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26/6/23

Nubes de computación cuántica abiertas para todos en China... China lanza dos plataformas de computación cuántica de uso público

 "China ha lanzado recientemente dos plataformas en la nube diseñadas para que el público en general pueda hacer uso de sus máquinas cuánticas.

Una de ellas es una función añadida al ordenador cuántico más rápido del país, Zuchongzhi 2. La nueva plataforma en la nube fue lanzada por la Universidad de Ciencia y Tecnología de China (USTC) con el apoyo de QuantumCTek, con sede en Anhui, y Beijing Zhongke Arclight Quantum Software Technology.

 El otro fue lanzado por la Academia de Ciencias de la Información Cuántica de Pekín (BAQIS), una unidad de investigación científica del gobierno de Pekín. Se conoce como Quafu -pronunciado de forma similar a Kuafu, un gigante mitológico chino que intenta capturar el Sol corriendo tras él, finalmente muere deshidratado y es convertido en guardabosques de montaña. Para los chinos, su historia es un relato de valentía y abnegación.   

Los científicos chinos afirman que estas nuevas plataformas en la nube pueden ayudar a investigadores y estudiantes a experimentar la potencia de cálculo de los ordenadores cuánticos al tiempo que avanzan en su propia investigación científica.

Fan Heng, investigador del Instituto de Física de la Academia China de las Ciencias (CAS), explicó que el sistema en nube Quafu está conectado a un ordenador cuántico de 136 qubits basado en el BAQIS, similar al Zuchongzhi 2 pero con mayor potencia de cálculo.

Heng explicó que el sistema también está conectado a otros dos ordenadores cuánticos de 18 y 10 qubits en el laboratorio del Departamento de Investigación Huairou del BAQIS, en Pekín. Según Heng, a veces se prefiere una máquina cuántica de 18 qubits a las de mayor potencia de cálculo, que, en su opinión, pueden ser más propensas a errores.

"China se había perdido el periodo dorado de desarrollo en la era de la informática tradicional, pero los ordenadores cuánticos nos brindan nuevas oportunidades", afirmó Fan. "El desarrollo de plataformas cuánticas en la nube es un buen punto de partida para que China construya su industria cuántica".

Según BAQIS, Quafu podrá competir algún día con sus homólogos extranjeros. En la actualidad, los principales proveedores de servicios de nube cuántica son IBM Q Experience, Google Quantum AI, Xanadu Quantum Cloud y Azure Quantum de Microsoft.
Ordenadores cuánticos superconductores

Existen tres tipos principales de ordenadores cuánticos:

    basados en electrones (superconductores)
    basados en átomos (átomos fríos o iones atrapados) y
    basados en fotones

En diciembre de 2020, un equipo de investigación del USTC dirigido por el científico Pan Jianwei lanzó Jiuzhang, un ordenador cuántico basado en fotones que puede funcionar a temperatura ambiente. Se dice que es más rápido que el Sycamore de Google, un ordenador cuántico superconductor que necesita trabajar a una temperatura cercana al cero absoluto.
Pan Jianwei. Foto: CCTV

En mayo de 2021, Pan y su equipo lanzaron el Zuchongzhi 2 de 66 qubits, que también utiliza chips superconductores. Mientras que Zuchongzhi 2 es el ordenador cuántico más rápido de China, el más rápido del mundo es el Osprey de 433 qubits lanzado por IBM el pasado noviembre.

 Zhu Xiaobo, profesor de la USTC, declaró el 31 de mayo que su equipo de investigación mejoró el Zuchongzhi 2 añadiendo interfaces de control de 110 qubits acoplados con un sistema en nube recién lanzado, lo que permite a los usuarios manipular hasta 176 qubits.

Zhu afirmó que la plataforma en nube pretende alcanzar el nivel mundial avanzado en indicadores clave de diseño como la conectividad, la fidelidad y el tiempo de interferencia.

El público chino puede utilizar la plataforma en nube para experimentar con la programación de ordenadores cuánticos sencillos y experimentos con imágenes, declaró Peng Chengzhi, vicedirector ejecutivo del proyecto y presidente de QuantumCTek. La plataforma se conectará a más ordenadores cuánticos en el futuro, añadió.

