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15/12/16

Ciudades como Barcelona y Bilbao, volcadas con el mercado de esclavos, crecen exponencialmente...

"(...) Es por eso que resulta sorprendente que se litigue por el nombre de calles y plazas relacionadas con la dictadura mientras que por otro lado se mantengan ensalzados algunos personajes que en su época lucieron como mercaderes de esclavos. 

Personajes de la talla de Antonio López y López, Eusebi Güel o su padre Joan Güel i Ferrer lucen monumentos en su honor en Barcelona, concretamente en el Puerto, el Parque Güel y Gran Vía respectivamente, cuando todos ellos se dedicaron a la trata de esclavos en las Antillas.

 Si alguien se pregunta cómo se iniciaron las fortunas de los bancos españoles, dará con que Josep Xifré, fue el primer presidente de la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Barcelona (el origen de La Caixa actual), y Pablo Epalza, fundador del Banco de Bilbao (actual BBVA), ambos se dedicaron a hacer dinero a costa de vender miles de esclavos en el Caribe. 

Y empresarias como las hermanas Koplowitz, o políticos como Alejo Vidal-Quadras tienen antepasados que participaron del mercado esclavista en pleno siglo XIX, amasando fortunas enormes en Cuba. Pero hay mucho más. 

La misma reina María Cristina de Borbón junto a su segundo esposo, Agustín Fernando Muñoz y Sánchez, promovieron y practicaron la trata de esclavos al tiempo que tenían participaciones en los ingenios azucareros del siglo XIX. Hoy en día cuentan con un monumento frente al Casón del Buen Retiro.

Otro ilustre como Leopoldo O’Donell, que fuera presidente del gobierno y capitán general de Cuba, también participó de los negocios indianos e incluso protagonizaría una cruenta represión tras una revuelta de esclavos conocida como “la conspiración de la escalera”. Su calle, sin embargo, luce en Madrid sin que nadie la cuestione. 

Caso curioso es el del político Antonio Cánovas del Castillo, que se lucró considerablemente en los últimos años del negocio negrero, cuando ya solo quedaba mercado en Brasil y las Antillas. Protagonizó la mayor y más feroz lucha contra cualquier proyecto abolicionista que surgiera en las Cortes entre 1869 y 1870, haciendo prevalecer su postura. 

Fue conocido en la posteridad como el artífice del sistema político de la Restauración Borbónica, y padre del Partido Conservador que suspendió la Libertad de Cátedra. Fue asesinado por el periodista anarquista italiano Michelle Angiolillo en 1897. 

Actualmente cuenta con una plaza en el centro de Madrid presidida por la estatua de Neptuno desde 1898, por lo que popularmente se la conoce como la Plaza de Neptuno. Son solo algunos ejemplos de gente vanagloriada que, en virtud de la ética, no deberían serlo.  (...)

 Mientras que los países protestantes fomentaron el mercado de esclavos para cimentar su crecimiento vertiginoso, el Imperio Español y el resto de países católicos se vieron mermados económicamente, lo que terminó por provocar un relevo de poder mundial, que recaería en el Imperio Británico y sus trece colonias americanas. 

A finales del siglo XVIII la producción de barcos negreros en Nueva Inglaterra se dirige al mercado caribeño, donde adquirían su mercancía de manos de ingleses, holandeses, franceses y portugueses principalmente. Desde España apenas se participa, pues era ilegal, hasta que en 1789 la trata se convierte en una actividad libre en los territorios españoles.

 Cuba, Buenos Aires, Cádiz, Barcelona y Santander fueron motores esclavistas que sufragaron la industrialización en España, principalmente en el norte y el levante peninsular. La industria, la banca, compañías navieras y de seguros se hacen rápidamente con el control económico español amparados en la protección de la Corona Española, dedicándose a la trata exportando hacia las Antillas. Ciudades como Barcelona y Bilbao, volcadas con el mercado de esclavos, crecen exponencialmente. Por fin, el negocio español termina  tras la derrota en la cruenta Guerra de Cuba, en la que se pierden las colonias. (...)"                 (Suso Martínez  , Diario16,

8/4/15

Por qué Corea creció y por qué España se desindustrializó

"Esta semana el economista Alejandro Hidalgo publicó en este medio un muy interesante blog, Mi querida España. 

