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24/9/23

Los marineros y piratas del siglo XVIII son precursores de los movimientos anticapitalistas modernos... “Todos vivimos con los fantasmas de la esclavitud”

 "El historiador Marcus Rediker (Kentucky, 71 años) pronuncia con sosiego palabras cargadas de rebelión. No le hace falta alzar la voz. Avala su contenido con un estudio profundo de los testimonios y acciones de “las personas de abajo” que claman justicia histórica. Otorga el protagonismo de su investigación a los esclavos africanos llevados por millones a mejorar la vida de otros en otras latitudes durante siglos y defiende que los marineros y piratas del XVIII son precursores de los movimientos anticapitalistas modernos. Como muestra de su activismo por reescribir una Historia dominada por los vencedores comparte que en todas las cárceles de Texas está prohibido su libro La hidra de la revolución (2022), que ha presentado este mes en España junto a Villanos de todas las naciones (2023), los dos de Traficantes de Sueños

Pregunta. ¿Qué lecciones dejaron los piratas?

Respuesta. Los piratas eran marineros, trabajadores comunes con bajos salarios, mala alimentación y castigos violentos infligidos por los todopoderosos capitanes de barcos. Ellos se organizaron de manera diferente. Elegían a su capitán, establecían límites a su poder, dividían los recursos en partes iguales y le daban a la tripulación el poder de establecer los castigos... El barco pirata era una utopía democrática e igualitaria para el marinero común. Desafiaron los modelos existentes sobre cómo gestionar un barco.

P. ¿Y quiénes serían los piratas del siglo XXI?

R. Probablemente la comparación más cercana serían los hackers. Ocupan una posición estratégica. Así como los piratas provocaron una crisis comercial mundial, los piratas informáticos tienen un poder similar en el sistema de comunicaciones, algunos con intenciones subversivas.

P. ¿Siente que ahora tiene el poder para renegociar la Historia con su trabajo?

R. Siento que hago un aporte a la sociedad. Pero la historia es colectiva, no individual, y muy amplia. Se necesita una revisión con nuevas miradas, de la esclavitud o de las mujeres. Esto puede conducir a resultados que para algunos no son lo suficientemente patrióticos o desafían el nacionalismo de una historia pasada de moda.

P. ¿Detecta cambios en los discursos históricos?

R. Sí. Crecí durante la Guerra Fría con una historia dominada por una élite de hombres blancos. Ahora hay más personas incluidas y representadas, pero todavía tenemos trabajo por hacer; que el público en general comprenda la importancia de la esclavitud, por ejemplo. Y esto es controvertido.

P. ¿Se pueden sentir todavía en África los efectos de millones de personas desarraigadas de sus tierras durante siglos?

R. Definitivamente. Todos vivimos con los fantasmas de la esclavitud. No es casualidad que en África Occidental se encuentren muchos de los países más pobres del mundo. Durante siglos, los europeos y sus aliados africanos capturaron y se llevaron a millones de los más jóvenes y fuertes de su población. Los europeos también han explotado allí sus recursos naturales. No hay duda de que se han causado graves daños.

P. ¿Qué recomienda ahora?

R. En mis estudios veo una conexión directa entre la violencia deliberadamente calculada utilizada en el sistema esclavista y el racismo y la violencia que existen hoy. Debemos comenzar con un reconocimiento honesto de lo que sucedió en el pasado. Hay disculpas, pero necesitamos ir más allá. Necesitamos reparar los daños causados por la trata de esclavos y la esclavitud, eliminar los prejuicios, la pobreza, la desigualdad y las muertes prematuras. Las reparaciones no son solo una cuestión de dinero, sino de educación, de justicia social y de creación de una vida mejor para todos. Si no afrontamos el daño causado por nuestra historia violenta, persistirá una injusticia masiva.

P. ¿Dónde encuentra las evidencias de las personas a las que llama “sin rostro” o “sin voz”?

R. He encontrado que los registros judiciales son muy útiles, entre otras cosas porque los pobres casi siempre están en el lado equivocado del mundo. En esos documentos legales se pueden encontrar sus testimonios con su versión de los hechos, sus creencias, sus culturas... Hay muchos secretos dentro de esas fuentes.

P. En Barco de esclavos (Capitán Swing, 2021) se lee que un capitán mató a latigazos a una chica de 15 años que se negaba a bailar desnuda, entre otras atrocidades. ¿Cómo afrontó el dolor de realizar esta investigación?

R. Es doloroso, pero hay que estar dispuesto a decir la pura verdad. Cuando uno escribe sobre un tema como la trata de esclavos, también debe intentar hacer justicia a las víctimas de tanta violencia y terror. Lo que pasé al escribir el libro no es nada comparado con lo que ellos sufrieron."                       (Ángeles Lucas, El País, 23/09/23)

4/2/19

Cristina Morales escribe un libro antisistema que cuestiona a los propios antisistema. “El feminismo europeo se olvida del cuerpo”...

"Cristina Morales ha ganado el premio Herralde de Anagrama con una novela sarcástica, rabiosa, inteligente y antisistema, pero no contra el sistema capitalista y de mercado, o no solo, sino contra los propios ámbitos antisistema que se han establecido en Barcelona. 

No es Lectura fácil una crítica feroz a los demás, sino a las propias debilidades, a las ortodoxias a veces ridículas que se pueden respirar también en ambientes anarquistas, antidesahucio, de okupación y otros hábitat donde hasta la forma de redactar las actas asamblearias es motivo de largo debate.

 Es un libro que tensiona al lector, que le pone contra las cuerdas de todo lo políticamente correcto que hemos asumido y que lo hace a partir de la historia de cuatro mujeres discapacitadas o, como dice Morales, "discapacitadas según han establecido las instituciones público-privadas". Y subraya: "Esta discapacidad es un artefacto creado por el poder como sistema de control social de este tipo de personas."

"Puedo ser discapacitada, pero no tonta", dice una de sus protagonistas. Y lo demuestra de sobra al tensionar esas verdades establecidas y romper, por ejemplo, uno de los grandes tabúes, y es el de las relaciones sexuales miradas desde un feminismo europeo que, asegura Morales, se olvida del cuerpo.

"La feminista latinoamericana suele apelar mucho más al gozo como herramienta emancipadora y al gozo que pasa por el cuerpo, solo hay que ver el reggaeton, que puede ser un lugar de disidencia sexual muy explícita, pero el feminismo europeo más masivo intelectualiza hasta tal punto las posibilidades de emancipación que se olvida del cuerpo", afirma Morales en esta entrevista grabada en la sede de EL PAÍS. 

"Es necesario devolverle al cuerpo, porque somos todo cuerpo, el lugar que debe ocupar en el feminismo".  (...)"                (Berna González, El País, 23/01/19)

15/5/15

Los primeros 40 de Sol. Así fue la primera noche de acampada que abrió las puertas al 15-M




"A las primeras 40 personas que pasaron la noche en la Puerta del Sol nadie las convocó oficialmente. La historia de su éxito es la de una noche de frustración desahogada, golpes de suerte y un enorme deseo de colaboración que convergieron en un punto, el big bang de lo que hoy conocemos como "movimiento 15M". El gérmen de lo que hasta los sociólogos más reputados no quieren apresurarse a comprender.

 Imagen de la primera asamblea durante la primera noche de acampada en Sol (@toofasttofall)
" Yo no iba a ir a la manifestación porque estoy un poco harto de manifestaciones", nos dice Julio, un nombre ficticio para alguien que aparece en este vídeo para la historia, el momento en el que alguien propone acampar, la primera asamblea del 15-M.

Diferentes plataformas habían convocado una protesta en varias ciudades españolas para pedir una "democracia real" y consiguieron congregar a decenas de miles de personas en toda España, superando las espectativas de organizadores y medios de comunicación.

Sobre las diez de la noche, las calles del centro de Madrid ya se habían quedado vacías de gritos y pancartas y Julio se quedó, como casi siempre, con ese regusto agridulce que dejan las concentraciones de protesta como actos efímeros e incompletos.
En otro punto de la ciudad, Alba (nombre ficticio también; no quiere perder su trabajo) colaboraba con el grupo de abogados que suele hacer guardia en las manifestaciones por si hubiera algún poblema. Los hubo: 18 personas fueron detenidas tras varias cargas policiales en diferentes puntos de Madrid.

"Fuimos a los focos de conflicto y nos reunimos cerca de la plaza de Lavapiés; no se podía hacer gran cosa por los detenidos porque ya era muy tarde", nos cuenta. "Entonces a mi compañero le llega un SMS de una chica que dice que en Sol hay gente que se va a quedar toda la noche”.
Efectivamente, en Sol, Julio y dos amigos más estaban ya hablando con otros grupos de gente dispersa que charlaban en la plaza, desconcertados tras los disturbios. "¿Y si nos quedamos a dormir? ¿Y si hacemos algo permanente?", se preguntaron. "Todos se reían al principio pero al rato decían que sí. Así que con esa gente convencida, pues el siguiente grupito tardó menos en aceptar, y así se fueron sumando más personas".
Uno de los grupos que se sumó fue el de Roberto, que estaba sentado con su pancarta en mitad de la plaza. "Se habían ido los poquitos violentos de siempre y nosotros queríamos seguir manifestándonos", y aquello les pareció buena idea a pesar de que no sabían a quién se estaban uniendo: "no nos conocíamos".
Pasada la medianoche, alguien da el aviso: hay una sentada pacífica en la plaza de Callao, muy cerca de Sol. Deciden ir a ver qué pasa y a comunicarles la iniciativa de quedarse a dormir. En Callao estaba Alberto, que había presenciado allí mismo un enfrentamiento con la policía bastante desagradable.