Alrededor del 40% de los expertos en tecnología creen que los ordenadores cuánticos basados en electrones serán los que tengan más probabilidades de éxito en la próxima década, mientras que el 35% cree que estarán basados en átomos y el 26% en fotones, según una encuesta realizada por Arthur D Little, una consultora de gestión con sede en Bruselas.
Sanciones cuánticas

El pasado mes de octubre, la administración Biden anunció su decisión de bloquear las exportaciones de piezas y software de computación cuántica a China.

En noviembre de 2021, la Oficina de Industria y Seguridad (BIS) del Departamento de Comercio de Estados Unidos sancionó a 28 organizaciones de China, Rusia, Pakistán, Japón y Singapur para evitar el desvío de tecnologías estadounidenses a China y Rusia para uso militar.

Algunos medios de comunicación chinos afirmaron que China no puede producir semiconductores tradicionales de alta gama debido a las sanciones estadounidenses, pero que sí puede fabricar chips superconductores. Afirmaron que China puede superar a Occidente en computación cuántica, igual que "adelantar a los demás en una curva" en las carreras de coches.

El 1 de febrero, la empresa china Origin Quantum Computing Technology declaró haber entregado un ordenador cuántico de 24 qubits, conocido como Benyuan Wuyuan. Al parecer, utiliza tecnología de chip superconductor de desarrollo propio.

 Sin embargo, algunos comentaristas chinos creen que será difícil para China eludir las restricciones estadounidenses.

Un columnista especializado en tecnologías de la información de Hunan afirma en un artículo que China aún no ha logrado grandes avances en el desarrollo de su litografía autóctona por haz de electrones, una herramienta esencial para fabricar chips superconductores.

Según él, aunque China pueda producir algunos chips superconductores, seguirá necesitando importar refrigeradores extranjeros de dilución de helio líquido para mantener sus chips a temperaturas iguales o inferiores al cero absoluto. Según él, los refrigeradores de dilución chinos no están a la altura de los extranjeros.

Bluefors Oy (Finlandia), Oxford Instruments NanoScience (Reino Unido) y JanisULT (EE.UU.) son los tres principales proveedores de refrigeradores de dilución, con una cuota conjunta del 70% del mercado mundial, según los medios de comunicación."              (

16/9/22

La inteligencia artificial (propiedad de Google), predice la estructura de todas las proteínas conocidas y abre un nuevo universo para la ciencia

 "Una inteligencia artificial propiedad de Google ha predicho la estructura de casi todas las proteínas conocidas; unos 200 millones de moléculas esenciales para comprender la biología de todos los seres vivos del planeta y los mecanismos de algunas de las enfermedades más prevalentes, desde la malaria hasta el alzhéimer y el cáncer.

“Este trabajo da inicio a una nueva era de biología digital”, ha celebrado Demis Hassabis, el experto en programación y neurociencia de 45 años que es el principal creador de AlphaFold, el sistema de redes neuronales que ha sido capaz de resolver casi por completo uno de los mayores problemas de la biología.

El británico Hassabis fue un talento juvenil del ajedrez y los videojuegos que en 2010 fundó Deepmind, una empresa volcada en crear una inteligencia artificial capaz de aprender como los humanos. En 2013, este sistema demostró ser mejor que cualquier persona jugando a videojuegos de la empresa Atari. Al año siguiente, Google compró la compañía por unos 500 millones de euros. En 2017, AlphaGo arrasó ante los mejores campeones de Go, el complejísimo juego de tablero asiático similar al ajedrez. Desde entonces, Hassabis volcó sus esfuerzos en un reto mucho mayor: predecir la forma tridimensional que tendrá una proteína leyendo únicamente su secuencia genética, escrita en dos dimensiones con letras de ADN.

Conocer la estructura tridimensional de estas moléculas a partir de su secuencia genética es esencial para entender su función, pero supone un problema de inmensa dificultad. Es como terminar un puzle con decenas de miles de piezas sin saber qué imagen representa.

