visitor, La cour, Annalisa y sobre todo la excelente Her, donde un holograma encantador es la única compañía de un joven, completamente solo, que se enamora de la cálida voz de su ordenador, a falta de lazos estables. En ese futuro cercano de una sociedad tecnologizada no existen ni amigos ni familia ni pareja. La compañía del ordenador está programada para durar brevemente: el tiempo de sufrir una profunda decepción, dolor y de pensar en acabar esa vida tan miserable.

 La modernidad tardía engendra soledad en una vida más larga y con un ocio —y desempleo— que se extienden en el tiempo. Pero además ha creado un mandato cultural bifronte: el imperativo de la felicidad, de ser “positivos” a toda costa. Por una parte, ofrece un camino a seguir que da sentido a una vida secularizada. Por otra, se impone como una nueva ideología que agudiza la desdicha. El imperativo de la felicidad forma parte del credo estadounidense basado en un voluntarismo radical por el cual con esfuerzo y determinación todo se puede conseguir: éxito y bienestar. También ser feliz. El voluntarismo se une a un individualismo que proclama el valor de la independencia por encima de la interdependencia y que condena la dependencia, del Estado y del prójimo. El credo americano anida en la literatura de autoayuda desde su fundación. Desde los pasados noventa, la psicología positiva en su vertiente científica y popular es el estandarte de dicha ideología. Se difunde por la autoayuda y ha penetrado el sentido común actual con gran éxito.

 Su presupuesto es que el carácter es moldeable y ofrece el cambio del yo para conseguir la felicidad. Es un proyecto privado, propio de una cultura individualista que ha dejado atrás los colectivos, el llamado programa de emancipación. La oferta del cambio interno no es poco en una sociedad secular y desencantada. La literatura de consejos quiere construir un yo fuerte y autosuficiente e instaura un código frío con la autosuficiencia y el distanciamiento como valores centrales. La felicidad es cuestión de técnicas.

 Según el cognitivismo sociológico, el pensamiento domina la emoción: cambie su “estilo negativo” de pensar por uno “positivo” y será feliz. La voluntad ha de vencer a la necesidad, en forma de herencia genética y de circunstancias sociales: no busque reconocimiento, sea usted la fuente de su propia valía, no se compare con los demás; afirme el “aquí y el ahora” y deje de lamentarse por su pasado, no tema al futuro, aunque sea incierto; sustituya a los amigos o amores que pierda; céntrese en su interior, único ancla de seguridad. Un mercado creciente de bienestar subjetivo le espera. Y si la dicha es cuestión de método, alcanzarla depende de uno. Solo el individuo es responsable tanto de hacerse como de deshacerse a sí mismo. Vuelve el budismo light de los sesenta, ahora llamado mindfulness, que ayuda a ser feliz. A aprender a suspender el deseo, la tristeza, el yo mismo. En la respiración está la clave de su vida. Líderes morales como David Lynch o Martin Scorsese practican la meditación, que se está extendiendo en los colegios como parte de una educación para ser feliz.

 La cultura actual de la felicidad condena las emociones y actitudes “negativas” —tristeza, duda, queja— mientras que la soledad se estigmatiza. Si uno carece de lazos sociales será por su culpa, por su estilo negativo. Por carecer de flexibilidad, valor ya incontestable, y no poder adaptarse al mercado, al trabajo, a los otros. La soledad se ha convertido en la nueva cara del fracaso y ha de ocultarse, porque la depresión que puede conllevar es contagiosa y “tóxica”, según el credo positivo. La psicología popular recomienda la interacción social como un recurso, los otros renovados: redes sociales, páginas de encuentros, grupos de intereses comunes.

 Pero hay que recordar que en España carecemos de tradición asociativa, sea cívica, política o de autoayuda. Tenemos solo las redes sociales, hechas de contactos inestables y efímeros, guiados por una lógica mercantil donde todos somos intercambiables en una ilusión de infinitas opciones. La adaptación a las nuevas formas de integración social es signo de ductilidad, de “estar abiertos” a ese interior plástico y optimista. El imperativo de la felicidad hace responsables de la desdicha. El ascenso de la ideología positiva deja más solos a los que fracasan en el cambio del yo. Y con la suspensión de las causas sociales de la soledad —y del suicidio— avanza el progreso de la conciencia psicológica, el declive de las instituciones y la colonización de la moral por parte de la cultura psicoterapéutica."

(Helena Béjar es catedrática de Sociología y autora de Felicidad: la salvación moderna. Obituario... El País, 17/01/2019) 

8/3/21

Nueve millones de ingleses no se relacionan con nadie. Pueden pasar un mes sin hablar con otra persona... el 36% de los estadounidenses padece “soledad severa”... solución, pues Ministerios de la Soledad... no es broma

 "En Japón muere tanta gente sola que existe una palabra para cuando uno fallece desamparado y su cadáver se encuentra tiempo después: kodokushi. Además, durante la pandemia se dispararon los suicidios por primera vez en 11 años. 