Después de la carga, algunos insistieron en quedarse. "Recuerdo perfectamente la imagen de una chica pelirroja gritando ¡Libertad! ¡Libertad! ¡Libertad! a los policías que intentaban despejar la calle". Con otras personas, aquella chica pelirroja se encaró con la policía levantando las manos.

"Estas son / nuestras armas", coreaban. La policía decidió retirarse. "Fue un momento muy emocionante", recuerda Alberto. Con la cosa más tranquila, el grupo de Callao estuvo de acuerdo con la iniciativa de reagruparse en Sol.
Y mientras tanto, el efecto llamada seguía haciendo su trabajo. "Yo me había vuelto ya para casa, en Leganés, cuando me enteré de que había gente hablando de dormir allí", explica Nicolás, que después se convirtió en uno de los primeros en difundir información por Twitter de lo que estaba pasando, algo clave para el movimiento 15m.

"Lo dudé un poco, pero sabía que si me quedaba en casa me arrepentiría el resto de mi vida. Cogí un saco de dormir, me monté en el coche y me planté en Sol. Cuando llegué supe que no me iba a arrepentir".
Lo que se encontró Nicolás en Sol al llegar fue un grupo de personas desconocidas discutiendo sobre cómo organizar la noche. Poco antes había llegado Alba, la abogada, con un amigo informático y otro amigo actor. Estaba comenzando la primera asamblea de la Acampada Sol.

 "No hubo discusiones políticas de lo que queríamos conseguir, sino que hablamos de quién se quedaba, de qué queríamos hacer y de cómo pasábamos la noche", nos dice otro chico que tampoco quiere decir ningún nombre para evitar protagonismos, digamos que se llama Rubio, al que también avisó un amigo cuando ya estaba en casa.
"A mi cuando empezó la primera asamblea me entraron ganas de irme", dice Moreno (¿adivinan? ficticio), que nos acompaña el sábado 21 en la conversación con Rubio en una Puerta del Sol a rebosar.

"Pensé que aquello no tenía sentido, que éramos demasiado diferentes entre nosotros, con gente opinando sin mucho sentido... No había unión, no había quien sacara nada en claro", reconoce con media sonrisa, mirando a su alrededor y pensando en todo lo que ha vivido después en la comisión de infraestructuras. "La primera noche decidimos ir a pedir 50 mantas, para que sobraran, ¡y mira ahora!".
Se repartieron las primeras tareas: unos comenzaron a buscar un cubo de basura para mantener la limpieza, otros trajeron cartones de los alrededores para acolchar el suelo, otros cogieron tablas y algunos hierros de obras cercanas. Decidieron colocarse en la farola más cercana al monumento del Oso y el Madroño, frente a la salida de metro, para estar en un sitio iluminado. Alberto se dio cuenta de que en la punta de la farola había una cámara de seguridad apuntándoles. "Tapémosla con spry!", dijo alguien. "No, no... ¡que se nos vea!", contestaron.

El antes y el después: la primera autorización policial

Sin la indignación acumulada, sin la voluntad de trabajo y el liderazgo horizontal de aquellas primeras horas, el movimiento 15M no habría existido. Pero hay un momento concreto en el que todo pudo haber acabado antes de empezar: tras la primera asamblea, a las 2.25 de la madrugada, aparecieron dos furgones policiales en la plaza, del que bajaron varios antidisturbios.

Dos chicas se ofrecieron para mediar con la policía; una de ellas era Alba, la abogada. "Las dos somos así rubitas, con cara de buenas, la otra chica es así muy linda... Nos acercamos con nuestra mejor sonrisa", nos cuenta entre bromas.
"Les dijimos que no queríamos problemas, que nos queríamos simplemente quedar a dormir, que nadie iba a beber, que no se iba a ensuciar nada y que se iba a respetar la normativa". Una llamada de los agentes a un responsable superior determinó el futuro del 15M: se quedaban. "Solo nos pidieron que devolviéramos el material que habíamos cogido de la obra para que nadie nos pudiera acusar de robo". Alba y su compañera volvieron al grupo haciendo discretos gestos de euforia de espalda a los policías. 

En esta grabación de acoustic_mirror se puede escuchar toda la secuencia completa: la llegada de la policía, los momentos de inquietud y el papel de las mediadoras, además de cómo se organizan las primeras comisiones y el primer manifiesto.

Hoy, muchos testigos reconocen la importancia de ese momento: "¡Si hubieran sabido la que se iba a montar, nos habrían desalojado inmediatamente! ¡Ese policía tiene que estar hoy tirándose de los pelos!", nos dicen. Moreno, sin embargo, prefiere exponerlo de otra manera: " el mérito no es del policía, el mérito está en nuestra actitud pacífica y honesta".

Con la tranquilidad de que no iban a ser desalojados, comenzó la modesta operación logística: mapa de baños con ayuda de los comerciantes de la zona, rotuladores, cartulinas ("¡y hoy tenemos equipos de sonido, placas solares y generadores eléctricos!", exclama Moreno), visita a los bomberos, que también tenían su propia acampada ese día en otro punto de la ciudad. Y sobre todo una prioridad: comunicación.
"Desde antes de salir de mi casa yo ya estaba twitteando", nos dice Nicolás, "y cuando llegué aquí, empecé a sacar las primeras fotos y subirlas a Internet". A las 7 de la mañana, "antes de que amaneciera", aparecieron los medios de comunicación. Fueron horas complicadas para ellos porque "había más periodistas que acampados" dado que mucha gente se había ido a primera hora para trabajar y no llegaba casi nadie nuevo.

Pero paralelamente las redes sociales en España se convertían prácticamente en canal temático y la generosidad empezaba a superar cualquier previsión: el lunes a mediodía alguien les llevó para comer arroz con carabineros. Aquella tarde, unas mil personas participaron en la asamblea.

 ¿Qué ocurrió después para que de mil personas el lunes se pasaran a más de diez mil el martes, y de ahí a 28.000 el viernes según cifras oficiales? Los dos 'saltos de calidad' del apoyo popular al 15M se producen como reacción al intento de desmantelarlo.

A las 5 de la madrugada del lunes al martes, con más de 300 personas durmiendo junto al Oso y el madroño, la policía intentó levantar la incipiente acampada y desalojar a los presentes. Las fotos y este vídeo, registrados esa noche y publicados inmediatamente después, definen ese momento:

(youtube) 

"Creo que fui el primero en ponerlo en twitter: nos han desalojado; pero hoy a las 20h nos vemos aquí”, recuerda Nicolás. "Me fui a dormir a casa, y cuando desperté tenia mails, SMS, llamadas de amigos, que me dijeron que les habia llegado la convocatoria. Es impresionante lo que se expande el tema en lo que uno está durmiendo".

 La Junta Electoral de Madrid consideró después ilegal su concentración "por afectar a la campaña electoral y a la libertad de los ciudadanos en derecho del voto". Ese fue el segundo y definitivo espaldarazo que culminó con el desafío de la "jornada de reflexión colectiva" del 21 de mayo, aunque eso ya se ha contado suficientemente. En definitiva, "que cuanto más nos aprietan, más gente sale a la calle, porque todas estamos jodidas", dice Moreno usando el "lenguaje inclusivo" al que también intentan adaptarse en las asambleas.

Liderazgos, siglas y paternidades

"Allí había gente con experiencia asamblearía, gente que sabe cómo canalizar ideas para que no se vayan por el desagüe", nos dice Alberto en referencia a las primeras horas de acampada. El chico que agarra el megáfono en el vídeo que abre este reportaje, Miguel, no es nuevo en manifestaciones o movilizaciones sociales, pero insiste en que no actúa en nombre de nadie, como la mayoría de quienes le rodean. Él fue el primer portavoz de la acampada, con el que también hablamos en la mañana del día 16 en este vídeo.




Miguel no quiere más protagonismo - su turno como portavoz pasó y se integró en la comisión encargada de asuntos legales - ni arrogarse ninguna autoridad sobre el 15M, como el resto de las personas con las que hablamos.

La genealogía del 15M es compleja y hasta incompatible a veces con la ansiedad periodística de saber quién está detrás de las cosas. "Yo creo que se ha dado una unión de movimientos", nos dice Julián. "Por un lado, la indignación por los papeles de las embajadas estadounidenses filtrados por Wikileaks generó acciones como las de Anonymous", una red de ciberactivistas que coordinó ataques informáticos a determinadas páginas como protesta por el acoso a su director, Julian Assange. "Pero se convocó una manifestacón y no fueron ni 300 personas".

Anonymous también se sumó al 'abucheo' masivo en Internet contra la llamada Ley Sinde, cuya aprobación originó la creación de la corriente #nolesvotes, en principio contra los partidos que aprobaron la norma pero que luego se recondujo como un movimiento más amplio contra el bipartidismo que cuenta con apoyos de importantes líderes de opinión en Internet. 

Las revoluciones en el Norte de África y en Oriente Medio son otro referente evidente, "aunque eso a nosotros nos parecía que no podría pasar nunca aquí, en Europa", y de hecho también se trató en su día de hacer actos de apoyo que quedaron en poca cosa.