A partir de distintos datos aportados por el autor se concluía que la productividad total de los factores creció en nuestra querida España desde los años 50 hasta la segunda mitad de los 80. Desde esa fecha se observa una caída continuada que se acelera a partir de 1996, inicio de la burbuja inmobiliaria. (...)

Siguiendo el análisis del economista Ha-Joon Chang, España desde mediados de los 80, justo con la entrada en vigor del Tratado de Adhesión a la Comunidad Europea, es un ejemplo de por qué el libre mercado y la globalización, tal como se ha diseñado no funciona. 

Se exigió a España una reconversión industrial y una liberalización y apertura de sus mercados de bienes y servicios, que unidos a la libre movilidad de capitales, acabó siendo absolutamente nefasta para nuestro devenir futuro. El papel que nos “asignaron” implicaba una desindustrialización masiva, una tercerización de la economía y una bancarización excesiva. 

Las propuestas de Chang no son anti-capitalistas, sino críticas con un tipo particular de capitalismo, el de libre mercado. Su flanco principal de ataque son las políticas ortodoxas promovidas por las instituciones financieras internacionales -FMI, Banco Mundial, Organización Mundial del Comercio-. 

Contrario a la ortodoxia económica Chang propone que los países en desarrollo, tal como era España a principios de los ochenta, se debían integrar en la economía mundial con políticas industriales selectivas, protegiendo industrias nacientes y regulando las finanzas nacionales e internacionales. 

Justamente lo contrario a lo que finalmente acabó haciéndose y que terminó con un intenso proceso de desindustrialización de nuestro país, salvo esa isla llamada País Vasco. Y de aquellos barros estos lodos.  (...)

En Kicking away the ladder (2003) Chang sostiene que los países desarrollados que hoy claman por la apertura de los mercados y la desregulación – Reino Unido, Estados Unidos, y el G7- históricamente utilizaron políticas proteccionistas para desarrollar sus industrias y aprovechar sus ventajas comerciales. 

 Sin embargo, una vez que lograron posiciones de privilegio, se “olvidaron” de cómo ellos alcanzaron la riqueza, evitando que otros países en desarrollo sigan el mismo camino. La protección de industria locales, la regulación del comercio y la inversión extranjera, fueron las prácticas que estos países aplicaron durante años, y que sólo desde la segunda mitad del siglo XX cambiaron de posición.   (...)

En Bad Samaritans. The myth of free trade and the secret history of capitalism (2007), Chang destroza una de las hipótesis centrales de la economía clásica: la creencia que la libertad de comercio, los mercados privados y la inversión internacional mejoran los niveles de vida. 

Aquí su crítica es brutal, irónica. Tal como señala, es totalmente ingenua y simplista la manera en que las instituciones financieras internacionales establecen recetas homogéneas para el desarrollo económico en todo el mundo. Chang cuestiona la comprensión ideológica del libre mercado dominante, lo que unido a la poca atención que prestan a la historia la mayoría de los economistas, les lleva a imponer políticas erróneas. 

La propuesta uniforme de reducción del tamaño del gobierno, privatización de empresas públicas, inflación baja, y disciplina fiscal que promueve el FMI, hacen un flaco favor a países en desarrollo, y un tremendo favor a los  “malos samaritanos”. Sólo Asia, muy especialmente países como China, Corea o Singapur, lo entendieron. De ahí su desarrollo actual. (...)

Chang analiza el caso de su país de origen, y concluye que, a diferencia de España, Corea en las últimas décadas hizo crecer diversas industrias nacientes gracias a aranceles, subsidios y otras formas de apoyo hasta que fuesen lo suficientemente fuertes para soportar la competencia internacional. 

