1/3/19
Mecano, ¿fraude o genio? Más allá de la honestidad de sus fines, la capacidad de Mecano para trascender géneros estaba en sintonía con genios como ABBA, donde el fin último era tan subjetivo como vibrante: moldear la canción pop perfecta...
25/10/11
El placer de la música
De entrada aclara: "Me interesa especialmente el estudio de la corteza auditiva, porque es una de las áreas que mayormente distinguen a los humanos de otras especies. Por eso me interesé por la música como vehículo para entender mecanismos básicos del cerebro, porque además toca casi todas las funciones neuronales (motoras, emotivas, memoria...)". (...)
No tarda en hablar de música y emociones. La mayoría de la gente escucha música, y si se les pregunta el porqué darán una respuesta que tiene que ver con las emociones; les gusta, les hace sentir bien, les traen recuerdos... "Lo importante es que ayuda a comprender qué ocurre en el cerebro; y lo interesante de la música es que es un estímulo que provoca placer pero el desencadenante no es biológico [como por ejemplo la sexualidad] sino mental", asegura. (...)
"si la música no fuera placentera no existiría", la pregunta es porqué es placentera. "Sabemos cómo funciona la música dentro del sistema nervioso y que lo hace igual que otras sustancias químicas [drogas, fármacos], lo que no sabemos es ni el porqué ni el cómo", concluye." (ROBERT ZATORRE: "Si la música no fuera placentera no existiría". El País, 13/10/2011, última)
3/11/10
"Aquí (en el jazz) no hay emociones de contrachapado"
Respuesta. No hay nada de lo que esté más seguro. Y créame, lo sé hace nada menos que 72 años. Tenía ocho cuando vi un saxo por primera vez y sigo tocando con la misma pasión y el mismo entusiasmo. El día que acerté dos notas seguidas tuve claro que había nacido para esto.
P. ¿Qué sintió al ver por primera vez uno de esos trozos de metal dorado?
R. Era de un amigo de mi madre. Lo tenía bajo la cama. Entonces las cosas importantes se guardaban bajo la cama. Era un saxofón precioso, metido en una caja de terciopelo. Había visto instrumentos en fotografías centelleantes sobre la chimenea de las casas de los amigos de mis padres. Pero la emoción real lo superó todo.
P. ¿Siempre supo que tocaría el tenor?
R. Empecé con el alto, luego escuché a Coleman Hawkins y se acabó la discusión. Caí rendido a aquel sonido tan profundo, intrincado y colorido. (...)
P. ¿Qué problema tuvo siempre con el piano? Lo eliminó de su ecuación en 1957, en sus legendarias sesiones en el Village Vanguard.
R. El piano es demasiado determinante armónicamente. Me gusta saber hacia dónde se dirige la música y conducirla yo. (...)
P. ¿Se acostumbra uno con la edad a la regularidad con la que la muerte se presenta?
R. No creo en la muerte como algo malo. He compartido escenario con Monk, con Coltrane, con Miles... todos han muerto. Es el modo en el que funcionan las cosas, no merece la pena darle más vueltas. (...)
P. ¿Sintió en algún momento que competía con alguno de sus pares?
R. La gente decía 'Sonny está tocando mejor que Coltrane' y cosas así. Luego te haces mayor y te das cuenta de que solo un estúpido de remate deja de escuchar a Johnny Hodges al descubrir a Charlie Parker. Es una cuestión de madurez, el único antídoto contra la tontería. Esto no es pop, hijo, esto es jazz, es música de verdad, no hay emociones de contrachapado, las cosas suceden, la gente se hace daño, ríe y llora todo el rato.
P. ¿Considera el jazz una música culta?
R. Hay quien ve mi arte como algo complicado, a mí me resulta sencillo. Es difícil poner la música en palabras, pero yo la describiría con una escena. Tengo 10 años, estoy practicando en casa, es domingo, el resto de los chicos juegan en la calle, roban en las tiendas...
Llevo 10 horas en un rapto de conciencia. Toco y toco. Llega mi madre y dice: 'Sonny, cariño, es la hora de cenar, así que haz el favor'. Eso es la música para mí, algo que me hace olvidar que tengo que alimentarme para sobrevivir. (...)
P. Su última actuación en Nueva York ha adquirido ya la categoría de histórica.
R. Fue una noche genial, pero no estuve a la altura. El perfeccionismo es la madre de todas las fuentes de insatisfacción... Los Virgo somos así. No quiero llegar a la meta, me conformo con el camino. Si no creyese que puedo ser mejor cada día, ¿para qué demonios iba a despertarme?