La otra pata nos la explica Alba: " Democracia real ya, Juventud sin futuro, la Plataforma por una Vivienda digna que a su vez bebe del movimiento estudiantil contra la Ley de Bolonia o los centros sociales ocupados han sacado a la calle a mucha gente durante los últimos años, se han tejido muchas redes" que ahora ponen al servicio de la energía del 15m.

Eso sí, todos coinciden - y hasta la megafonía lo ha dicho en más de una ocasión - en que "no somos ningún colectivo previo y no nos gusta que nos vinculen con nada que ya existiera", nos dice Nicolás "porque esto es infinitamente más grande que eso". Los principales representantes de la plataforma Democracia real ya, que sí lideraron la manifestación previa, no estuvieron en la primera noche de acampada, "aunque sin duda la acampada no habría sido posible sin ese primer impulso", nos dicen.

Cuando los megáfonos desaparecieron del centro de la Puerta del Sol y dejaron sitio a los altavoces de gran potencia, el encargado de trasladar la información útil y las arengas al resto de la plaza dijo: "' ¡Pensadlo durante un momento! ¡Pensad en lo que estamos haciendo! Pensad que hoy somos decenas de miles de personas y hace unos días eran solo cuarenta. ¡Cuarenta personas! ¡Una de esas personas podría haber sido yo, o tú! ¡Solo hacía falta dormir una noche en Sol para desencadenar todo esto!".

 20M de 2011: desafío a la Junta Electoral. (cc Juan Luis Sánchez)

Le contamos esas palabras a Julio y Alba, y se emocionan. "Lo único que hemos hecho es un gesto, un salto para romper ese bloqueo mental que teníamos", dice Julio. "Estábamos todos esperando a que pasara algo y fue tan sencillo como mirarnos a los ojos".

 Julio tiene claro que " continuamente la gente tiene ideas brillantes, buenísimas, revolucionarias, y simplemente no somos capaces de retenerlas durante el tiempo necesario para darnos cuenta de que sí son realizables. Las dejamos pasar".

23/9/14

La rabia contra los bancos se extiende por todo el mundo, pero el problema no son los bancos, sino la existencia del dinero como relación social

"Lo primero, John, sería preguntarte de dónde viene, dónde se sostiene, la idea hegemónica de revolución en el siglo XX, es decir, la del cambio social mediante la toma del poder. 

John Holloway. Creo que el elemento central es el trabajo, el trabajo entendido como trabajo asalariado, es decir, trabajo enajenado o abstracto. El trabajo asalariado ha sido y es la base del movimiento sindical, de los partidos socialdemócratas que eran su ala política y también de los movimientos comunistas.

 Ese concepto conformaba la teoría revolucionaria del movimiento obrero: la lucha del trabajo asalariado contra el capital. Pero su lucha era limitada porque el trabajo asalariado es el complemento del capital y no su negación. (...)

Pero no es la única tradición para pensar la política de emancipación…

John Holloway. Desde luego que no. En los últimos veinte o treinta años encontramos muchísimos movimientos que afirman otra cosa: la posibilidad de emancipar la actividad humana del trabajo enajenado, abriendo grietas donde poder hacer de otra manera, hacer algo que nos parece útil, necesario y que merezca la pena, una actividad no subordinada a la lógica del beneficio.

Esas grietas pueden ser espaciales (lugares donde se generan otras relaciones sociales), temporales (“aquí en este evento, mientras estemos juntos, vamos a hacer las cosas de otra manera, vamos a abrir ventanas hacia otro mundo”) o relacionadas con actividades o recursos particulares (cooperativas por ejemplo o actividades que siguen una lógica no mercantil con respecto al agua, al sofware, a la educación, etc.). El mundo, y cada uno de nosotros, está lleno de estas grietas.

El rechazo del trabajo enajenado y enajenante implica al mismo tiempo una crítica de las estructuras institucionales, organizativas y de pensamiento que surgen de él. Así se puede explicar el rechazo de los sindicatos, de los partidos y del Estado que podemos observar en tantos movimientos contemporáneos, desde los zapatistas hasta los indignados griegos o españoles.

Pero no se trata de la oposición entre vieja y nueva política, me parece, porque lo que vemos en los movimientos de la crisis es que surgen las dos cosas al mismo tiempo: grietas como las plazas y también nuevos partidos como Syriza o Podemos. 

John Holloway. Creo que es un reflejo de que nuestra experiencia en el capitalismo es contradictoria. Somos víctimas y a la vez no lo somos. Buscamos mejorar nuestras condiciones de vida como trabajadores y también ir más allá, vivir de otra manera. Por un lado, somos efectivamente personas que tienen que vender su fuerza de trabajo para sobrevivir. Pero, por otro, cada uno de nosotros tenemos sueños, comportamientos y proyectos que no caben en la definición capitalista de trabajo.

Lo difícil, ayer como hoy, es pensar la relación entre los dos tipos de movimientos. Cómo esa relación puede evitar la reproducción del sectarismo de siempre, cómo puede ser una relación fructífera sin negar las diferencias fundamentales entre las dos perspectivas.

Argentina en 2001 y 2002, los indignados en Grecia y España más recientemente… En cierto momento los movimientos por abajo se detienen, entran en crisis o impasse, se desvanecen… ¿Dirías que la política de las grietas tiene límites intrínsecos para durar y expandirse? 

John Holloway. No hablaría de límites, sino de problemas. Hace diez años, cuando publiqué Cambiar el mundo sin tomar el poder, se veían más los logros y las potencias de los movimientos de abajo, mientras que ahora somos más conscientes de los problemas. Los movimientos que citas son faros de esperanza de una importancia enorme, pero el capital sigue existiendo y es cada vez peor, implica cada vez más miseria y destrucción. No podemos limitarnos a cantar las glorias de los movimientos, no es suficiente.

¿Podría pasar una respuesta entonces por la opción que enfoca hacia el Estado?

John Holloway. Se entiende por qué la gente quiere ir para allá, se entiende muy bien. Han sido años de luchas feroces, pero la agresión del capitalismo sigue igual. Espero sinceramente que Podemos y Syriza ganen las elecciones, porque eso cambiaría el caleidoscopio actual de las luchas sociales. 

 Pero mantengo todas mis objeciones con respecto a la opción estatal. Cualquier gobierno de este tipo implica una canalización de las aspiraciones y de las luchas dentro de conductos institucionales que necesariamente tienen que buscar la conciliación entre la rabia que estos movimientos expresan y la reproducción del capital.

 Porque la existencia de cualquier gobierno pasa por fomentar la reproducción del capital (atrayendo inversión extranjera o de otra forma), no hay otra. Esto implica inevitablemente participar en la agresión que es el capital. Es lo que ya ha pasado en Bolivia o Venezuela y será también el problema en Grecia y España.  (...)

No descalifico la opción estatal porque yo tampoco tengo ninguna respuesta que ofrecer, pero no me parece que sea la solución.

¿Por dónde estás buscando esa respuesta?

John Holloway. Sin considerar a los partidos de izquierda como enemigos, que para mí desde luego no es el caso, yo diría que la respuesta hay que pensarla en términos de profundización de las grietas.

Si no vamos a aceptar la aniquilación de la humanidad, que es algo que me parece que está en la agenda del capitalismo como posibilidad real, entonces la única alternativa es pensar que nuestros movimientos son el nacimiento de otro mundo. Hay que ir construyendo grietas y buscando formas de reconocerlas, potenciarlas, extenderlas, comunicarlas. Buscar la confluencia o, mejor, la comunización de las grietas.

Si pensamos en términos de Estado y elecciones nos estamos desviando de eso, porque Podemos o Syriza pueden mejorar las cosas pero no crear otro mundo por fuera de la lógica del capital. Y creo que de eso se trata.  (...)

Nosotros por el momento debemos reconocer que no tenemos la fuerza suficiente para abolir el capitalismo. Y por fuerza me refiero aquí a construir maneras de vivir que no dependan del trabajo asalariado. A poder decir: “realmente no me importa si tengo empleo o no, porque si no lo tengo puedo dedicar mi vida a otras cosas que me interesan y que me dan el sustento suficiente para vivir dignamente”. Ahora mismo no es el caso. Quizá tengamos que construir eso antes de decir: “váyase al carajo, capital”.

En ese sentido, pensemos que una precondición de la Revolución Francesa fue que en cierto momento la red social de relaciones burguesas ya no necesitaba a la aristocracia para existir. De igual modo, debemos llegar trabajar para alcanzar el punto en que podamos decir: “no nos importa que el capital global no invierta en España, porque hemos construido una red de apoyo mutuo suficiente para vivir con dignidad”.

Hoy, la rabia contra los bancos se extiende por todo el mundo, pero me parece que el problema no son los bancos, sino la existencia del dinero como relación social. ¿Cómo pensar la rabia contra el dinero? Creo que ésta pasa necesariamente por construir relaciones sociales no monetizadas, no mercantilizadas.

 Y hay muchísima gente dedicándose a eso, por deseo, convicción o necesidad, aunque no salga en los periódicos. Construyendo otras formas de comunidad, de socialidad, de pensar la tecnología y las habilidades humanas para crear otra vida."           (Entrevista a John Holloway, Amador Fernández Sabater - eldiario.es, en Attac España, 02/08/2014)

7/1/14

Nosotros, como sociedad, tenemos mucho que aprender sobre el uso de nuestro poder colectivo

"(...) A día de hoy ya no quedan grandes grupos de activistas en el parque Zuccotti, a pesar de que se pueden encontrar personas acampando dispuestas a facilitar información y flyers sobre las actividades que Occupy tiene previstas.