Hasta la aparición de este sistema, dilucidar la forma de una sola proteína compuesta por 100 unidades básicas —llamadas aminoácidos— podía llevar 13.700 millones de años, la edad del universo. En el mejor de los casos, los científicos tardaban años usando microscopía electrónica o enormes aceleradores de partículas como el sincrotrón europeo de Grenoble (Francia). En cambio, el algoritmo de Google predice la estructura de cualquier proteína en unos pocos segundos.

“Este universo de proteínas” es “un regalo para la humanidad”, ha resaltado Hassabis durante la presentación de la nueva base de datos, durante una rueda de prensa celebrada el martes, junto a científicos del Laboratorio Europeo de Biología Molecular (EMBL), una institución pública que ha colaborado en el desarrollo de AlphaFold.

Antes de la llegada de esta tecnología, se había conseguido determinar la estructura de unas 200.000 proteínas, una labor que llevó 60 años y la participación de miles de científicos. Esa base de datos ha sido el material de aprendizaje de la inteligencia artificial de Google, que ha buscado patrones válidos que predigan qué forma tendrán las proteínas de las que solo se conoce su secuencia bidimensional. En 2021, el sistema ya resolvió la estructura de un millón de proteínas, incluidas todas las humanas. La nueva remesa de este año amplía el récord a 200 millones: prácticamente todas las proteínas conocidas de todos los seres vivos del planeta.

El acceso a esta nueva base de datos es libre y gratuito y el código informático de su inteligencia artificial es abierto y descargable. Este Google de la vida muestra la secuencia bidimensional de cualquier proteína y un modelo tridimensional que indica el nivel de fiabilidad de la predicción, que tiene un margen de error similar o incluso menor que los métodos convencionales.

Es importante tener en cuenta que AlphaFold no determina la realidad, sino que la predice. Lee la secuencia genética y estima cuál es la forma más probable en la que se configurarán los aminoácidos. La predicción tiene una alta fiabilidad, lo que permite ahorrar mucho tiempo y dinero a los científicos para hacer trabajos teóricos sin necesidad de usar costosos equipos para determinar la estructura real de una proteína hasta que sea absolutamente necesario.

Las aplicaciones de esta nueva herramienta son casi infinitas, pues las proteínas microscópicas están involucradas en cualquier proceso biológico imaginable, desde la muerte en masa de las abejas a la resistencia de las cosechas al calor, pasando por una infinidad de enfermedades.

 El equipo de Matt Higgins, de la Universidad de Oxford (Reino Unido), ha usado AlphaFold como parte de su proyecto para desarrollar un anticuerpo —un tipo de proteína— capaz de neutralizar una de las proteínas esenciales para que el patógeno de la malaria pueda reproducirse. Dentro de años, este tipo de investigaciones podrían conseguir la primera vacuna altamente protectora contra esta enfermedad, pues impediría la transmisión del parásito de una persona a otra a través de la picadura de mosquitos.

Logros conseguidos

Otro de los hitos ya logrados es la estructura más detallada hasta la fecha de los poros nucleares, un complejo de proteínas con forma de rosquilla que es la puerta de entrada y de salida del núcleo de las células humanas y que está relacionado con un sinfín de enfermedades, incluidas el cáncer y las cardiovasculares. Esta nueva herramienta permite un acceso sin precedentes a entender “cómo la receta de la vida [escrita en el genoma] entra en funcionamiento al traducirse en proteínas”, explicó a este diario Jan Kosinski, investigador del EMBL coautor de este hallazgo.

Hassabis y el resto de responsables de Deepmind y el EMBL han asegurado que se han analizado los posibles riesgos que entraña publicar esta base de datos y hacerla accesible a todo el mundo. “Los beneficios son claramente superiores a las amenazas”, ha resaltado el creador del sistema, que ha añadido que en el futuro, a medida que se desarrolle esta tecnología, será la comunidad internacional la que deba decidir si debe limitarse su uso.