Más de 20.000 japoneses se quitaron la vida, el triple de los fallecidos por coronavirus. La solución que ha puesto el Gobierno ha sido crear un Ministerio de Soledad. (...)

El Reino Unido fue el primer país en darle a la soledad categoría ministerial en 2018. Un informe parlamentario concluyó entonces que nueve millones de británicos sufrían porque no se relacionaban con nadie. Podían pasar un mes sin hablar con otra persona. Ese aislamiento, dijeron los expertos, era peor para la salud que fumar 15 cigarrillos al día. (...)

Como dijo el brillante cómico estadounidense Stephen Colbert, “los británicos han definido el problema más inefable del ser humano y le han dado la solución más fría y burocrática”.

El diagnóstico está claro: la soledad no deseada es un problema que viene de lejos y con la covid-19 ha aumentado. En EE UU, una investigación de Harvard del pasado octubre constató que el 36% de los estadounidenses padece “soledad severa”. 

Son mujeres y hombres de todas las edades y nivel adquisitivo, aunque en mayor medida los parados, los trabajadores precarios, los residentes en lugares remotos y aquellos sin red familiar. De media, 700.000 estadounidenses mueren cada año alcoholizados o adictos a opiáceos. Son muertes prematuras por desesperación, como apuntaron Anne Case y Angus Deaton.

Estamos más conectados por internet y al mismo tiempo más disgregados que nunca. Ahora bien, ¿se necesita un ministerio? (...)

Querer combatir la soledad sin sufragar aquello que la alivia sirve de poco."             (Ana Fuentes, El País, 06/03/21)

28/1/19

La inmensa mayoría de nosotros pensaba que la posibilidad de encontrar a Julen con vida era inferior a una entre un millón... A un extraterrestre que nos vigilara desde el espacio le costaría mucho trabajo entender como los seres humanos son capaces de ser solidarios hasta la locura y, a la vez, permitir la muerte masiva de niños como Julen en guerras, atentados, hambrunas, enfermedades curables y travesías en patera... fuimos la especie más altruista y sacrificada del planeta a la hora de proteger a nuestra tribu pero, a la vez, fuimos la especie más agresiva y cruel con aquellos que se cruzaban en nuestro camino...

"La inmensa mayoría de nosotros pensaba que la posibilidad de encontrar a Julen con vida era inferior a una entre un millón. También lo pensaban, sin duda, los mineros y guardias civiles que se han jugado la vida, literalmente, para llegar hasta él, los profesionales de todo tipo que han trabajado a ritmos inhumanos y la gente de Totalán que se ha volcado en ayudar a la familia y en facilitarle las cosas a los miembros del operativo… 

Y todos lo han hecho con el mismo esfuerzo y el mismo espíritu de sacrificio que si este endiablado reto de uno entre un millón fuera posible ganarlo

A un extraterrestre que nos vigilara desde el espacio le costaría mucho trabajo entender como los seres humanos son capaces de ser solidarios hasta la locura y, a la vez, permitir la muerte masiva de niños como Julen en guerras, atentados, hambrunas, enfermedades curables y travesías en patera

La razón de esta paradoja es antropológica: fuimos la especie más altruista y sacrificada del planeta a la hora de proteger a nuestra tribu pero, a la vez, fuimos la especie más agresiva y cruel con aquellos que se cruzaban en nuestro camino o considerábamos una amenaza.

Es fácil pensar que un niño de dos años forma parte de aquello que debemos proteger (aunque no faltan seres humanos que los martiricen, los rapten, los esclavicen o los asesinen por diversos motivos) pero también es cierto que para convertir esta protección en algo concreto y activo es importante convertirlo en algo concreto e identificable. 

Por eso nos conmueve mucho más un caso como el de Julen que una estadística sobre accidentes mortales en niños de corta edad

Esta cuestión introduce varios temas peliagudos: ¿por qué darle tanta cancha a Julen cuando hay tantos niños desaparecidos, accidentados o víctimas de enfermedades incurables?, ¿No hay algo de amarillismo en los medios que se vuelcan azarosamente sobre algunos casos y que obvian otros iguales o peores?, ¿Por qué los políticos, los artistas y los deportistas se vuelcan en algunos temas y en otros no?…

Sin duda hay algo injusto en la locura que ha generado un accidente como el de Julen porque hay muchos niños y familias que padecen tragedias iguales o incluso más flagrantes. Como también tuvo algo de injusto la conmoción que provocó en 2015 Aylan, el pequeño inmigrante ahogado en una playa turca, cuando entonces, como ahora, había y hay tantos otros niños ahogados en el más absoluto anonimato .