En los diferentes barrios de Nueva York, en comparación con el movimiento 15M de España, OWS tuvo muy poco protagonismo y de los pocos que se recuerda con éxitos es la assemblea de Sunset Park. Esta aún está activa en términos de trabajo comunitario en la región de los Rockaways y Staten Island.

 “El carácter intenso y adrenalínico de la ocupación de las primeras semanas y meses no podía durar mucho. Y el movimiento no fue exitoso a la hora de desarrollar una fuerte estructura política de 'post-ocupación'. La gente se frustró y se dividió en proyectos más pequeños donde podían experimentar con otras formas de organización que podrían ser más efectivas y sostenibles”, dice Nathan.
     
Resultado de esta división han sido los proyectos como Occupy Sandy, la revista Tidal, Occupy University, cooperativas como The Screen Printer's Guild y Radix Media, campañas contra la subida de precio del transporte público, fracking, la brutalidad policial, la persecución de los 'whistleblowers' y mucho más

. “Hay demasiados proyectos como para poder enumerarlos y no siempre es fácil distinguir cuál de ellos son lo suficientemente serios para poder considerarse. Se ha llegado a proponer desde una tarjeta de débito de Occupy, una milicia no violenta Occupy o la creación de una plataforma contra los desahucios. Muy parecido a lo que se está haciendo en España”, añade Nathan. 

Otros proyectos fruto del movimiento que surgieron en otras zonas de Estados Unidos han sido por ejemplo las ocupaciones en California, las ayudas de auxilio en Oklahoma después de unos fuertes tornados este año o las ayudas en Colorado ante las recientes inundaciones devastadoras.

 “Durante las primeras reuniones los organizadores dejaron muy claro que su interés era el de inspirar a la gente de todas partes para construir el poder de forma local a través de la ocupación y el ensamblaje. 

Aún creo que es una estrategia necesaria, a pesar de que no necesariamente tiene que ser a través de la ocupación de las plazas públicas. Nosotros, como sociedad, tenemos mucho que aprender sobre el uso de nuestro poder colectivo”, concluye Nathan.

Al preguntarle a Sofía que ha significado para ella pertenecer a OWS, respondió: “Para empezar, fue la primera cosa que me hizo sentir como parte de la ciudad de Nueva York, la primera vez que tenía esperanza y orgullo en mi generación y el trabajo en Sandy es definitivamente la cosa más resolutiva que he visto jamás en mi vida. Me ha transformado completamente, me ha ayudado a informarme en profundidad sobre la política, mis ideas, mi participación en el mundo y hasta en mi lengua.

También me ha introducido en una red de inagotables luchadores y gente hermosa y valiente con quien estoy seguro que continuaré colaborando, conspirando y soñando. Occupy me ocupó la vida en gran parte durante dos años y se ha extendido a todo, hasta ahora que estoy en Puerto Rico”.
   
A pesar de la disolución de la acampada y la dispersión del grupo, el movimiento Occupy Wall Street aún está muy presente en los rincones de Nueva York, en los recientes graffitis del artista urbano Bansky o las banderas del movimiento que aún ondean en las concentraciones de los trabajadores de restaurantes Fast Food o manifestaciones contra la intervención militar estadounidense en oriente medio.

 “Si realmente quieres entender todo el movimiento, entonces vale la pena mirar todo lo que pasó con Occupy Nigeria, lo que salió de Occupy Méjico o porque se han dado protestas masivas recientemente en Brasil contra el transporte público donde también se ha utilizado el nombre de Occupy. El concepto de Occupy va más allá de nosotros”, resume Sofia.

Cuatro iniciativas del Movimiento Occupy

OCCUPY SANDY: Red de base social organizada por miembros de Occupy para ayudar en las zonas de Nueva York más afectadas por el huracán Sandy. Con más de 50.000 voluntarios, este proyecto de asistencia de desastres atiende a comunidades que no recibieron ayudas gubernamentales y ayudan a reconstruir casas y centros comunitarios que fueron destrozados.

TIDAL: Revista distribuida gratuitamente en diversos centros, eventos, actos o por las calles de Nueva York y en Túnez. Creada durante la ocupación del parque Zuccoti y Ocuppy Wall Street, esta publicación ofrece un espacio para la discusión y difusión de la teoría y la práctica del movimiento.
 
OCCUPY UNIVERSITY: Conjunto de talleres creados por el Movimiento Occupy abiertos a todo el mundo basados en el concepto que el aprendizaje debe nacer de la colaboración y el empoderamiento político. Organizan sus encuentros educativos ofreciendo métodos de aprendizaje diferentes y para responder a las crisis actuales y los intereses de la comunidad.
 
THE SCREEN PRINTER'S GUILD: Proyecto de pop-up serigrafía que se originó en la Plaza de la Libertad en el parque Zuccotti. Se ha convertido en una tienda de impresión personalizada de servicio completo. Imprimen estampados relacionados con el movimiento en diversas prendas de vestir, pañuelos, etc. en los diferentes eventos en Nueva York."                 (Entrevista a Sofía Gallisá, y a Nathan Schneider, Diagonal,09/11/2013)

13/12/13

El despertar global. La humanidad está políticamente despierta y en estado de agitación

"Zbigniew Brzezinski ha escrito durante años sobre el tema en revistas del sistema y ha disertado en grupos de reflexión de élite acerca de lo que él denomina el “despertar político global”.(...)

 Brzezinski escribió en 2005 que EE.UU. necesitaba hacer frente a “una nueva realidad global de importancia capital: el despertar político sin precedentes en alcance e intensidad que está experimentando la población mundial, cuyo resultado es que la política de los movimientos populares está transformando la política del poder.

 Por tanto, “la tarea fundamental a la que debe hacer frente EE.UU.”, señaló Brzezinski, “no es la que plantea el terrorismo global, sino más bien a las turbulencias causadas por la intensificación del fenómeno del despertar político global. Ese despertar es socialmente masivo y políticamente radicalizado”.  (...)

En un discurso de 2004 dirigido a la audiencia de élite del Carnegie Council, Brzezinski explicó que el despertar global estaba siendo parcialmente “impulsado por el impacto que producía EE.UU. en el mundo”, en virtud del hecho de que EE.UU. tiene la capacidad de “proyectarse hacia el exterior” y “transformar el mundo”, creando un “impacto inquietante” porque somos intrusivos económicamente y seductores culturalmente. “En otras palabras, el imperialismo estadounidense es – por su propia naturaleza – el creador de su antítesis: el despertar global.

El despertar global “está impulsado también por la globalización”. Explicó además Brzezinski “que EE.UU. propugna, favorece y proyecta en virtud de ser una sociedad global presionando hacia el exterior”. 

El proceso de la globalización, no obstante, “también contribuye a la inestabilidad y además está creando algo totalmente nuevo, a saber: algún nuevo desafío ideológico o doctrinal que podría llenar el vacío creado por la desaparición del comunismo”.  (...)

Brzezinsky señaló que “la población de gran parte del mundo en vías de desarrollo se encuentra en un proceso de agitación política y en muchos lugares esta agitación social y política está en plena ebullición, al haberse hecho totalmente consciente de una injusticia social en un grado sin precedentes, a la que a veces se une la percepción de falta de dignidad política. 

Se está creando una comunidad de percepciones compartidas que se transmiten por la radio, la televisión y el acceso a Internet, formando el potencial para galvanizar las energías que transcienden las fronteras soberanas y representan un desafío tanto para los estados, como para la jerarquía global, en la cúspide de cuya pirámide aún se encuentra EE.UU.”

Los jóvenes del Tercer Mundo representan una “revolución demográfica” particularmente inquieta, lo que a la vez representa una “bomba de tiempo política”. Según Brzezinsky, el potencial encabezamiento de la revolución es posible que surja en el Tercer Mundo, de entre los millones de estudiantes concentrados en las instituciones educativas de los países en vías de desarrollo.

Es probable que tenga su origen en gran parte de la clase media-baja socialmente insegura e inflamada por el sentimiento de indignación social de estos estudiantes…conectados por Internet. Su energía física y frustración emocional está a la espera de ser activada por una causa, una fe, un odio”.

En 2008, Brzezinski escribió en el New York Times que “el activismo global está generando un aumento en la búsqueda de respeto cultural y oportunidades económicas en un mundo marcado por los recuerdos de la dominación colonial y el presente de dominación imperial”.  (...)

Más adelante, en un discurso ante el Consejo Internacional Canadiense (CIC), un think tank de élite con sede en Canadá, explicó la “nueva realidad global” del despertar de la humanidad y dijo que “la mayoría de la gente sabe lo que generalmente sucede… en el mundo y es consciente de iniquidades y desigualdades globales, la falta de respeto y la explotación. La humanidad está políticamente despierta y en estado de agitación  (...)

“El anhelo de recuperar la dignidad humana en todo el mundo es la tarea fundamental inherente al fenómeno del despertar político global”. Y como dijo en Chatham House en 2008, las principales potencias del mundo, antiguas y modernas, también se enfrentan a una realidad: mientras que la letalidad de sus ejércitos es mayor que nunca, su capacidad para imponer la tiranía sobre las masas políticamente despiertas del mundo se encuentra en su mínimo histórico.