Todos los bancos estaban en poder del gobierno, por lo que podía dirigir el crédito a los distintos sectores productivos. Algunos grandes proyectos fueron ejecutados directamente por las empresas estatales, aunque el país tenía un enfoque pragmático, más que ideológico, en lo que respecta a la propiedad estatal de los medios de producción. 

Si las empresas privadas trabajaban bien, perfecto. Pero si no invertían en sectores importantes, el gobierno no tenía ningún reparo en crear empresas estatales. Y si las empresas estaban mal dirigidas, el gobierno las adquiría, las reestructuraba, y por lo general luego las vendía.

El gobierno coreano también tenía el control absoluto sobre el comercio exterior. También controlaba fuertemente la inversión extranjera, acogiendo con los brazos abiertos las inversiones en algunas áreas y cerrando completamente sus puertas a otras, de acuerdo con los imperativos del plan nacional de desarrollo. 

Como señala Chang, "el milagro coreano fue el resultado de una mezcla, inteligente, pragmática, entre el aguijón del mercado y el dirigismo económico.  

El gobierno coreano no mató al mercado como lo hicieron los estados comunistas. Pero tampoco tenía una fe ciega en el mercado. Aún tomando el mercado en serio, la estrategia coreana le aplicaba correctivos gracias a la acción pública.” Todas estas lecciones básicas fueron olvidadas por nuestros dirigentes y así nos ha ido."               (Juan Laborda, Vox Populi, 25/03/2015)

22/1/15

Uno de los pilares de la industrialización catalana fué el tráfico de esclavos

"El propietario de la librería La Ploma -especializada en libros sobre África negra-, Josep Maria Sarabia, ha explicado en una charla en la Biblioteca de la Vila de Gràcia qué papel tuvieron los catalanes en el tráfico de esclavos durante gran parte del siglo XIX.

Sarabia ha apuntado que “la participación catalana fue corta, pero muy intensa, fue de unos 80 años en el siglo XIX”, con catalanes que se trasladaron a América para dedicarse, entre otros actividades, al tráfico de esclavos.

En este sentido, ha dicho que “uno de los posibles pilares del renacimiento y la industrialización catalana puede ser el tráfico de esclavos”, señalando que “seguro que hay muchos catalanes que fueron a América a hacer negocios legítimos, pero otros no”.

“Quiero intentar desmitificar el papel de la burguesía catalana, porque muchas veces se esconde que la fortuna conseguida es resultado del sudor de gente separada de sus familias, que fueron vejados y nunca fueron considerados ciudadanos de pleno derecho en los países donde se encontraban”, ha sentenciado.

El autor de la charla ha citado algunos nombres de catalanes que según varias investigaciones se dedicaron al tráfico de esclavos en tierras americanas, como Puerto Rico y Cuba, como Joan Güell i Ferrer, Josep Xifré i Casas y Francesc Martí, entre otros.

Josep Maria Sarabia ha destacado que “en Cuba había empresas de catalanes de tráfico de esclavos, entre 1820 y 1845”, añadiendo que los catalanes que iban hacia América “salían sobre todo de puertos del Maresme, de Sitges y de Vilanova i la Geltrú”.

Unas explicaciones que ha dado durante la charla sobre la esclavitud a lo largo de la historia sobre cómo fue el comercio de personas para aportar mano de obra barata en América y qué papel tuvieron algunos catalanes en esta actividad."                 (e-notícies, 19/01/2015)

20/11/14

Unión Fenosa nació de la expropiación forzosa de la empresa de un represaliado republicano



"En el archivo del diario ABC hay una fotografía del Valle de los Caídos con una anotación en el reverso, en la que se advierte de la necesidad de borrar el cartel de la constructora Huarte que aparece en la imagen. 

La rúbrica es un perfecto ejemplo para ilustrar cómo las grandes empresas españolas intentan borrar, con la connivencia de los medios de comunicación y los gobiernos de esta democracia, los vestigios de la instrumentalización que hicieron del franquismo para construir su imperio económico. 