Sin embargo, y personalmente, creo que criticar estas “injusticias” es un error porque pueden cumplir una función irreemplazable a la hora de llamar la atención sobre determinadas problemas, a la hora de denunciar determinadas realidades o de poner en valor ejemplos de solidaridad y heroísmo como los que se han producido en Totalán. 

Si se cumplen estos objetivos, sea bienvenida la injusticia de focalizar determinados temas.
Nuestros antepasados, los homo sapiens, iniciaron su andadura llevándose por delante a una docena de especies de homínidos, primos suyos pero menos listos que ellos. Con semejantes antecedentes, todo esfuerzo es poco para dejar atrás el mero instinto grupal de autoprotección y avanzar hacia la bendita locura de ser más solidarios, más justos y más altruistas."                  (Groskke, la izquierda unida y más, 25/01/19)

14/9/18

El mundo cultural alemán es históricamente sobre todo ámbito y jurisdicción de la familia troncal en vez de ámbito de la familia nuclear, como son USA, Inglaterra y partes de Francia

  • "(...) el universalismo de los tipos de lucro y provecho exige que no se considere y se pase por alto la multiplicidad antropológica del mundo. El economismo exige una visión uniforme de las sociedades. 
     Cuando estas sociedades son parte de una competición entre sí, obligadas a la adaptación y amenazadas de disolución, terminan al final, de una u otra manera, replegándose sobre sí mismas.
  • ¿Globalidad como medio contra los nacionalismos termina convirtiéndose en viraje drástico en su promotor?
  • El estrés económico en Europa hace que los italianos se hagan cada vez más italianos, los ingleses más ingleses, los franceses más franceses y los alemanes más alemanes. Ante la presión se acuerdan de sus valores y peculiaridades originarias. 
    Un comercio libre exagerado y sin freno promociona y conduce a la xenofobia universal, a un liberalismo sin barrera y al particularismo nacional. 
    Donald Trump anuncia, presenta y avisa de manera ostentosamente horrible a Europa y al mundo el repliegue en la fortaleza, en el burgo, unido a deficiencias ocasionales.
  • Una idea tan difusa como el ser, la esencia, de un pueblo no es posible concebirla científicamente. ¿Qué estructuras profundas, demostrables objetivamente, mantienen y constituyen las diferencias entre las naciones en Europa cuando todas ellas aspiran una vida en bienestar?
  • Naturalmente no se debe reducir la identidad nacional al concepto de carácter popular. Pero desde la Edad de Piedra se han formado y extendido a lo largo de la historia de la humanidad diversos sistemas familiares, que hasta el día de hoy han marcado la mentalidad, los valores, la moral y las costumbres, y con ello los modos y maneras de comportamiento. 
    Ello es muy anterior a las religiones, que están con ese ello en una relación recíproca y compleja, puesto que toda religión dice algo sobre la sexualidad, la reproducción y la relación hombre-mujer. 
    Familia y religión conforman en cierta medida el inconsciente de las sociedades, mientras que la economía y la política se da en el ámbito de lo consciente. 
    La nación es tan sólo la forma actual, surgida en el tiempo, de la ligazón e incardinación del hombre con el grupo sin la que resulta imposible la vida del homo sapiens desde los primeros tiempos, desde la época errante de cazadores y recolectores.
  • ¿En la modernidad no se han equiparado por doquier los sistemas familiares disminuyendo el influjo de la religión?
  • Es cierto, pero sin que la política haya sido consciente de ello, las estructuras familiares –sea el país liberal o autoritario, individualista o comunitario, igualitario o desigual- van reclamando y condicionando los valores políticos, los ideológicos, los logros culturales y la dinámica económica. 
    Atribuyo importancia a la economía, sin duda que hay una lógica de los mercados, pero no debemos olvidar que el hombre no actúa y se mueve en un ámbito vacío sino provisto de capacidades, que persigue objetivos establecidos y marcados por la familia, el grupo, la religión y la formación.
     La vida social en sus interioridades y profundidades va más allá de la simple encardinación en un sistema económico.
     La pertenencia nacional es una estructura constante, de cuya efectividad debemos ser conscientes en lugar de refugiarnos en fantasías sobre su posible desaparición, en definitiva sueño al que tienden las élites de la globalización.
  • ¿En la revuelta se manifiesta lo nacional desde el inconsciente con un poder inquietante?
  • Nos espantamos ante ello porque la economía política domina el truco artificial de propagar una conciencia falsa, que desprecia las capas más profundas de la vida social o las declara como superadas. Asuntos de primer orden y básicos los cataloga como de segunda e invierte causa y efecto. 
    Yo sostengo que en Alemania esta conciencia errónea se ha pregonado al máximo porque ante la monstruosidad del nacionalsocialismo se tiene miedo de sus peculiaridades. Pero uno no puede despojarse de ellas. 
    El auge de la Alternative für Deutschland, a mi parecer, es la contestación a un largo proceso de represión y a la constante y mantenida negación de la realidad mediante las élites, que han olvidado la historia.
  • ¿Hay buenas razones para desconfiar en los caminos particulares alemanes? ¿En qué consiste la supuesta característica antropológica alemana?
  • Alemania es especial pero en modo alguno singular. El mundo cultural alemán es históricamente sobre todo ámbito y jurisdicción de la familia troncal en vez de ámbito de la familia nuclear, como son USA, Inglaterra y partes de Francia (ver mapa). 
    La familia nuclear pura se compone de una pareja y sus hijos, que de mayores abandonan la casa paterna y mediante matrimonio fundan un nuevo hogar. Este tipo de familia, que abarca los países angloamericanos y en Francia domina la cuenca parisina, es básicamente liberal, individualista, feminista e igualitario. 
    En la familia troncal se privilegia al primogénito, que por lo general es el hijo mayor, y en quien recae como heredero la mayor parte de los bienes familiares. En este tipo de familia se alinean Japón, Corea, Alemania, Cataluña, Euskal Herria y norte del estado español. ¿Le extraña?
  • ¿Indica usted que sociedades de tipo troncal constituyen un problema en los tiempos modernos? ¿Es posible derivar de ella valores como libertad e igualdad? Una comunidad de varias generaciones bajo el mismo techo, al igual que un trato hereditario desigual difícilmente se admite en sociedades urbanas modernas.