 Para decirlo sin rodeos: en otros tiempos era más fácil esclavizar a un millón de personas que matar físicamente a un millón de personas, hoy es infinitamente más fácil matar a un millón de personas que esclavizar a un millón de personas”. (...)"                (Andrew Gavin Marshall, Attac Madrid, 05/12/2013)

13/11/13

El sistema de poder neoliberal conduce a las personas hacia unos comportamientos de obediencia y sumisión, pero al mismo tiempo provoca una contraconducta

"Después de leer su nuevo libro, una de las conclusiones que se pueden sacar es que el neoliberalismo ha colonizado el alma de los seres humanos, convirtiéndonos en algo así como “personas-empresa”. Sin embargo, ustedes terminan el libro lanzando un mensaje optimista…

El sistema de poder neoliberal conduce a las personas hacia unos comportamientos de obediencia y sumisión, pero al mismo tiempo no puede evitar en los individuos eso que Michael Foucault llama contraconducta. O sea, somos conducidos a vivir en continua rivalidad y competitividad, intentado ir más allá siempre para alcanzar objetivos, resultados…

 Toda esta presión subjetiva sobre los individuos provoca mucho sufrimiento y numerosas patologías que los psicólogos, los psicoanalistas y los sociólogos han observado, pero al mismo tiempo también provoca reacciones que llevan a mucha gente a reinventar su vida, a retirarse del sistema y empezar de nuevo sus lazos sociales.

 Como conclusión, formulamos la hipótesis de que hoy se está construyendo una racionalidad alternativa, algo que hemos denominado ‘racionalidad del común’.

Desde los principios del liberalismo, y posteriormente del neoliberalismo, el debate principal se ha centrado en el papel del Estado y de las personas en el gran ‘juego’ de la economía de mercado. Ustedes entienden que, frente a lo que piensan algunos, el estado no está siendo el gran perdedor. ¿Podemos deducir que somos los propios ciudadanos los perdedores? 

El neoliberalismo responde al modelo de empresa y a la lógica de la competencia. A través de dispositivos y técnicas de poder introduce efectos subjetivos de tipo empresarial, algo extremadamente curioso que induce a los individuos a identificarse con el funcionamiento de una empresa. Nosotros vemos que, a la vez que el neoliberalismo exalta al individuo, lo mutila como persona para maximizar solo su valor económico. (...)

Hace dos años y medio de la irrupción en España del 15M. Para muchos, su naturaleza asamblearia le impide avanzar, y piden que cristalice en una formación política clásica.  ¿Es esta una nueva perversión del sistema, una tentación del “diablo”? 

Soy muy sensible a las fórmulas de democracia real. Todas estas expresiones de debate público, de asambleas populares, son el objetivo mismo de la elaboración colectiva. Simbolizan una profunda oposición al sistema neoliberal. El neoliberalismo ha puesto en crisis la propia democracia liberal clásica, desacreditando el sistema clásico de representación, donde la voluntad del pueblo se expresa a través del parlamento.

 Pero en un sistema neoliberal los políticos solo están habilitados para aprobar reglas que vienen de fuera y sobre las cuales a veces ni pueden actuar. No se trata de que las nuevas movilizaciones reclamen una vuelta a la democracia liberal de tipo parlamentario, es preferible observar de forma crítica los límites de esa democracia parlamentaria para buscar nuevas fórmulas de participación más directas, donde los propios ciudadanos ganen protagonismo y fuerza en los procesos de deliberación y decisión.

Según dicen la democracia ya no es siquiera una estrategia pretendida por el neoliberalismo. No solo eso, ustedes afirman que incluso la noción de régimen político se ha difuminado. Ha pasado a ser algo secundario, indiferente…

Friedrich Hayek, el famoso filósofo y economista, decía que se puede construir un sistema sobre la desconfianza de la voluntad popular.  Él defendía que hay que establecer diques de contención contra la voluntad de los pueblos. De hecho, durante la dictadura de Pinochet en Chile dijo: “Prefiero una dictadura liberal a un gobierno democrático donde el liberalismo esté ausente”. 

El neoliberalismo juega a aceptar la democracia como si realmente el gobierno fuera de las personas, pero es evidente que estamos muy lejos de lo que Lincoln calificaba como “gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo”. Hay una distancia tremenda entre el pueblo y los que gobiernan.

 El ideal neoliberal pretende individuos que busquen constantemente el éxito personal en libre competencia. Las personas que no encuentran ese éxito, serían seres frustrados, perdedores. Pero, ¿son esos perdedores la esperanza de un futuro diferente?
 
El término anglosajón “win to win” (“ganar para ganar”), adoptado por el propio neoliberalismo, dice que todo el mundo gana algo si acepta participar en el gran juego del mercado.  Ya que hemos nombrado a Hayek, él no estaba de acuerdo con esa falacia, afirmaba que inevitablemente hay winners y losers y que la justicia social es un mito.

 La experiencia nos dice que el sistema neoliberal genera riqueza creciente en un determinado número de personas a la vez que amplía el número de pobres. El win to win ya no es creíble, y los perdedores difícilmente pueden identificarse con este sistema.  Pero no es suficiente con sentirse perdedor, hay que luchar para ganar, para construir algo que permita generar una nueva situación.

 Ustedes califican la acción de organismos supranacionales como la OMC, el FMI o el Banco Mundial como un “gran baile de máscaras”, grandes monstruos despersonalizados creados para legitimar decisiones que afectan a millones de personas. ¿Es posible quitarles esas máscaras?

Está claro que hay gente que se está aprovechando de la situación, son predadores cuyo único objetivo es seguir enriqueciéndose. Desde hace 30 años volvemos a presenciar una especie de revancha de los ricos, que están destruyendo todo lo que podía limitar que se enriquecieran de manera infinita. 

¿Cuál ha sido su estrategia para lograrlo? Han desarrollado un sistema de normas que opera claramente a su favor y hacen creer a las personas que es algo objetivo. El mejor ejemplo es el de las agencias de calificación de riesgo, que se permiten calificar a los países de manera “objetiva”. ¿Qué objetividad es esa? Está claro que la que ellos quieren. (...)"              (Entrevista a Chistian Laval, Público, 13/11/2013)

30/7/13

“En un mismo país, hay un Brasil Menor contra un Brasil Mayor”

"La subida de los 20 centavos en el transporte público ha colmado la paciencia de la sociedad brasileña y se ha traducido a un polvorín de manifestaciones por todo el país. La presencia de millones de personas en las calles brasileñas ha causado estupefacción en el Gobierno de Dilma Rousseff, en diferentes medios de comunicación de todo el mundo de multitud de lugares del planeta.
¿Cómo considera que se han ido desarrollando las movilizaciones?
En primer lugar, las manifestaciones comenzaron inicialmente en Porto Alegre a finales de abril, pero se esparcieron por todo el país el pasado mes de junio cuando se celebraron en Sao Paulo. En todas ellas, los objetivos e interlocutores eran ayuntamientos (prefeturas) o gobiernos de cada Estado, no englobaban al Gobierno Federal.

 A partir del lunes 17 de junio, y sobre todo del día 20, las manifestaciones alcanzaron un nivel de “masificación” que se desbordó, pero sin que eso fuese un ataque directo a Dilma Rousseff y al Gobierno federal. Por otro lado, el Partido de los Trabajadores (PT) y el Gobierno federal (de Dilma) no vieron llegar el “tsunami”: sintieron la tierra temblar y esperaron a que pasara, que no se les cayese la casa encima. 

 Así, el PT no dijo nada, los ministros no dijeron nada ( y si algo dijeron fue muy malo). En cambio Dilma si que habló, pero fue el 21 de junio: muy tarde y de una manera muy tímida.
Usted ha comentado que la revuelta brasileña bebe de las revueltas árabes, del 15M o de las manifestaciones en Turquía. Pero hay una diferencia, la presidenta Roussef ya ha lanzado una serie de propuestas.
Las propuestas de Dilma son insuficientes y las materializaciones de estas --influidas por Lula-- son hechas de manera equivocada. El PT y Lula no tienen con quién conversar y creen que hablar con las “organizacioncitas” de jóvenes patrocinados por el Gobierno resuelve algo, cuando el movimiento, por un lado, se caracteriza por ser irrepresentable y por otro, por una demanda de giro a la izquierda que necesita mucha más determinación. 

No es con retórica o con el fomento de ONG y otros aparatitos como se va a poder resolver lo que está ocurriendo.
¿Considera insuficiente la propuesta del Gobierno brasileño para comenzar un proceso constituyente?
La propuesta de de reforma política que Dilma está haciendo ya era discutida hace tiempo. Inicialmente, ella habló de una constituyente restringida y sometida a un plebiscito. Lo que pienso es que se trata de una manera de ofrecer algo a las calles pero de una manera leve.
Se ha señalado que la subida del precio del billete, fue el detonante de las manifestaciones, pero para despejar dudas de uno de los porqués en este momento ¿ qué papel ha jugado la derecha brasileña en estas movilizaciones?
La derecha no desempeña ningún papel en estas movilizaciones aunque hay que resaltar que ella fue la que dio la orden de cargar contra los manifestantes en el Estado de Sao Paulo, que es donde gobiernan. 

Ese supuesto papel de la derecha en el movimiento es fruto de rumores absurdos difundidos en la primera fase del movimiento por sectores del Gobierno que, paralizados ante los acontecimientos, intentaban hacer cundir el miedo al fascismo y pedir “unidad”. 