Algunas empresas que cotizan en el IBEX 35, como Gas Natural, OHL o Iberdrola, se lucraron con la represión y el modelo autárquico que impuso el dictador y, a día de hoy, siguen sin reparar a las víctimas.

Las empresas obtuvieron beneficios de distintos modos: algunas usaron mano de obra forzada, otras se aprovecharon de la represión de sus competidores por pertenecer al bando republicano y otras,simplemente, se lucraron gracias a la cercanía con Franco cuando el régimen efectuó su inmensa obra pública: el Valle de los Caídos. Además, el franquismo propició unas condiciones laborales muy ventajosas para las empresas, ya que no existía el sindicalismo ni se podían negociar unas condiciones salariales y de trabajo dignas.

Una muestra del funcionamiento de esta red clientelar es la carta enviada a Franco el 25 de mayo de 1970 por Pedro Barrié, dueño de Fuerzas Eléctricas del Noroeste (FENOSA) y del Banco Pastor, para que intercediera ante el Ministerio de Hacienda, que ponía dificultades a su empresa ASTANO (Astilleros y Talleres del Noroeste). 

Barrié se quejaba ante el caudillo de que no se le permitía al Banco Pastor apoyar económicamente a su astillero y planteaba que las únicas opciones que le quedaban era la mediación del dictador ante Hacienda o, en su defecto, la intervención estatal a través del Instituto Nacional de Industria o los astilleros públicos.

 La misiva, a la que ha tenido acceso La Marea, concluye de este modo: “Espero que, como todos los años, si usted me lo permite, pueda visitarlo este verano en el Pazo de Meirás. Recordaremos nuestros muchos años de amistad y podré reiterarle mi inquebrantable lealtad y afecto”.

Según Javier Pueyo, profesor de la Universitat Pompeu Fabra, la clase empresarial española encontró un hábitat idóneo para poder desarrollarse sin la competencia. El periodo más intenso de esta oligarquía monopolística ocurrió en los años 50 cuando, tal y como explica el historiador en su artículo Las relaciones entre las empresas eléctricas y el Estado franquista, “se dieron unas condiciones extremadamente favorables consistentes en la altísima protección exterior, una fuerte intervención estatal, defensa de la industrialización acelerada y una financiación inflacionista”.

 Este tipo de organización económica dotaba de privilegios y favores a los empresarios más afines y cercanos al régimen de Franco. De esta relación de favores surgió una oligarquía con la que se forjaron grandes imperios y empresas de las que beben muchas corporaciones que cotizan hoy en el IBEX 35.

 El artista Luis Quintanilla, en una conferencia en Nueva York en 1938 desde el exilio, explicaba esta simbiosis del siguiente modo: “El fascismo no es ni más ni menos que la burguesía armada contra el proletariado”.

Gas Natural Fenosa

La empresa que mantiene como consejero al expresidente del Gobierno Felipe González nació en el año 2009 de la fusión de Gas Natural y Unión Fenosa. Esta última empresa se creó en el año 1982 como resultado de la unión de otras dos, FENOSA y Unión Eléctrica Madrileña. El dueño de FENOSA, Pedro Barrié, amplió su fortuna ayudado por la cercanía con el dictador y como recompensa tras haber sido uno de los grandes financieros de la Guerra Civil para el bando nacional. 

Como ejemplo de este vínculo sirve la concesión del Condado de Fenosa al empresario por parte del dictador en el año 1955 en agradecimiento por los servicios prestados en general y, en particular, por la cuestación popular que Pedro Barrié hizo para regalarle el Pazo de Meirás, que todavía ocupan los Franco para su asueto canicular.

Barrié, uno de los empresarios del sector eléctrico más importantes de Galicia, forjó su imperio tras el fusilamiento de un diputado republicano. FENOSA nació de la fusión forzosa de Fábrica de Gas y Electricidad, la pequeña empresa de Barrié, y Unión Eléctrica Coruñesa, una empresa que era propiedad de la familia de José Miñones, un parlamentario que fue ejecutado en el año 1937 en el Campo de la Rata, junto a la torre de Hércules, en A Coruña. Gas Natural-Fenosa, al ser contactada por La Marea para conocer si existe o ha existido alguna acción de reparación por estos hechos, ha declarado que la compañía “compró Unión Fenosa hace cinco años y esto es una cuestión pasada de otra empresa”.