Una de las aplicaciones más tangibles es el diseño de moléculas a la carta que puedan bloquear proteínas nocivas o, mejor, modular su actividad, un efecto mucho más deseable en el diseño de nuevos fármacos, explica Carlos Fernández, científico del CSIC y líder del grupo de biología estructural de la Sociedad Española de Biología Molecular. Su equipo ha utilizado AlphaFold para dilucidar parte de la estructura de un complejo formado por varias proteínas esencial para la propagación del tripanosoma que causa la enfermedad del sueño que existe en países del África subsahariana.

Ahora quedan por delante años de trabajo para confirmar si las predicciones son correctas, explica el biólogo José Márquez, experto en estructura de proteínas del sincrotrón de Grenoble. “La próxima frontera será que AlphaFold pueda contribuir al diseño de fármacos bloqueadores de proteínas o activadores de ellas, un problema que ya están abordando”, explica. Otro escollo: el sistema no dice por qué una proteína obtiene su forma final, algo que puede ser esencial en la investigación de dolencias como el alzhéimer o el párkinson, relacionadas con un plegado incorrecto de las proteínas.

Alfonso Valencia, director de ciencias de la vida en el Centro Nacional de Supercomputación, habla de las carencias del sistema. “No todo está resuelto, porque AlphaFold solo puede predecir cosas que estén en el dominio de cosas conocidas. Por ejemplo, no puede predecir bien la estructura de un tipo de proteínas que protegen de congelación porque son raras y no hay muchos ejemplos en las bases de datos. Tampoco puede predecir la consecuencia de mutaciones, lo que es un punto muy negativo en medicina”, resalta.

También reconoce uno de sus puntos fuertes: que el código de todo el sistema es abierto, lo que supone que otros científicos pueden mejorarlo o modificarlo a su gusto, incluso si Google decide retirar el sistema de la red. “Es evidente que la gente de Deepmind está buscando ganar el Premio Nobel al actuar de esta forma tan transparente”, opina Valencia. “Por un lado, obtienen una gran imagen y una ventaja sobre sus competidores, como Facebook. Por otro, ya han sugerido que se reservan el uso privado de datos concretos sobre salud y para el diseño de fármacos”, añade."                 (Nuño Domínguez, El País, 28/07/22)

30/5/22

Como lo vemos ahora en la guerra de Ucrania, en la que usan muchos drones: qué hacemos cuando los drones empiecen a hablar los unos con los otros. Ahora son tontos, pero imagínate cuando empiecen a ser más listos: Amazon con drones inteligentes. Por eso hay que hablar de esto, porque la gente tiene que empezar a reaccionar, hay que controlarlo; Amazon y Google no pueden ser los dueños de nuestras vidas... si la gente está viendo que se usa en contra de ellos, reaccionará contra los abusos de la tecnología y terminará con la ciencia

 "Conversar con Sonia Contera es como entrar en la Wikipedia buscando información sobre virus y empezar a pinchar en enlaces guiado por la curiosidad hasta acabar, una hora después, leyendo sobre Foucault. El filósofo francés, el origen de la vida en la Tierra, la ingenuidad de Elon Musk, las propiedades de la simetría, el entrenamiento de los drones que se usan en Ucrania, la innovación bélica japonesa y el futuro de los chips se mezclan en su discurso y siempre con motivo y fundamento. Contera, madrileña de 52 años, tiene un saber enciclopédico porque le “divierte”, pero también por la disciplina en la que trabaja: la nanotecnología. En el mundo nanométrico, lejos de los estereotipos de robots diminutos que navegan por el torrente sanguíneo, viven en la vanguardia de numerosos campos.

Especialistas como Contera, catedrática de la Universidad de Oxford, se asoman al precipicio de la física (su formación original), la biología, la inteligencia artificial, la medicina... Y por eso escribió el libro Nano comes to life (La nanotecnología cobra vida, Princeton University Press), para explicar lo que hay en ese mundo. A esa escala —un pelo mide 80.000 nanómetros de ancho—, tienen leyes muy distintas, pero también la respuesta a las enfermedades (como en las vacunas que tumbaron la covid) y a la computación cuántica. Y a Contera, que pasó por Madrid para debatir sobre desinformación y ciencia bajo el paraguas del Parlamento Europeo, le preocupa lo que pueda ocurrir en el futuro con esas tecnologías tan complejas. Por eso reclama que la ciencia entre en la conversación social, para que la ciudadanía también pueda entender y tomar decisiones, más allá de los despachos de Silicon Valley: “Es peligroso cuando los científicos no reflexionan sobre la ciencia”.