Solamente después de que el lunes 17 de junio, millones de personas bajaron a la calle, la derecha aprovechó su monopolio de los medios de comunicación y pasó a intentar influenciar en el movimiento en las grandes manifestaciones del 20 de junio, con millones de personas en las calles, pero fue muy limitado.  (...)
¿Cuál es el papel de la población afrodescendiente en estas movilizaciones?
Otra tontería del Gobierno y de la izquierda del Gobierno es haber dicho que hay pocos pobres y pocos negros. En Río de Janeiro, en cuatro días, se manifestaron alrededor de dos o tres millones de personas, o sea, una parte importante de la ciudad. El lunes 24 de junio, hubo manifestaciones en las dos grandes favelas de esta ciudad. La primera, en la favela Maré, fue reprimida con sangre: diez muertos por la Tropa de Élite de la Policía Militar, usaron como pretexto el conflicto con el narcotráfico.

 Pero los habitantes de la favela Rocinha salieron a la calle a pesar de la represión acontecida en la anterior. Es la primera vez que miles de favelados toman el derecho de descender del “morro” (exactamente del de Rocinha) y van hasta la casa del gobernador, situada en el barrio rico de Leblon, en donde después hubo una acampada y otras manifestaciones, con enfrentamientos con la policía.
Desde su punto de vista ¿por qué los partidos de izquierda, y en este caso el brasileño, no comprenden o no aceptan lo que usted llama “Revolución 2.0”?
Los partidos de izquierda no entienden absolutamente nada, y el PT el que menos. Lo grave es que el PT no lo entienda, porque esto tiene consecuencias para el gobierno de Brasil. Quien está intentando articular una respuesta es Lula, pero es muy insuficiente porque se limita --como he comentado anteriormente-- a promover como representantes del movimiento algunas pequeñas organizaciones de jóvenes patrocinadas por el mismo. 

En este momento, el movimiento está pasando de las grandes movilizaciones (recordemos el pasado lunes 1 de julio en la final de la Copa Confederaciones) a iniciativas descentralizadas: asambleas de barrio, ocupación de Consejos Municipales como ocurrió hace casi una semana en Belo Horizonte (capital del Estado de Minas Gerais) o de Parlamentos de los Estados federados (como ocurrió con la ocupación de la Asamblea Legislativa de Espirito Santo, en Vitoria. 

El gobierno y el PT no entienden que la revuelta también es contra todos las formas representacíon (ONG, y el resto de movimientos controlados por los aparatos).
En anteriores declaraciones, usted vislumbra un escenario un tanto complicado en este “devenir” Brasil ¿por qué?
Si continuamos así, todo va a depender del movimiento. Si se debilita, y ante la postura conservadora de la izquierda, están corriendo un fuerte riesgo que pueda ser capitalizado por la derecha electoralmente hablando. Además, según los últimos sondeos de opinión, Dilma Roussef ha perdido el 30% de la intención de voto. 

 Lo que es palpable es que #BRevolution está totalmente dentro del ciclo de luchas que conocemos en Tahrir, en la Puerta del Sol, en la Plaza Taksim y nadie sabe cómo será el desenlace de este movimiento increíble.

 Sin embargo, puede afirmarse que en un mismo país hay un Brasil Menor --de la gente pobre, estudiantes, favelados, indígenas, las mujeres-- contra el proyecto del Brasil Mayor: el de las grandes industrias automovilísticas, de las del agro-negocio, contra los representantes políticos. 

El devenir Brasil del mundo (como devenir-mundo de Brasil) confirma la necesidad de crear nuevos valores y no dejarse homologar dentro de aquellos valores extenuados del capitalismo global."          (Entrevista a Giuseppe Cocco, Diagonal Global, 05/07/2013)

4/7/13

La autogestión, aquí y ahora

"La irrupción del Movimiento 15-M y de sus secuelas, al calor de la crisis económica, ha significado también el pistoletazo de salida para toda suerte de procesos de experimentación social y activista, para la generación de un auténtico laboratorio práctico producto de la creatividad popular.

Prueba de ello son, precisamente, las numerosas experiencias autogestionarias que se han visto alimentadas o, siendo previas, re-vitalizadas,  en los últimos años de relativa efervescencia social. (...)

Podemos partir de proyectos previos, cercanos o no al mundo activista, que se han visto popularizados y renovados en los últimos tiempos, como el del periódico Diagonal, ligado a los movimientos sociales madrileños, o como las ocupaciones de tierras para trabajarlas en común puestas en marcha  por el Sindicato Andaluz de Trabajadores en localidades como Marinaleda o Somontes.

También podemos mencionar empresas recuperadas (es decir, que fueron colectivizadas y puestas a funcionar en régimen de autogestión por sus propios trabajadores, al ser cerradas por sus antiguos propietarios) como la Barcelonesa Mol Matric; o redes de intercambio, distribución y comercialización de productos ecológicos, fundamentadas en la defensa de la soberanía alimentaria y de la sostenibilidad ambiental, como La Garbancita Ecológica, que agrupa numerosos grupos de consumo y, al menos, 35 agricultores, ganaderos, transformadores de alimentos y artesanos, en la Comunidad de Madrid.

Precisamente, el tema de la necesaria adaptación a un futuro en el que la expoliación del medio ambiente no podrá continuar como hasta el presente, por haberse alcanzado los límites ecológicos al crecimiento sin fin impuesto por el capitalismo, se ha constituido en un elemento central desde las apuestas que alimentan los fenómenos autogestionarios en la actualidad.

 No es, por lo tanto, extraño que la perspectiva que alimente muchos de sus proyectos esté basada en una producción ecológica y socialmente responsable, como es el caso de iniciativas como la cooperativa de energía renovable catalana Som Energía o la red de consumo alimentario Bajo el Asfalto está la Huerta! No en vano se le ha denominado a la economía cooperativa y solidaria con el apelativo de “economía solar”, haciendo hincapié en su condición de alternativa de conjunto al vértigo productivista de un capitalismo que, al entender como externalidad ajena a las cuentas de resultados  de las empresas los daños medioambientales, y al expoliar intensivamente, espoleado por la competencia feroz entre sus actores económicos, recursos no renovables, pone en peligro las mismas bases de reproducción de la vida en el planeta.

Pero es que, además, esta economía cooperativa y autogestionaria, alimentada por la irrupción del 15-M, ha ensayado también soluciones innovadoras e imaginativas a muchos problemas centrales de nuestro tiempo: desde la articulación de un espacio para las finanzas éticas y responsables frente al depredador negocio bancario que nos ha llevado a la crisis, como el conformado por proyectos como Coop 57  (una cooperativa de crédito que alimenta a numerosas entidades sociales en todo el Estado, y en la que cualquiera puede invertir sabiendo, a diferencia de lo que ocurre con las entidades financieras tradicionales, a donde va su dinero y, además, pudiendo participar en dicha decisión); hasta la irrupción de las llamadas Corralas andaluzas (edificios ocupados por grupos de vecinos que han sido previamente desahuciados, que en algún caso han terminado configurándose como cooperativas de vivienda) como mecanismo ideado para garantizar de hecho, ante la pasividad de los poderes públicos, el derecho a la vivienda que, es de suponer, aún nos viene reconocido por la propia Constitución.

La autogestión, pues, como alternativa, como prefiguración una “otra economía”, de una manera distinta de entender las relaciones productivas y la configuración de los derechos ciudadanos, desde una perspectiva que entiende la democracia más como participación directa de los afectados en las decisiones colectivas, que como delegación en supuestos representantes, realmente puestos al servicio de las grandes oligarquías transnacionales.

 Un alternativa que se quiere global, y que trata de construir sus propios espacios de confluencia, sus propios mercados específicos, donde compartir desde la igualdad y desde el respeto a los criterios de responsabilidad social y ecológica, como el Mercado Social de Madrid, un conglomerado de numerosos proyectos autogestionarios, como la librería Traficantes de Sueños o la empresa de fontanería y calefacción Asgard Solar, impulsado por la Red de Economía  Alternativa y Solidaria (REAS), en cuyo seno se utiliza una moneda propia (el Boniato), y que acaba de animar la Primera Feria de Economía Solidaria de Madrid."      
      (Jose Luis Carretero Miramar, Artículo publicado en el número especial para Feria del Libro de Madrid, de la publicación La Aurora Intermitente. Extraído de Peleando a la contra,  Economía crítica y Crítica de la Economía, 10/06/2013)

15/5/13

El papel del movimiento 15-M en los orígenes de Occupy Wall Street


"Recordábamos hace unos días algunos logros invisibles del 15-M, en su segundo aniversario. Pues aquí va otro, y no es menor. Se trata de una historia casi desconocida sobre el movimiento Occupy Wall Street: cómo un grupo de españoles atravesados por la experiencia del 15-M llevaron hasta Nueva York el ADN de las plazas ("la política de cualquiera") fertilizando así el lenguaje ("we're the 99%") y el imaginario político de Occupy. 

Lo cuenta Jeff Lawrence, investigador sobre cultura contemporánea y movimientos sociales, a quien conocí el año pasado en EEUU. El texto que vas a leer ahora (puedes hacerlo también en PDF) es una versión reducida y traducida de un trabajo de investigación escrito en inglés y que se publicará próximamente en Estados Unidos.

El 19 de septiembre de 2011, dos días después del comienzo de la ocupación de Zucotti Park en Nueva York, dos de los españoles del 15-M que participaron en la organización de Occupy Wall Street estaban preocupados. 