  • Valores como autoridad, jerarquía, desigualdad, disciplina, clasificación del individuo… en un consorcio familiar han sobrevivido al ocaso y derrumbe de las grandes economías campesinas donde eran claramente reconocibles, al igual que en Europa sobreviven un catolicismo-zombi y un protestantismo-zombi tras la desaparición de las prácticas religiosas. 
    En cualquier caso, a inicios del tercer milenio se constatan dos fenómenos: Aquellas naciones, en las que en un tiempo dominó la familia troncal, se caracterizan y distinguen por una dinámica tecnológica y económica constante, mientras que, por otra parte, reina en ellas una profunda crisis demográfica que lleva a un envejecimiento de la sociedad y a una falta de fuerzas cualificadas y de mano de obra.
  • Desde la Ilustración se ancla la autocomprensión de Occidente en la idea de un individuo autónomo, que decide y actúa sin presiones externas. ¿Acaso quiere usted derivar en serio las crisis presentes de la contradicción entre una sociedad de estructura troncal y regiones de estructuras igualitarias?
  • La identificación cultural y filosófica con el ideal de libertad está por otra parte determinada. La actuación soterrada de los valores de la familia troncal y nuclear siguen actuando y amenaza con hacer saltar por los aires el “mundo occidental”. 
    Tras 1945 surgió más debido a la victoria militar de USA que merced a una convergencia cultural. El que en muchos países de Europa se hagan presentes los valores de autoridad y desigualdad confieren al continente un nuevo y, a la vez, un viejo rostro. 
    La democracia liberal está a punto de convertirse en un concepto vacío, falto de sus valores fundamentales, que en la soberanía popular consistían en la igualdad de los hombres y su derecho al bienestar. Sin la hipótesis de un regreso de lo reprimido antropológico, del inconsciente familiar, no es posible este cambio ni tampoco el auge de la “democracia no liberal”. 
    El autoritarismo de origen familiar, con frecuencia reforzado por la herencia religiosa, domina las sociedades locales de Europa y la paleta político-ideológica nos conduce a la época entre guerras mundiales.
  • En contra del cambio no liberal de las democracias comparativamente Alemania se ha consolidado muy bien. ¿Por qué ha ido adquiriendo en Europa, cada vez más y en contra de su voluntad, una función de maestro del orden y de preceptor?
  • La cultura autoritaria y colectiva en Alemania posibilitó la congelación de salarios y una política de desinflación para asegurar la capacidad competitiva de las empresas, en el fondo orientada nacionalmente. 
    Constato también aquí nuevamente que cada forma de actuación en la economía tiene base antropológica. Pero un gran excedente comercial en un país en el que la tasa de natalidad es de 1´46 no garantiza ningun futuro nacional. 
    Los políticos alemanes gastan excesivo tiempo en la estipulación de detalles accidentales y secundarios y les cuesta demasiado elaborar un proyecto común, una línea unitaria. 
    Cada uno puede pensar lo que quiera sobre Donald Trump, pero en un punto tiene razón: En la guerra económica global ha tildado de enemigos a China y a Europa.
  • ¿Todavía Alemania considera a Francia un buen amigo en quien confiar?
  • Trump ha creado las condiciones para un salto hacia la incertidumbre en Europa. El alejamiento de USA de Europa, la clara enemistad de Trump frente a la Unión Europea puede inducir a Alemania y Francia a sentirse líderes, capitanes de la Europa emancipada con pleno derecho, con todos los riesgos que una tal postura conllevaría. 
    El peligro del orgullo desmesurado unido al miedo ante la libertad nos conduciría y adentraría plenamente en la historia alemana y europea.
  • Por ahora más bien parece que Emmanuel Macron anima a Angela Merkel a lanzarse a la caza.
  • Para mí Macron es el engendro de una élite pequeño-burguesa francesa, que actúa con una gran irresponsabilidad porque en asuntos económicos y geopolíticos no posee posibilidad alguna real de decisión, y su impotencia en la práctica la compensa siendo inflexible en la teoría.
  • ¿Por ejemplo?
  • La posición rígida de Francia frente al Brexit pudiera llevar a Alemania a un conflicto con Gran Bretaña. Sería tarea de la canciller posibilitar a los británicos una salida de la Unión Europea amable, pacífica. 
    La postura francesa no menos intransigente en la disputa aduanera y comercial de la Unión Europea con USA pudiera perjudicar gravemente a toda Europa, y en especial a Alemania. Por ser la nación más exportadora la República Federal Alemana tiene mucho más que perder que Francia.
  • ¿Es una llamada a que Alemania desconfíe de Francia?
  • El racionalismo francés, la obsesión francesa por la uniformidad administrativa, que también rige en la comisión de Bruselas, impide una reflexión razonable sobre soluciones pragmáticas en la crisis europea. Una dirección europea flexible y diplomática, que tuviera mucho más en cuenta la realidad múltiple de nuestras diferentes sociedades, se hace necesaria con urgencia.
  • ¿Quiere con ello decir que sería un error asumir que Alemania con Francia como socio se encontraría en el verdadero lado de la historia?
  • En cualquier caso yerran los alemanes si piensan que Francia representa la democracia liberal. En Francia los partidos políticos, sin los que no hay una elección entre alternativas, han implosionado. La burocracia y el servicio público se ha independizado. Y con este espíritu actúa Macron. 
    Él adentra a Francia hacia una nueva fase autoritaria de su historia, siguiendo el estilo regio de Luis XIV o el bonapartista de los dos Napoleón. Francia, en su concepción actual, es un mal ejemplo para Alemania, un modelo más peligroso que el de Victor Orbán en Hungría, porque Francia se presenta en su esplendor histórico de una nación que contribuyó de manera decisiva al invento de una democracia liberal. 
    Y esto es un embuste intelectual. El socio bueno, crítico, democrático y liberal para Alemania sería Gran Bretaña, también y especialmente tras el Brexit. 
    A Francia y a Macron, que actualmente presume del único y más fiel aliado de Alemania, podría descubrirse y quedar al final como su mal espíritu. Y no diga luego que no se lo he advertido.
Señor Todd, agradecemos su reflexión."                             
(Entrevista a Emmanuel Todd, Mikel Arizaleta , Rebelión, 10/09/18)