Contera, que se crió en Fuerteventura, habla idiomas tan lejanos como el ruso, el chino, el checo, el japonés, el danés y el alemán, los de aquellos países en los que ha trabajado. Por eso, su lectura de la ciencia es global y muy pendiente de los equilibrios de poder mundiales, que quedarán determinados por quienes salgan victoriosos de esa carrera geoestratégica que se celebra en el universo nanométrico. “Es la revolución de los materiales, de la medicina, de los chips, de los biocomputadores. Hay mucha geopolítica y el problema para Europa es que no tenemos estrategia”, lamenta.

Pregunta. En la nanotecnología, por lo que cuenta en su libro, confluyen ahora la vanguardia de muchas disciplinas.

Respuesta. Ese es el punto en el que estamos en el siglo XXI. La ciencia es tan competitiva que no nos dábamos cuenta de que las cosas están confluyendo. La medicina, por ejemplo, es una fuerza muy poderosa para la convergencia, porque claro, nuestro cuerpo lo crea el universo, no lo crea el Departamento de Bioquímica. Así que por mucho que nos empeñáramos en la primera mitad del siglo XX en reducir todo a moléculas y genes, la biología no funciona así y por eso la mayoría de los tratamientos de enfermedades complejas han fallado. Y ahora empezamos a buscar soluciones como las inmunoterapias, que son mucho más complejas. Para resolver los problemas del siglo XXI no nos queda otra que converger. Por ejemplo, otro problema que está empezando a surgir ahora, los chips. Los necesitamos, porque las computaciones que usa la inteligencia artificial necesitan millones y millones y millones de operaciones. Necesita tantas que ya no podemos hacer las computaciones, porque para entrenar a una inteligencia artificial necesitas 2 millones de dólares solo en la cuenta de electricidad. Nuestros procesos, que son todos muy reduccionistas, se acaban. Y hay que empezar a buscar otras estrategias que son las que usó el universo para crear inteligencia o para crear materia viva.

P. En el mundo de la escala nanométrica se rigen por otras leyes.

R. Es la energía y la estructura. Ese es el punto de por qué la vida surge a la nanoescala. Uno de las grandes descubrimientos de la física del siglo XX es darnos cuenta de que el universo a cada escala se comporta de manera diferente y por motivos que no entendemos; es la manera en que funciona. La vida surge en la Tierra hace 4.000 millones de años, que es la tercera parte de la de la edad del universo, y todo este tiempo se ha dedicado a la evolución. Es mucho tiempo. La única verdad de la física en realidad es que la entropía, que los sistemas se desordenan cuando tienen energía. Pero nosotros somos lo contrario. La vida es el orden. ¿Y cómo se crea esto? Solo se puede hacer nanoescala, porque cuando eres tan pequeño que una molécula de agua te puede mover y ese movimiento puede hacer que tu atrapes otra molécula y la dobles y crees una reacción química. En la nanoescala, la mecánica, la electricidad, la química, está todo acoplado. Eso tiene muchas posibilidades tecnológicas, pero también es muy interesante reflexionar sobre nosotros mismos, cómo funcionamos.

 P. Habla de cuestiones casi filosóficas, aunque nanotecnología suena a robotitos que van por la sangre. ¿Para qué servirá realmente?