Como los demás simpatizantes del 15-M que asistían a las reuniones preparatorias, Begonia Santa Cecilia y Luis Moreno-Caballud habían imaginado que el campamento en el corazón de Wall Street sería algo parecido a las acampadas que habían visto en España ese mismo año: espacios hospitalarios y abiertos en plazas públicas donde se congregaban grupos diversos de gente. Sin embargo, las cosas no eran así.

 El parque estaba rodeado de furgonetas de policía y los escasos y homogéneos manifestantes gritaban a los agentes y a los curiosos que pasaban por allí. Además, las propias asambleas se habían vuelto rápidamente conflictivas. Moreno-Caballud y Santa Cecilia decidieron proponer un cambio de táctica, enviando un email al grupo de trabajo de Extensión, que se ocupaba de comunicar el mensaje de Occupy al exterior.

El propósito de ese email era simple. Occupy tenía que enfatizar que no era una protesta más “contra el sistema”, sino un movimiento que estaba creando un espacio físico y conceptual en el que la gente podía encontrarse para hablar, escuchar y formular soluciones alternativas a la crisis económica y política global.

 Releyendo los emails organizativos y pensando retroactivamente sobre los debates de las asambleas preparatorias, los dos españoles decidieron revitalizar un slogan que había sido formulado a través de un proceso colectivo en los días previos a la ocupación: “Somos el 99%”. Enviaron un email con el asunto “#Occupy Wall Street sobrevive transformándose en #Somos el 99%”:

"Parece que #Occupy Wall Street necesita urgentemente una operación masiva de ampliación para sobrevivir. La clave para el éxito del movimiento es que sea inclusivo. Ahora mismo el movimiento es demasiado homogéneo, debido al imaginario y al lenguaje “activista” con que se identifica… 

Propongo que empecemos hoy una rápida y masiva campaña de extensión con esta idea: #SomosEl99% -Este es el plan: ponemos toda nuestra energía y recursos en anunciar el día de #SomosEl99%, que tendrá lugar el próximo sábado 23, en nuestro espacio en Zuccotti/Liberty Park.”

Dos días después, Justin Molito, otro miembro del grupo de Extensión, empezó a imprimir flyers. Para el fin de semana, la campaña del 99% estaba en marcha y #WeAreThe99% (“SomosEl99%”) era “trending topic” en Twitter. En dos semanas, aparecieron acampadas en más de cincuenta ciudades norteamericanas. Se coreaba “Somos el 99%” en todo el país, y después en todo el mundo. El movimiento del 99% se había hecho global.

Resulta útil pararse un momento a recordar lo profundamente que caló el slogan “Somos el 99%” en la conciencia nacional americana, a partir de los meses de octubre y noviembre de 2011. Quizás estamos todavía demasiado cerca de esos meses de Occupy para entender completamente cómo, en un país que se enorgullece de hablar en nombre de la clase media, la retórica del 99% y del 1% ha reconfigurado el vocabulario político. 

De hecho, parece probable que dentro de unos diez años esos meses sean vistos como el momento clave para las elecciones presidenciales de 2012: el momento en que un Obama muy tocado por los desastrosos resultados de las elecciones legislativas y por su fracaso en el conflicto del “techo de deuda” con los republicanos pudo por fin apuntarse un tanto populista, gracias al vocabulario introducido por Occupy. Pero, ¿cómo llego a suceder todo esto?

Hay muchas percepciones falsas sobre la historia del movimiento Occupy en EE.UU. Desde los primeros días de Occupy Wall Street, cuando la periodista del New York Times Gina Belafonte se refirió al campamento de Zucotti Park como “la protesta política convertida en espectáculo”, los medios masivos norteamericanos presentaron a Occupy como un hatajo de individuos insatisfechos y con dificultades para encontrar un propósito en sus vidas. 

Al mismo tiempo, los simpatizantes del movimiento a menudo han dado una versión sobre sus orígenes que gira en torno a las actividades de un grupo de organizadores americanos que consiguieron de alguna manera capturar la imaginación pública.

 Este texto propone una narrativa diferente: la historia de cómo un grupo de extranjeros que trajeron tácticas y experiencias de movimientos sociales recientes en otros países articularon algunas de las ideas más persuasivas y de las prácticas más duraderas que iban a surgir del movimiento Occupy.
 
Desde el 13 de agosto al 10 de septiembre de 2011, asistí a los encuentros de la Asamblea General de Nueva York (AGNY) en el parque de Tompkins Square, en Manhattan. En estas “asambleas generales” semanales, abiertas a cualquiera que quisiera participar, un grupo de unas cincuenta o sesenta personas planeó la acampada y la ocupación de Wall Street para el 17 de septiembre. 

La historia estándar de Occupy Wall Street en los Estados Unidos es que la izquierda americana fue capaz finalmente de promover un movimiento colectivo para combatir los abusos de las élites político-financieras, en la estela de la crisis económica de 2008. 

Incluso los artículos que han reconocido las conexiones internacionales de Occupy normalmente las han caracterizado en términos de inspiración indirecta de los movimientos sociales de 2011 en Egipto, Grecia, España y otros lugares. 

Sin embargo, lo que yo vi en estos encuentros y lo que he sido capaz de reconstruir estudiando los primeros documentos de la Asamblea General de NYC, es que cerca de un 40 o 50% de los participantes en las asambleas de agosto y septiembre de 2011 provenían de lugares que no eran Estados Unidos: España, Brasil, Irán, Grecia, Armenia, Japón, India, Palestina, Argentina, Rusia e Italia, además de la nación Choctaw y Puerto Rico. 

Solamente un artículo aparecido en los medios durante el primer mes de Occupy Wall Street se enfocaba parcialmente en las raíces internacionales del movimiento, “Cómo empezó realmente Occupy Wall Street”, publicado por Andy Kroll en la revista Mother Jones el día 17 de octubre.

 Bajo mi punto de vista, su provocadora pero legítima afirmación de que los participantes extranjeros eran al menos tan importantes como los americanos en la organización de Occupy Wall Street, no fue tomada en serio en ningún otro lugar.

Pero mi objetivo aquí, en cualquier caso, no es simplemente recuperar la importancia de los participantes internacionales. Desde los primeros días de la Asamblea General de NYC y de la organización de Occupy Wall Street, existieron visiones distintas sobre los propósitos del movimiento. Paradójicamente, aunque la mayoría de las interpretaciones de Occupy han tendido a marginalizar a las voces extranjeras del movimiento, fueron éstas las que resonaron más profundamente tanto en Estados Unidos como en el resto del mundo.

 Esto es especialmente cierto en el caso del contingente español de Occupy Wall Street, que a menudo constituía entre un diez y un veinte por cierto de las pequeñas asambleas organizativas de la AGNY. Recuerdo a un americano refiriéndose en términos cuasi-religiosos a la “inquebrantable fe” de los españoles, y a otro que se lamentaba (un poco menos solemnemente) de ser uno de las pocas personas en la AGNY, extranjeras o americanas, que no hablaba español. 

Como Santa-Cecilia y Moreno-Caballud, varios españoles más habían regresado recientemente de Madrid, donde habían participado en distintas fases del movimiento 15-M durante el verano de 2011. Además del entusiasmo y la convicción nacidos de haber sido testigos de ese movimiento verdaderamente popular, el contingente español de Occupy trajo también un principio que se había gestado en las acampadas españolas.

Este principio era lo que estos españoles comenzaron a llamar “la política de cualquiera”: la creencia en que los movimientos sociales deberían estar compuestos por cualquiera que quiera participar en ellos. 

 Aunque “horizontalidad” se había convertido en un palabra clave en los movimientos autónomos y anti-globalización de los 80’s y 90’s para referirse al proceso de creación de consenso en las asambleas populares, la concepción de Occupy que tenían los españoles estaba menos orientada hacia esas actividades internas de las asambleas –grupos “autónomos” que practican la “acción directa”- que hacia la participación de la gente en general, estuvieran o no en las asambleas.

 Es decir, les preocupaba más la inclusividad que la horizontalidad del movimiento. Para ellos un movimiento “sin líderes” era importante no sólo porque estableciera un protocolo para asambleas no-jerárquicas, sino sobre todo porque desdibujaba los límites entre el “dentro” y el “fuera” del movimiento. 

El contingente español a menudo repetía la frase: “nos importa menos el propio Occupy que lo que Occupy genera”. Les había impresionado la manera en que, durante el 15-M, los activistas habían cedido autoridad y agencia a cualquiera que llegaba para participar en las acampadas, y exigían que el lenguaje del movimiento fuera accesible para quienes no eran activistas ni académicos.

 Por todo ello, consideraban que la acampada en Wall Street no debía ser sólo un lugar para protestar contra los excesos de las instituciones financieras americanas, sino también, más fundamentalmente, un espacio para la construcción de una sociedad alternativa en la que la cooperación y la ayuda mutua sustituyera a la competición económica.

 En cierto sentido, esta idea concordaba con los principios anarquistas de auto-gestión que su compañero de asambleas, el antropólogo David Graeber, expuso en su ahora ya icónico artículo “Las raíces anarquistas de Occupy Wall Street”. Graeber, una de las caras más visibles del movimiento en la escena internacional, ha reconocido por lo demás en numerosas ocasiones la importancia de la contribución de los “indignados” españoles a la creación de Occupy Wall Street (por ejemplo, aquí). 

 Pero a la mayoría de los españoles de Occupy les preocupaba que un énfasis exagerado en los procesos asamblearios pudiera crear un aislamiento de la comunidad “radical” en lugar de un movimiento inclusivo.

