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4/11/12

“Los miles de edificios sin calidad acabaron con la economía”

"Premio Pulitzer por su labor como crítico de arquitectura en el New York Times, el historiador Paul Goldberger (Nueva Jersey, 1950) ha explicado Por qué importa la arquitectura (Ivory Press. Traducción de Jorge Sainz) en un ensayo que lleva ese título y que presenta a esa disciplina como un vehículo para sentir y pensar. Dueño de una mirada ecléctica y “poco puritana para ver las cosas” (...)

“No soy dogmático. Hay muy pocas cosas en la vida de las que piense que solo se pueden hacer de una manera. Eso ha condicionado mi mirada. Todavía me cuesta entender a los talibanes de la arquitectura que solo admiten una manera de actuar”,(...)

 ¿Cómo demostrar que la arquitectura importa a una sociedad como la nuestra, que la relaciona con la avaricia y la especulación? Goldberger sostiene que a veces los edificios mediocres son los que más cosas dicen. “La especulación tiene más que ver con la mala arquitectura que con la buena.

 En la última generación hemos construido demasiado. Ni nuestros recursos ni nuestras necesidades justifican lo que se ha erigido”, comenta. Con todo, su ensayo habla más de emociones, que de necesidades. “Creo en la arquitectura sostenible como en una necesidad, pero también en el poder de afectar nuestra vida que tiene la arquitectura”. 

A pesar de esa mirada que juzga el largo plazo de la disciplina, Goldberger acepta reflexionar sobre la culpa de la crítica en las burbujas arquitectónicas. “Hemos hecho demasiado para favorecer y promover la arquitectura espectáculo. Pero aunque sean muy visibles, los edificios de las estrellas no son los causantes de la crisis económica. 

Por cada edificio excesivo de un arquitecto famoso hay miles de inmuebles sin calidad. Esos miles de edificios sin calidad acabaron con la economía. La prensa no habló de ellos. De eso somos culpables. No de apoyar la arquitectura-espectáculo”. (...)

El cambio es, admite, la única manera de mantener vivas las ciudades. Sin embargo, las metrópolis se parecen cada vez más ¿Qué se puede hacer? “No es la primera vez en la historia que esto sucede. La monocultura se vence con esfuerzo por mantener las identidades.

 Cada vez hay más interés en lo original, por eso los lugares que no borren el pasado serán más atractivos. En el último siglo las ciudades han crecido de manera muy parecida entre ellas y muy diversa a como lo habían hecho hasta entonces”, explica. Goldberger piensa que Internet ha cambiado el sentido de la palabra comunidad y por eso “la arquitectura ha dejado de ser el único escenario para la vida humana”.

 Con todo, asegura que su función sigue siendo antigua: “La creación de lugares y de memoria, lo que constituye lo auténtico en la era virtual, es un reto que deberemos entender”.        (El País, 16/10/2012)

15/6/09

"Lo que cambia un lugar es la gente"

"Pregunta. ¿Los urbanistas descuidan factores al diseñar?

Respuesta. Sí. Para ser un excelente urbanista debes sobresalir en 30 asignaturas y ser notable en 80. Nadie puede abarcarlo. Por eso, todos los urbanismos tienen alguna carencia. A los arquitectos les preocupan los edificios, pero ignoran el conjunto. Los geógrafos son buenos analizando el marco general, pero se pierden en los temas estéticos. La solución es crear equipos.

P. ¿Qué cambia las ciudades?

R. Lo que cambia un lugar es la gente. Si su vida es buena, la ciudad es buena. Históricamente, la gente vivía en ciudades pasando hambre expuestos a peligros, pero no se iban. Hay un dicho medieval alemán: El aire de la ciudad hace libre. Es esa cualidad de dejar vivir lo que hace crecer las ciudades. Una ciudad permite la discreción y el anonimato.

P. Las personas hacen las ciudades, pero el anonimato es una cualidad impersonal.

R. Sí, pero sale de la relación entre las personas. Supongo que las mejores ciudades son las más civilizadas. Hoy ser civilizado incluye una palabra de moda pero esencial: la cohesión social. Para lograrla se deben integrar tradiciones y personas. Los buenos edificios pueden contribuir a esa integración de extraños, pero una buena vida urbana puede desarrollarse en todo tipo de situaciones físicas. No hay un modelo único. Londres y Barcelona son dos ejemplos muy distintos." (PETER HALL: "Lo que cambia un lugar es la gente". El País, ed. Galicia, Cultura, 12/04/2009, p. 47)

27/3/09

"Los autobuses urbanos logran abolir las castas"

""Para los japoneses, el Monte Fuji es sagrado; para los suizos, el Montblanc es sólo una montaña muy alta. Esa diferencia tiene una importancia decisiva en su forma de vivir". El arquitecto indio Charles Correa (Hyderabad, 1930) ha estado en Madrid para presentar su libro Un lugar a la sombra (Fundación Caja de Arquitectos). (...)

A pesar de eso, sigue interesado en lo más básico de la arquitectura: la vivienda. "¿Ha visto Slumdog millionaire? Si viviera en Bombay, con 10 millones de personas malviviendo, entendería que me ocupe de la vivienda. La ciudad, que tiene grandes ventajas, no ofrece una pobreza digna. En el campo, uno, por pobre que sea, no se deshumaniza. En la ciudad, sí", apunta.

¿Cómo manejar 10 millones de personas, el 60% de la población de Bombay, viviendo en condiciones infrahumanas? "Forzando varios centros. Si la gente sigue llegando a partes distintas de una misma ciudad descentralizada, la ciudad funcionará como una suma de ciudades. India tiene muchas grandes ciudades y las ciudades, varios centros.