Acciona

Jose Manuel Entrecanales, actual presidente ejecutivo de Acciona, debe su cargo y posición a la fortuna que su abuelo José Entrecanales hizo durante el franquismo junto a su socio Manuel Távora. 

La empresa Entrecanales y Távora, integrada hoy en Acciona, fue una de las constructoras de cabecera del régimen, como reconoce en su web corporativa: “En los años de la posguerra, la compañía fue muy activa, consolidando su posición como una de las compañías más innovadoras del país”.

En 1929 se construyó una zona residencial burguesa en Sevilla con motivo de la exposición universal de ese mismo año. El lugar tenía graves problemas de vertidos y, en plena Guerra Civil, el Ayuntamiento de Sevilla encargó a la empresa Entrecanales y Távora la construcción de un canal que llevara los vertidos lejos de los barrios ricos de Heliópolis y La Palmera. 

Para ello se instaló el campo de concentración de El Colector, donde 250 presos republicanos se apiñaban para trabajar en la obra de la constructora Entrecanales y Távora. La Marea ha tratado de conseguir, sin éxito, algún tipo de declaración al respecto sobre las posibles medidas de reparación que la empresa haya tomado con las familias o personas afectadas por estos hechos.

OHL

La compañía de Villar Mir nació de la fusión de otras tres: Obrascón, Huarte y Laín. Una de ellas, Huarte, fue junto a San Román (filial de Agromán), Estudios y Construcciones Molán y Banús, la empresa encargada de construir el Valle de los Caídos usando mano de obra esclava.

 Fue precisamente una fotografía del Valle de los Caídos con el cartel de la empresa constructora Huarte, la que esgrimió Joan Tardà (ERC) en el Congreso en 2011 para pedir que fueran las constructoras del enclave de Cuelgamuros las que pagaran las exhumaciones de las decenas de miles de represaliados que todavía se encuentran enterrados allí. Tardà recordó en su intervención que hubo empresas “que se capitalizaron a partir del trabajo esclavo de los republicanos”.

Es el caso de Nicolás Sánchez Albornoz, preso en el Valle de los Caídos. “Los que estábamos condenados a trabajar allí estábamos alquilados a las empresas que hacían la obra, Huarte y Banús, por 10,50 pesetas al día. A nosotros nos daban 50 céntimos a cada uno. Los patronos tenían obreros a precio de saldo y disciplinados”, explica el propio Sánchez en declaraciones recogidas por Alejandro Torrús en un artículo en Público.

 La empresa de Villar Mir sigue negándose a hacer ningún tipo de declaración sobre este asunto, que empaña la imagen de una de las mayores constructoras del país: “No vamos a contestar ningún tipo de preguntas sobre este tema, Adiós”, fue la respuesta hostil y definitiva del departamento de comunicación de OHL.

ACS

La constructora de Florentino Pérez, presidente del Real Madrid, también se benefició de mano de obra forzosa a través de su filial, ahora integrada, Dragados. En 2003, un artículo de Leslie Crawdford en Financial Times llamado Franco’s Slaves habla de Dragados citando un informe gubernamental de 1952 del programa de Redención de Penas por el Trabajo en el que se define como “un muy importante grupo de construcción que ha hecho uso de mano de obra presa durante los últimos 12 años”.

Una de las obras en las que Dragados usó mano de obra esclava fue en la construcción del pantano de Mediano, en Huesca. Los trabajos tuvieron lugar entre 1952 y 1955. Para ellos, Dragados usó un destacamento de 35 penados que tras las obras fueron enviados a la prisión de Huesca. Los datos al respecto, que constan en la Memoria general de instituciones penitenciarias de 1955, son recogidos por los historiadores Lola Martínez Macías y Fernando Moreno Moreno.