 El éxito de Occupy Wall Street, pensaban, no consistiría en “traer a gente al movimiento” para que escuchara su retórica, sino en expandir el movimiento –sus propósitos, su vocabulario y sus prácticas- para que cualquiera pudiera contribuir a su construcción.

Como la mayoría de los españoles en la península o en el extranjero, los que participaron en Occupy se habían visto atraídos por el 15-M precisamente porque el lenguaje de las acampadas iba más allá de los discursos tradicionales de la izquierda. Aunque muchos de ellos tenían educación post-graduada -Santa-Cecilia, Moreno-Caballud, Lauren Dapena Fraiz, Mónica López, Guillem Álvarez Berrocal, Ángel Luis Lara, Maleni Romero, Lucía Rey, Vicente Rubio, Fernando Guerrerro, Xavi Acarín, y Nikki Schiller— a todos les cautivó la sencillez de los slogans provenientes de las acampadas del 15-M. 

Casi todos los participantes en la Asamblea General de Nueva York estaban versados en la tradición política radical, y habían leído desde Marx a Franz Fanon, pasando por Deleuze y Guattari, desde Gayatri Spivak a Jacques Rancière, pasando por Hardt y Negri. La diferencia fundamental, en mi opinión, era la manera en que los participantes se relacionaban con estos pensadores.

 Mientras algunos (no todos) de los activistas americanos expresaban sus sentimientos anti-capitalistas en el idioma de la teoría académica, el contingente español se preocupaba por reformular y traducir las ideas que surgían de la asamblea para que fueran accesibles más allá de la comunidad activista y académica.

 Les habían inspirado los posts publicados por Amador Fernández-Savater durante las primeras semanas del 15-M, defendiendo la potencia política del lenguaje común (en expresiones como “democracia real ya” o “somos personas”) frente a quienes insistían en la vaciedad e ingenuidad política de este vocabulario cotidiano. La convicción de que las formulaciones del movimiento debían ser lo suficientemente abiertas para que todo el mundo cupiera era uno de los principios operativos del contingente español de Occupy.
 
El 15-M en Nueva York y el 99%

El transito de estas gentes, prácticas e ideas entre España y Estados Unidos en el verano de 2011 generó mucha de la energía que iba a impulsar los esfuerzos organizativos de Occupy en agosto y septiembre del mismo año. Por supuesto muchos tipos de protesta y tendencias políticas diferentes convergieron en la formación de Occupy Wall Street.

 El movimiento debe mucho a las campañas anti-globalización de Seattle y Argentina en el cambio de milenio, a las protestas pro-democracia de la primavera árabe cuya onda expansiva circulaba ya por Occidente y a la llamada a la propagación de acampadas de protesta americanas realizada por la revista canadiense Adbusters durante los calurosos días del verano de 2011. 

En julio, la coalición New Yorkers Against Budget Cuts (“Neoyorquinos contra los recortes de presupuesto”) probó la idea erigiendo unas pocas tiendas de campaña junto al City Hall: el campamento que llamaron “Bloombergville” (en referencia al alcalde de la ciudad, Michael Bloomberg). 

Pero incluso antes de estas iniciativas norteamericanas, el impulso para lo que se convertiría en el movimiento Occupy empezó en Nueva York con una manifestación en solidaridad con el movimiento 15-M en Washington Square, el día 21 de Mayo de 2011. Durante las seis semanas siguientes, un grupo de españoles reunidos bajo el nombre “Democracia Real Ya – NYC”, entre ellos algunos que llevaban bastante tiempo viviendo en Nueva York, se dieron cita semanalmente en el salón de actos de un bar español para solidarizarse con el 15-M y comentar la posibilidad de que un movimiento similar pudiera suceder en Estados Unidos. 

César Arenas-Mena y Moreno-Caballud comenzaron a asistir a las reuniones de New Yorkers Against Budget Cuts hacia mitad de julio, y el día 27 del mismo mes, tuvo lugar una charla informativa sobre el 15-M en la librería feminista de Manhattan Bluestockings. El momento clave de esta fase previa, sin embargo, lo constituyó un encuentro organizativo en el espacio de arte y activismo situado en el corazón de Wall Street 16Beaver, el día 31 de julio. 

El encuentro, llamado “For General Assemblies in Every Part of the World” (“Por asambleas generales en todas partes del mundo”) y organizado por Ayreen Anastas, Rene Gabri, Xavi Acarin y Moreno-Caballlud, entre otros, reunió a participantes en acampadas españolas con griegos que protestaban en la plaza Syntagma, además de activistas japoneses, palestinos y americanos (los organizadores de Bloombergville entre ellos). 

En esta reunión se anunció la primera asamblea de la Asamblea General de Nueva York (en aquel momento conocida como la Asamblea General Popular sobre los Recortes), que iba a tener lugar el 2 de agosto.

Durante los días siguientes, la frase más icónica y duradera de Occupy, “Somos el 99%”, fue acuñada por una serie de participantes de la Asamblea General de NY. El contingente español fue absolutamente crucial en esta articulación. El 4 de agosto, se inició un hilo de emails titulado “Una única demanda”, en la recién creada lista de correo “Septiembre 17”. 

Willie Osterweil comenzó la discusión señalando que esta “única demanda” del movimiento debería ser lo suficientemente amplia para incluir a todo el mundo: “No queremos observadores, queremos participantes”. Lorenzo Serna, un miembro latino e hispanohablante del grupo de Extensión respondió diciendo que tal vez lo que necesitaba no era una única demanda sino un mensaje único, algo que pudiera ser “fácilmente transferible de mi a cualquiera”.

 Isham Christie entonces enfatizó la diferencia entre una “demanda”, “que se dirige al estado o a las élites económicas” y un “mensaje”, “que se dirige a la gente que intentamos traer al movimiento”. En definitiva, el consenso “online” al que se llegó fue que Occupy Wall Street debía definirse menos por el qué de su posición política que por el quién de sus participantes.

 Moreno-Caballud sugirió entonces que la identidad del movimiento se definiría según su capacidad de generar un mensaje que fuera fácil de entender y que combinara lo político con lo económico, como había hecho el 15-M con su “No somos mercancías en manos de políticos y banqueros”. 

Amin Husain añadió un eco populista de la constitución americana ofreciendo el slogan: “Nosotros, la gente, estamos tomando las calles porque el gobierno no nos escucha”. Finalmente, David Graeber, inspirado por un artículo del economista Joseph Stiglitz sobre “la política del 1%”, propuso la expresión que se convertiría en sinónimo de Occupy: “¿Qué os parece “el movimiento del 99%”?”.

 Graeber continuó: “Los dos partidos políticos gobiernan en nombre de el 1% de americanos que han recibido casi todos los beneficios del crecimiento económico, que son los únicos completamente recuperados de la recesión de 2008, que controlan el sistema político y la casi totalidad de la riqueza económica. Así que si los dos partidos representan al 1%, nosotros representamos a ese 99% cuyas vidas han quedado esencialmente fuera de la ecuación”. 

Al día siguiente Santa-Cecilia y Moreno-Caballud imprimieron un flyer, añadiendo el pronombre “nosotros” al 99%, creando así una “identidad colectiva” para el “todos” y el “cualquiera” que formaría parte del movimiento: “Nosotros, el 99% llamamos a una asamblea general el 9 de agosto a las 7:30 en el Potato Famine Memorial”. El concepto del 99% empezó a circular por las calles de Nueva York. 

 Más tarde, el activista y bloggero Chris lo transformó en su forma final: “Somos el 99%”, que dio nombre a una página de Tumblr. Estas fueron las palabras y el concepto que Santa-Cecilia y Moreno-Caballud recuperaron en su email de septiembre, durante la primera semana de la acampada.

 Coda: ¿Occupy ama al 15-M?

¿Cómo, entonces, llegó a ser virtualmente borrado el papel del contingente español en la prehistoria de Occupy Wall Street? Me resulta más que anecdótico que el grupo que más se preocupó y trabajó por la inclusividad del movimiento haya sido efectivamente excluido de las principales narrativas sobre los orígenes de Occupy. 

¿Por qué ha sucedido esto? Principalmente, porque el contingente español estaba más determinado que muchos de los demás participantes en la Asamblea de Nueva York a llevar la creencia en un movimiento sin líderes a un nivel cotidiano y orgánico. Como a menudo los participantes de las acampadas españolas rechazaban dar sus apellidos en entrevistas, esta práctica fue replicada inicialmente por el contingente español de Occupy. 

Especialmente en los primeros días del campamento de Zuccoti, esta táctica de despersonalización fue habitualmente recibida con confusión, hostilidad y, sobre todo, indiferencia por una sociedad americana fuertemente afectada por el culto a la celebridad. La falta de auto-promoción por parte del contingente español de Occupy supuso la progresiva disminución de su visibilidad y su influencia en el movimiento. 

Para el momento en que Occupy Wall Street había capturado la imaginación popular, en los últimos días de septiembre, los españoles ya no tenían una presencia decisiva en los principales órganos del movimiento, ni en Zucotti Park ni fuera del parque. Este giro confirmó, en parte, la efectividad de su concepto de un movimiento del 99%.

 Pero, por otro lado, el hecho de que fueran menos visibles que otros participante hizo que los medios globales –y en consecuencia, los activistas y académicos que, a pesar de toda nuestra retórica, continuamos estando fuertemente atados a esos canales estrechos de información- básicamente ignoraran las continuidades entre el 15-M y Occupy.