P. Usted es ese célebre saxofonista que se retiró en 1959, en el pico de su carrera, porque se estaba defraudando a sí mismo.
R. Fue la mejor decisión de mi vida. Llevo a gala escuchar a mi voz interior. Esa voz no estaba afinada.
P. Y de todos los puentes de Nueva York, ¿por qué escogió el de Williamsburg para practicar sin que nadie lo viese?
R. Estaba cerca de casa. Subía al puente y tocaba y tocaba para los oficinistas que volvían de Manhattan derrotados, frustrados y borrachos después de unas copas al salir del trabajo.
P. Pasaría frío...
R. Cuando hacía frío de verdad, bajaba a una licorería de chinos del Lower East Side y me subía una botella de brandy... Los oficinistas, el brandy, el rumor del río... ¿Qué más podía pedirse en este mundo? Por lo que a mí respectaba, absolutamente nada.
P. Si volviera a nacer, ¿cambiaría algo?
R. ¡Claro! He cometido un montón de estupideces. Pero, ¿sabe qué? Acabo de cumplir 80 años y estoy empezando a dejar de sentirme ignorante." (SONNY ROLLINS: "Aquí no hay emociones de contrachapado". El País, 31/10/2010, p. 40)
3/3/10
"Hay que evangelizar con la música"
La aventura de la improvisación le fascina. "En Madrid, con la segunda de Brahms, en el tercer movimiento, creo que logramos cosas que no habíamos conseguido antes. Una melancolía graduada". El gran momento del disfrute. La puerta abierta a la sorpresa: "Por más que ensayes, cuando la orquesta despega, debes dejarte llevar. No saber adónde va. Eso es lo bueno". (SIMON RATTLE: "Hay que evangelizar con la música". El País, ed. Galicia, cultura, 25/02/2010, p. 39 )
15/12/09
"Lo fantástico de la música es que da contenido físico a las pasiones"
R. Y no le faltaba razón. Hoy tendemos a pensar que el ser humano ha progresado y en realidad lo ha hecho. En lo social y no digamos en lo tecnológico. Las formas de expresión han cambiado pero las preocupaciones, las angustias, permanecen y seguirán existiendo. Ninguna ópera tiene un mensaje único. Tiene una imagen para el momento en que es creada y otra que se va proyectando hacia la eternidad de manera cambiante. Bizet luchó por la mujer libre en Carmen, eso es evidente. Pero esto se ve hoy de otra manera. Que Carmen pueda ser de muchos lugares da al mito su dimensión universal.
P. ¿Y la música?
R. Lo fantástico de la música es que es todo y a la vez lo contrario. Quiero decir, permítame una frase tópica, que la música ríe con una lágrima y llora con una sonrisa. La música da un contenido físico a las pasiones del alma. Convierte lo metafísico en sensorial.
P. ¿Qué le interesa más de Carmen?
R. Es una ópera que adoro. Ya la dirigí en Berlín hace cinco años con una puesta en escena muy interesante de Martin Kusej. Lo que más me interesa es el conjunto, la combinación de la sensualidad, la crueldad con los niños, el mundo gitano, la mujer independiente, los problemas sociales, el triángulo banal de amores imposibles, el conflicto entre deber y libertad, la atracción fatal." (DANIEL BARENBOIM: "Lo fantástico de la música es que da contenido físico a las pasiones". El País, ed. Galicia, cultura, 07/12/2009, p. 34)
30/10/09
"Sin la música hubiese sido un ser amargado"
"Cursé la carrera de Derecho a sabiendas de que lo mío no era estar entre legajos. Fui empleado de Iberia, hice algunas traducciones y hasta me dediqué a la enseñanza. Ah, y compuse música para películas que no me interesaban lo más mínimo y otras que resultaron estimulantes, como La caza. Menos mal que todo era temporal, porque si hubiese seguido por esa línea hubiese sido un desgraciado. (...)
¿Y qué le ha dado la música? "Felicidad. Me permite pensar, reflexionar, sentir. Y ser mejor persona de lo que hubiera sido si no hubiese estado enfrascado en este mundo. Raro es el día en el que las notas no deambulan por mi cabeza" (Luis de Pablo: "Sin la música hubiese sido un ser amargado. El País, ed. Galicia, Cultura, 20/10/2009, p. 43)