 Otro de los grandes accionistas de ACS es la familia March, con un 18,2% de las participaciones de la empresa dirigida por Florentino Pérez. Juan March fue uno de los mayores impulsores económicos del golpe de Estado de 1936 y financió incluso el viaje del Dragon Rapide que llevó a Franco desde Marruecos a España durante el levantamiento militar. La empresa tampoco ha contestado a las preguntas de La Marea.

Iberdrola

La compañía actual nació de la fusión en 1992 de Hidroeléctrica Española e Iberduero. Esta última se creó a partir de la fusión de Saltos del Duero e Hidroeléctrica ibérica. La gran empresa energética española de la actualidad se forjó gracias al compromiso con Franco de Jose María de Oriol y Urquijo, presidente de Hidroeléctrica Española (Hidrola) desde el año 1941 hasta 1985. El empresario vasco fue alcalde de Bilbao desde 1939 hasta 1941, y jefe provincial de Falange en diferentes periodos.

Jose María de Oriol y Urquijo fue jefe de Falange Española Tradicionalista de 1937 a 1941, e impulsó la formación de la Brigada de Investigación y Vigilancia, que en palabras del propio Oriol al diario Hierro, elaboró en 1938 informes de 80.000 personas en la provincia, para ser usados en la posterior represión, según se recoge en un libro sobre los alcaldes de Bilbao, escrito por Joseba Aguirreazkuenaga [et al.]. 

En la misma obra, haciendo referencia a artículos de prensa, se sostiene que los ministros del sector se tuvieron que resignar a que Franco despachara con el jefe de Hidrola las obras e infraestructuras españolas en contraprestación a la ayuda económica que la familia Oriol y Urquijo dio al dictador para el golpe de Estado. 

La empresa eléctrica pasó de ser meramente testimonial en la España de los años 30 a convertirse en la compañía número 20 en activos netos en 1948, con 580 millones de pesetas; en 1960 ya era la quinta empresa más importante del país, con un activo neto de 11.468 millones de pesetas. Desde Iberdrola han asegurado a La Marea que no pueden valorar las actuaciones personales de los dirigentes en los más de 100 años de historia de la compañía.

La empresa vasca Saltos del Duero (Iberduero), otra de las que dio lugar a Iberdrola, fue la encargada de realizar otras muchas obras en la época autárquica del franquismo. Uno de los ejemplos de la conexión económica y política de la época fue la inauguración del Embalse de Aldeadávila de la Ribera, en Salamanca. 

El 17 de octubre de 1964 se inauguró el pantano con la presencia de Francisco Franco, el dictador de Portugal, António de Oliveira y Salazar, y Pedro de Careaga y Baseabe, presidente de Iberduero. La fotografía del acto refleja la cercanía entre el franquismo y el mundo empresarial, que permitió la creación de grandes imperios económicos a base del sudor y la sangre de muchos represaliados. 

Esos beneficios de la represión a día de hoy cotizan en el IBEX 35 y sus empresas siguen sin proporcionar la reparación que cualquier democracia debería exigir."              ( , La Marea, 20/11/2014)

15/1/14

¿Por qué la industrialización de Cataluña fue un éxito y no la de Andalucía?

"A pesar de que a finales del siglo XVIII el producto industrial andaluz no tenía mucho que envidiar al de las regiones españoles más avanzadas de la época –como Cataluña o Valencia– y de que incluso en algunas ramas tradicionales la ventaja fuese claramente andaluza, la profunda crisis que tuvo lugar a principios del siglo XIX puso fin al impulso industrializador andaluz toda vez que apenas supuso un pequeño contratiempo para la industrialización catalana, que una vez superada la crisis experimentó un formidable desarrollo y despliegue. ¿Por qué fue esto así?

Muchos y diversos autores (Alex Sánchez, Francesc Valls, Antonio Parejo, Josep Mª Benaul…) han intentado contestar a este interrogante. Aunque los resultados son muy numerosos y variados, aquí me limitaré a recoger de forma sucinta sus principales conclusiones.