28/2/18

Familias postizas contra la sigilosa epidemia de la soledad... en Galicia

"Rosa enviudó el pasado agosto y desde entonces carga sobre sus hombros con un pesado silencio. Solo la llamada de una amiga cada día a las nueve de la noche achica un poco el vacío. Siendo ella una de las últimas habitantes de una de esas aldeas del Ayuntamiento gallego de Betanzos (A Coruña) que no deja de menguar, ese es prácticamente el único momento en el que se comunica con alguien.

 “Charlamos durante media hora. No criticamos a nadie pero comentamos cosas y la hago reír”, cuenta Pilar, la voz amiga de Rosa, una de las colaboradoras del proyecto Familia Aberta, impulsado por la orden religiosa de los franciscanos en Galicia para combatir la epidemia silenciosa de la soledad que se extiende sin freno por los hogares occidentales.



Mientras en Reino Unido el Gobierno acaba de crear una Secretaría de Estado contra la Soledad, en Betanzos se ha habilitado el convento de San Francisco de Betanzos, sin vida desde que hace un par de años franquearon la puerta las últimas monjas residentes, para crear una familia con personas “que estén o se sientan solas”. Los participantes pasarían el día en las instalaciones, desayunando, comiendo y cenando, compartiendo la colada y los gastos, regalándose mutuamente compañía.