Eso las convierte en lugares para la esperanza". ¿Qué esperanza? "La ciudad es el lugar donde todos hemos ido para encontrar otra vida. En las ciudades indias la gente viaja en autobuses que imitan los de Londres. En ellos coinciden la persona que lava los pies y el prestamista. Provienen de estratos sociales distintos. En un pueblo jamás llegarían a hablar. Pero en el autobús urbano se tienen que sentar uno al lado del otro. Gandhi intentó abolir el sistema de castas y el autobús urbano, sin objetivo político, lo ha conseguido". (...)

Correa sorprende con los matices. Frente a la urgencia de sus trabajos, defiende también lo superfluo. "Es una manera de celebrar la vida. Juzgar la moda como un asunto moral es un error". Pero al anhelo humano por la sorpresa contrapone saber dónde colocarla: "Si le preparo un curry no le gustará llevarse a la boca una cuchilla de afeitar. Muchas de las sorpresas actuales consisten en hacer edificios que parece que se caen. ¿Cómo levantar un edificio deconstruido en Beirut, donde sufren bombardeos continuos? Sería obsceno", añade. Cree que los arquitectos se están metiendo en lugares que "no nos pertenecen":

"El día que veamos a un ingeniero diseñando un puente por el que la gente parece caerse ¿qué pensaremos? Que la profesión está enferma. La locura puede funcionar en literatura, pero los ingenieros, arquitectos y médicos debemos actuar". (CHARLES CORREA: "Los autobuses urbanos logran abolir las castas". El País, ed. Galicia, Tendencias, 14/03/2009, p. 49)

15/9/08

Los antiguosd oficios tenían racionalidad

“-Moitos galegos levamos un arquitecto dentro: con catro bloques e unha uralita facemos un chalé de veraneo...

-Si. Iso é unha herdanza que temos. En orixe, case todo o mundo construía a súa casa...

-¡Pero eran bonitas!

-Porque tiñan unha racionalidade e unha lóxica, a xente tiña un oficio... Unha proba é que todos os canastros, por exemplo, son bonitos.

-¿Cando toleamos?

-Cando perdemos esa racionalidade. Ten que ver con iso que chamamos «novos ricos», cando a xente ten máis cartos e posibilidades que cultura. Hoxe hai casas que queren ser pazos e son un horror, unha merda de arquitectura cun investimento tremendo. Prefiro durmir nunha tenda de campaña que nunha desas casas.” (Cesar Portela: “Hay sitios que me producen úlcera”, La Voz de Galicia, última, 15/09/2008)

4/9/08

Los arquitectos construyen la atmósfera

"Ahora, los arquitectos ya no construimos casas. Construimos el aire. La atmósfera. La emoción. Parece una chorrada. Pero la gente necesita emociones". ¿Cuánto tarda en hacer un proyecto? "Veinte minutos. Si no, no sale bien. La creación surge en la duermevela, en la línea de sombra. Me toman por loco porque me interesa el aire, las manchas, los sueños. Pero este mundo sólo lo pueden arreglar los artistas". (M. FUKSAS: "Si un proyecto no me sale en 20 minutos, va mal". El País, ed. Galicia, Última, 02/09/2008)

22/1/08

En galicia hubo arquitectura, la de los pobres, la necesaria... ahora solo hay caprichos

“La arquitectura… Es la única actividad que comparten profesionales y usuarios, que amueblan las distintas piezas que han quedado desnudas una vez terminado el edificio.

La arquitectura protege, ampara, propicia la relación humana, ayuda a construir la felicidad o la desdicha. Pero esta misma afirmación induce a perplejidad, porque la habitación pequeña, escondida, a la que tenemos afecto, nos puede hacer felices y en cambio el salón de diseño, espacioso, frío, en el que no se encuentran las gentes de la casa, puede conllevar relaciones distantes.

La arquitectura aparece en la naturaleza creando paisajes. En la Galicia idílica pero pobre lo impregnaba todo, era el cimiento de la formación del territorio con las casas y sus agrupaciones que se protegían mutuamente, con sus salidos como alfombras, los muros que encerraban con pulcritud las propiedades, caminos hondos, cruceiros enigmáticos, hórreos... Buena parte se fue a pique en pocos años y el paisaje, maltratado con nuevas viviendas aisladas que salpican sin recato el paisaje o, peor aún, con urbanizaciones que se pasean por montes y llanuras.

En la ciudad todo es arquitectura. Se percibe y palpa en las calles y plazas con su amplitud o angostura, su orientación al sol o a la sombra y a los vientos dominantes. Alcanza la tercera dimensión en el conjunto de fachadas que le dan su fisonomía vertical, con expresivos huecos por donde se asomaban los particulares, cosa que hoy en día apenas se hace ya… En la ciudad, tanto como los monumentos singulares, lo que vale es el conjunto, una miscelánea de formas como la avenida Unter den Linden de Berlín, los grandes bulevares de París o la fachada coruñesa de la Marina.

En cada edificio, arquitectura es organizar la actividad humana, ya sea en viviendas o en hospitales. Es el arte de construir, de saber aparejar bien los materiales, con racionalidad y proporción, y saber resolver los retos tecnológicos de la humanidad de hoy: el desafío energético, ambiental, de reducción de la contaminación, del uso de energías renovables... Pero arquitectura es también, quizá sobre todo, un ejercicio estético, es belleza que nos secuestra y provoca el silencio como ante el Pórtico de la Gloria, o, por el contrario, fealdad que nos repele o nos deja indiferentes, que son las más.

Funcionalidad, construcción, tecnología y arte, para ser evaluadas debidamente, necesitan la pátina del tiempo.” (XERARDO ESTÉVEZ: De arquitectura. El País, ed. Galicia, Galicia, 18/01/2008, pp. 4)