Todos los analistas coinciden en señalar que el factor más importante en el éxito industrializador fue la existencia y fortaleza de la manufactura algodonera.

 Las ventajas de esta rama industrial eran varias: en primer lugar, al ofrecer productos muy demandados en el mercado interior y no tanto en las colonias, la dependencia del mercado exterior se atenuaba; en segundo lugar, debido fundamentalmente a las características de la fibra trabajada, era profundamente susceptible a la introducción de tecnología (hilado mecánico, especialmente) que aumentaba la productividad del sector y originaba nuevos espacios de negocio; en tercer lugar, generaba multitud de encadenamientos hacia adelante (distribución del producto, nuevos negocios derivados del algodón elaborado, etc) y hacia atrás (provisión de materias primas, de maquinaria, etc) que no hacían sino extender y complejizar el entramado industrial con todas las ventajas que eso supone en términos de industrialización. 

La diferencia entre Cataluña y Andalucía era que mientras que en la primera la rama del algodón era singularmente importante, en la segunda las experiencias algodoneras siempre fueron coyunturales y muy localizadas.

Otro determinante importante fue la distribución de la renta entre la población.

 La expansión de cualquier rama industrial requiere que sus productos puedan venderse, por lo que es importante disponer de una amplia demanda apoyada en un reparto moderadamente igualitario de la renta. Algo que ocurrió en Cataluña (precisamente y de forma muy notable en la rama del algodón recién comentada) y que no podía ocurrir en el territorio andaluz al estar caracterizado por una agricultura extensiva dominada por la gran propiedad y que pagaba unos salarios exiguos.

La existencia de auténticos centros especializados en la producción manufacturera fue otro elemento decisivo.

  En Cataluña abundaban las localidades donde la actividad industrial absorbía el porcentaje más elevado de factor trabajo y representaba la base de la actividad productiva local. Esto aumentaba la renta de la población y lograba crear un tejido industrial extenso y complejo. En Andalucía no había localidades que presentaran características similares a las comentadas, quizás con las únicas excepciones de Antequera y Linares.

Otro elemento importante fue el surgimiento de un gran centro coordinador y polarizador de las múltiples actividades industriales.

 Barcelona se convertiría muy pronto en este núcleo en el caso del Principado, mientras que ni Sevilla, ni Cádiz, ni Málaga –que en aquel periodo eran las únicas ciudades que por sus características podrían haber emulado el papel de Barcelona– pudieron hacer lo propio en el territorio andaluz.

 Esto se debió a que ninguna de las tres ciudades mencionadas disponía de un potente motor algodonero ni de núcleos artesanales cercanos que demandaran de forma suficiente ese polo industrial.

El último factor a destacar fue la existencia y profundidad de las conexiones entre las diferentes actividades económicas. 

 Mientras que en Cataluña las interrelaciones entre sectores económicos del territorio eran numerosas e importantes, en Andalucía primaba una burguesía mercantil que orientaba la mayor parte de sus inversiones hacia la intermediación de productos en el comercio marítimo colonial y europeo (y sólo en un segundo plano a actividades industriales conectadas al territorio), de forma que las ganancias de esas actividades ajenas al sector textil andaluz tenían poca repercusión sobre el tejido industrial de la región.

En definitiva, si la estructura industrial andaluza no pudo soportar el embate de la crisis de principios del siglo XIX perdiendo así la oportunidad de materializar los mecanismos acumulativos propios de una industrialización exitosa y la catalana sí pudo hacerlo, se debe fundamentalmente a que la primera no contaba con una potente rama algodonera, ni con un tejido industrial articulado, ni con una distribución de la renta moderadamente equilibrada, ni con importantes núcleos industriales, ni con una burguesía dispuesta a dejar de lado las rentables actividades comerciales marítimas para cometer importantes inversiones en el tejido industrial."                (Eduardo Garzón, Artículo publicado en Andalucesdiario.es el 7 de enero de 2014, en Saque de Esquina, 07/01/2014)