“No se trata de un centro de día ni de beneficencia, tampoco de un local social, sino de un espacio autogestionado que no se financia con subvenciones y en el que queremos imitar el ambiente de una familia cualquiera, con libertad para entrar y salir sin compromiso y sin exigencias de confesionalidad”, explica Fray Enrique Roberto Lista sobre un proyecto que está abierto a vecinos de cualquier ayuntamiento y a cuyos responsables les gustaría extender en un futuro a otros edificios eclesiásticos vacíos como las casas rectorales de las parroquias.

Adela, de 80 años, estuvo tiempo "arrinconadita" en su casa, "llorando sola", pero ahora ha dado el paso de entrar en Familia Aberta: "Llevo 15 años sin mi madre y 38 sin mi padre. Participar en este proyecto me encanta, porque nos hace trabajar y nos distrae, estoy con compañeros a los que le pasa lo mismo que a mí".

En España viven solas cerca de 4,5 millones de personas, según los datos que manejan los promotores de Familia Aberta, una cifra que se incrementa año a año. Según el estudio La soledad en España (2015), de Juan Díez y María Morenos, más del 70% de las almas que habitan estos hogares sufren soledad, un mal que afecta igualmente a más de la mitad de quienes tienen compañía en sus casas.

El proyecto ha echado a andar en Betanzos con nueve mujeres y, según explica la trabajadora social Antía Leira, afrontando dificultades para superar “el estigma de la soledad, la vergüenza”. “A quienes la sufren les cuesta reconocer la situación e incluso identificarla, porque muchas veces conviven con alguien”, apunta Leira. “Es una necesidad oculta: todo el mundo admite el problema y las noticias de ancianos que mueren sin que nadie se entere se multiplican, pero dar el paso para combatirla cuesta”.

Los colaboradores del proyecto se han lanzado desde hace seis meses a una campaña de divulgación puerta a puerta, recorriendo incluso lugares de Betanzos frecuentados por personas solitarias y contactando con los servicios sociales de los Ayuntamientos de la comarca.

 El franciscano Lista lleva años implicado en la atención de albergues para ciudadanos sin techo y centros de atención a toxicómanos. De hecho, la idea de Familia Aberta le saltó a la cabeza tras colaborar en Italia con un programa que intentaba desenganchar a drogodependientes formando con ellos “familias” que les aliviasen su angustia vital.

“Una soledad más una soledad es compañía, el remedio al problema están en las personas que sufren este mal”, esgrime el fraile franciscano, mientras en el comedor de este convento del siglo XIV los primeros miembros de Familia Aberta se pasan la cafetera y las bandejas de bizcocho y galletas. La amiga de Pilar que tan sola se siente aún no ha dado el paso de integrarse en esta familia postiza: “Es desconfiada y retraída, y le cuesta, pero yo ya le digo que esto le vendría bárbaro para oxigenarse”.

Entre los sufridores de la soledad, a los promotores de Familia Aberta les preocupa el grupo de los hombres recién divorciados, remisos especialmente a pedir ayuda. Ramón, de 67 años, afrontó hace un lustro su tercera ruptura matrimonial y desde entonces pelea a diario por llenar su tiempo libre para esquivar el vacío.

 “Los humanos estamos pensados para vivir en sociedad y necesitamos a alguien a quien dar afecto. Pero a la vez es reacia a compartir experiencias como esta porque cree que no tiene por qué contarle su vida a los demás”, apunta.

La tristeza por el aislamiento social no es solo un achaque de la edad. “Hay gente muy joven que también está sola”, incide Adriana García, colaboradora del proyecto. “Esta sociedad te empuja a la soledad. Se tienen menos hijos, la familia se dispersa, las tecnologías te conectan por un lado pero te llevan a encerrarte por otro… Y hay jornadas laborales que no te dejan tiempo para la amistad y la familia. Racionalizar los horarios sería un gran aporte para combatir este mal”.                    (Sonia Vizoso, El País, 05/02/18)

6/9/13

¿Lucha de clases o lucha de jóvenes contra viejos?

"Resultado de la aplicación desde la década de los años ochenta de las políticas públicas neoliberales, ha habido una enorme concentración de las rentas y de las riquezas, que se ha acentuado todavía más durante la crisis actual. 

Niall Ferguson, profesor de la Harvard University, acaba de publicar un artículo “The End of the American Dream? How Rising Inequality and Social Stagnation are Reshaping US for the worse”, que documenta hasta qué punto dicha concentración ha ocurrido en EEUU. El 1% de la población (los súper ricos) con mayores rentas y riquezas del país, posee el 42% de todo el capital financiero del país, y son los que se han beneficiado más de los rescates públicos de la banca con fondos públicos federales.

 “Salvar a la banca” (expresión ampliamente generalizada) ha sido, en realidad, salvar a este 1%. Es este 1% el que es el centro del poder financiero y económico del país, al cual se refiere el movimiento social de rebelión llamado Occupy Wall Street.

Esta enorme concentración, facilitada por el gobierno federal de EEUU, ha incrementado las desigualdades hasta tal punto que las posibilidades de ascenso social en aquel país han disminuido notablemente.

 El “sueño” americano, que se basaba en el supuesto de que todo el mundo, por muy humildes que fueran sus orígenes, podía alcanzar la cúspide, está desapareciendo muy rápidamente. Hoy en EEUU la variable más importante para conocer la clase social (y el nivel de renta) de una persona es conocer la que tenían sus padres cuando nació. (...)

Esta observación es de particular importancia a raíz de la constante argumentación promovida por el capital financiero de que existe un conflicto entre los grupos etarios de nuestras sociedades, de manera que la gente mayor está consumiendo recursos públicos en exceso y a costa de los grupos jóvenes, que reciben mucho menos. 

Constantemente se hace referencia al hecho de que el 10% del gasto social del gobierno federal va a los jóvenes y el 41% a los ancianos, subrayando que hay mayor pobreza entre los jóvenes que entre los ancianos.

Este argumento ignora y oculta que el mayor problema no es en el gasto, sino en los ingresos al Estado. Es el enorme dominio de las élites financieras (el 1%) y sus aliados (que incluyen el 20% de renta superior), que no contribuyen lo que deberían, lo que empobrece al Estado, y por lo tanto, al Estado del Bienestar. 

Y es esta élite la que utiliza el Estado directamente para su beneficio, como queda claro con el caso del rescate bancario. Un caso idéntico está ocurriendo en España (ver mi artículo “España es un país extraordinariamente desigual”. Público 25.07.13)

No es por casualidad que el padre del neoliberalismo, Friedrich Hayek, sustituyera la lucha de clases (que es el expolio de la mayoría social por la élite financiera y empresarial) por un supuesto expolio de los jóvenes por los ancianos, profetizando, en 1960, que “a finales del siglo XX los ancianos dependerán de la caridad de los jóvenes (…) pero ello tendrá sus límites; los jóvenes que trabajen en la policía y en el ejército decidirán la solución: se crearán campos de concentración para los ancianos que no puedan sostenerse por ellos mismos y que se sostenían antes con las rentas derivadas de la explotación de los jóvenes” (citado en el artículo de Ferguson). 

Hayek, el gran reaccionario neoliberal, gurú de los economistas neoliberales, se muestra tal y como es en realidad en este párrafo.

La realidad es que, en nuestros países, el 20% de la población tiene la gran mayoría de la renta y de la riqueza, y que dentro de ella, el 1% tiene el 42% de todo el capital financiero (basado en gran parte en especulación), una realidad ocultada en esta supuesta lucha de los jóvenes en contra de sus padres y abuelos.

 No es de extrañar que sea esta la teoría (la lucha generacional) preferida por el 1% y sus aliados (que incluyen la mayoría de los medios). Así de claro."              
                      
(Artículo publicado por Vicenç Navarro en el diario digital EL PLURAL, 29 de julio de 2013, en vnavarro.org, 29/07/2013)

6/7/12

Aferrarse al euro sólo significará la ruina para la mayoría de las economías europeas y el fortalecimiento del liderazgo regional de Alemania. Por ello, asegura, la eurozona está destinada a desaparecer pronto.

"El historiador, sociólogo y politólogo francés Emmanuel Todd no tiene duda: aferrarse al euro sólo significará la ruina para la mayoría de las economías europeas y el fortalecimiento del liderazgo regional de Alemania. Por ello, asegura, la eurozona está destinada a desaparecer pronto. (...)

—En mi libro La invención de Europa, yo preconizaba ya en 1990 que 15 o 20 años más tarde, Europa sería una “jungla”. Mi investigación antropológica me había convencido que la diversidad de sistemas familiares, de temperamentos políticos y sociales [europeos] haría que la moneda única [es decir el euro] fuese, por decir algo, casi imposible [de administrar].

¿Pero qué relación hay entre las estructuras familiares y el euro, es decir la moneda común?
—Las personas que toman las decisiones [políticas] y que crearon el euro pensaron que unificando las monedas [europeas] iban a cambiar las mentalidades. Pero las sociedades están ante todo marcadas por los valores heredados implícitamente de su estructura familiar. 

Francia, por ejemplo, históricamente vive bajo un sistema individualista igualitario. Es conocido, por ejemplo, que en el mundo campesino francés de la Edad Media la herencia era repartida a partes iguales entre todos los hijos, fueran estos hombres o mujeres.  

Este modelo termina siendo proyectado sobre un plano ideológico y todo esto procrea o engendra individuos bastante difíciles de ser gobernados o administrados, sea en un plano político o social. ¡El típico burdel francés, pues! 

Al contrario, la estructura familiar alemana era el sistema del heredero único. La granja o la bodega se le otorgaba en herencia frecuentemente al hijo mayor (pero a veces al menor, como sucedía en la ciudad de Berna, Suiza). Esto genera valores de autoridad y de desigualdad, de jerarquía. 

Parejas de esposos bastante maduros vivían aún en casa de sus padres… Evidentemente, las reglas de herencia han cambiado y las ciudades alemanas ya no son ni se asemejan a las del pasado, pero los modos de comportamiento en la vida política, económica y social perduran aún hoy. (...)

¿Alemania tiene en verdad un deseo real de dominación? El problema con este tipo de sociedad construida sobre un modelo “autoritario” es que cuando no hay nadie por encima de ellos, esto se puede ir por la tangente. Ahora Alemania está muy emancipada de Estados Unidos. 

Y aunque Brzezinski plantea la cuestión de unatentación alemana (de un retorno a la política de Bismarck, política de poder independiente, sobre todo después de los acuerdos estratégicos en materia de energía firmados con Rusia) hay indicios que muestran que Alemania se comporta como una gran potencia ahora, y no sólo por los diktats (dictado, imposición) dados a Grecia.

 En cambio, los japoneses, que también tienen una estructura familiar “autoritaria”, ya no quieren estar más en una posición de dominación y por eso han preferido elegir el rol de ser el hermano pequeño de Estados Unidos. (...)

¿En qué el modelo familiar griego puede esclarecer la crisis [europea actual]?
—Esto es muy interesante. Escuchamos en estos momentos discursos muy humillantes respecto a Grecia [se le acusa de todos los males e incompetencias]. Entonces, ante la ausencia de un Estado central fuerte, ante la dificultad de recaudar los impuestos, todo esto podría explicarse por la complejidad [existente] de las estructuras familiares [griegas]. Porque en Grecia hay tres modelos tradicionales diferentes. 

El que existe en Atenas y en las islas [del mar Egeo] que es matriarcal (centrado en las mujeres) con reglas de primogenitura femenina pero “a la ligera”, sin cohabitación de generaciones. En cambio en el Peloponeso y en la región de Beocia tenemos núcleos [familiares] menos rígidos patriarcales (centrados sobre los padres). En Tesalia y el Epiro el modelo [familiar] es más bien comunitario, a la manera existente entre los serbios y rusos. 

Entonces, estos diversos modelos familiares generan personas diferentes, muy dinámicas [por su diversidad]. Grecia tiene una gran historia marítima. Tienen una gran diáspora. Los demógrafos están impresionados por la longevidad de su población. Manifiestamente existe un arte de buen vivir, una sabiduría, y que no se puede calificar de ocio. Si los griegos son expulsados de la Eurozona [espacio económico que utiliza esta moneda europea] contra su propia voluntad, ellos van a tener un año muy duro y difícil. 

Pero enseguida, toda la gente verá la enorme ventaja competitiva en términos salariales de Grecia. El país se levantará [económicamente]. Pero por otro lado será el fin de la moneda única europea. Sí, los países europeos se pelean hoy en día por mantener a Grecia dentro del espacio monetario común (tratan de mantenerla dentro para que Grecia siga pagando, para poder despojarla aún más de sus bienes), pero en realidad es sobre todo la salida decidida de Grecia de la Eurozona lo que les da mucho miedo.
Usted hace la constatación de un fracaso de la moneda única. Alemania amenaza a Grecia ahora con sacarla de la Eurozona. ¿Qué significa esto para usted?
—En primer lugar, ser conscientes de que si el euro se derrumba, es Alemania el país que será más afectado, ya que es el país más exportador [de Europa]. En 1929, fueron Estados Unidos y Alemania los que sufrieron más con el desplome de la bolsa debido a que estos dos países eran las dos mayores potencias industriales de la época.

 Los alemanes han entendido claramente que con un retorno a las monedas nacionales del pasado [peseta española, lira italiana, franco francés, marco alemán, dracma griego, etcétera], todos van a devaluar [sus monedas] para protegerse de las exportaciones alemanas. 

Y Alemania además de tener que volver al marco alemán, estará estrangulada [económicamente]. Es por esta razón que los dirigentes o líderes [políticos] alemanes van muy lejos con sus amenazas respecto al euro, más lejos de lo que pueden. En realidad quienes están más traumatizados con la posibilidad de una desaparición del euro son los mismos dirigentes alemanes. 

Sin embargo, los griegos y los franceses quieren quedarse en el euro más por razones irracionales. Debido a que hay una parte mágica en la moneda única, a pesar de que ellos no entienden la razón. No se dan cuenta de que el fin de la moneda única les hará mucho bien. "          (Re-evolución)