R. No, los robots no, eso no va a funcionar así. Eso no existirá. La nanotecnología es la evolución de las vacunas por nanopartículas de ARN, como las de la covid, que van a dar un gran salto cualitativo para el tratamiento del cáncer, y la revolución de las inmunoterapias. Los biosensores, por ejemplo, porque nos hemos dado cuenta durante la pandemia lo importante que es tener detectores de bacterias o de virus y detectarlos rápido y detectarlos bien. Ahí la nanotecnología es clave porque tenemos que detectar las estructuras de la biología, que son a la nanoescala: las proteínas, los ADN, las moléculas. La reparación de tejidos: también es un proceso nanotecnológico, por las proteínas que necesitamos para regenerar los materiales. Y otro cambio es que vamos a empezar a ver computadores analógicos y olvidarnos un poco de las computadoras digitales: las arquitecturas de los ordenadores del futuro y los vehículos autónomos. La computación que hace falta en un vehículo autónomo tiene que ser en cierta parte analógica y quizás sea biológica o inspirada por la biología y necesitará de la capacidad de la nanotecnología para crearla. Los primeros computadores que se llaman neuromórficos que usan chips como una especie de simulador de neuronas, ya los están haciendo bastante avanzados. Y eso nos va a sugerir muchos problemas sociales y de seguridad. Como lo vemos ahora en la guerra de Ucrania, en la que usan muchos drones: qué hacemos cuando los drones empiecen a hablar los unos con los otros. A mí esto me da mucho miedo, da pánico [risas]. Ahora son tontos, pero imagínate cuando empiecen a ser más listos: Amazon con drones inteligentes. Por eso hay que hablar de esto, porque la gente tiene que empezar a reaccionar, hay que controlarlo; Amazon y Google no pueden ser los dueños de nuestras vidas.

P. En el libro explica que al ignorar las leyes del mundo nanométrico, el enfoque de la biología ha sido muchas veces como intentar calcular la posición de las estrellas sin conocer las leyes de la gravedad.

R. Uno de los problemas que hemos tenido es la separación de las disciplinas. No pasa en España, pero muchos biólogos no tienen casi educación ni en física ni en matemáticas y eso va a poner en peligro sus profesiones. Una de las cosas que hace la física es usar la intuición, que es una especie de inteligencia analógica. Crear intuiciones sobre la realidad es lo que nos permitió entender la gravedad o entender la mecánica cuántica. Explicaciones que después de mucho pensar y sentir un problema se te ocurrían y luego podías comprobar con experimentos. En el mundo de los datos mucha gente está intentando que no haya que tener esa intuición, que no haya que pensar, que simplemente la inteligencia artificial nos vaya a dar las claves de cómo resolver problemas. Muchos biólogos o sociólogos o economistas quieren saltarse el paso de la intuición del modelo y que la máquina te lo resuelva todo. Y hay dos problemas. Primero, la máquina no puede con tantos datos, es imposible. Y que en el fondo siempre la realidad es mucho más interesante y con mucho más sentido y más profunda de lo que queremos. Siempre intentamos reducir todo a procesos que podamos controlar, pero al final hay algo maravilloso en el universo que nos fuerza otra vez a sufrir contra el problema y a crear esa intuición. ¿Podemos crear intuición en una máquina? Nos queda mucho para eso. El asunto es que queremos resolverlo todo con datos, pero no se puede. Yo supongo que para bien, porque al final siempre nos estrellamos contra la complejidad de la realidad. Hay que ser más humilde. La realidad te sobrepasa.

P. Cita el ejemplo de la inteligencia artificial de Google DeepMind que ha sido capaz de predecir la forma de las proteínas, un hito histórico de la biomedicina.

R. Pero no es la inteligencia artificial la que domina este programa. Cuando llegó DeepMind, ya estaba todo hecho, lo único que hicieron fue mejorar el algoritmo con su capacidad de optimización. El programa se ha desarrollado durante 20 o 30 años por mucha gente y lo más interesante es que se dieron cuenta de que para poder entender la forma de la proteína había que tener en cuenta su historia evolutiva. No solo con saber la estructura, los componentes, la puedes doblar. Y eso es una manera nueva de hacer matemáticas. La idea de que debes tener en cuenta la historia evolutiva. Eso abre la capacidad de la fabricación total, porque empezamos a poder crear proteínas sintéticas. Y cuando creas proteínas, ya eres capaz de crear cualquier forma con precisión atómica a la escala nanoscópica: para hacer materiales nuevos, hasta para hacer computadores cuánticos, que es lo que yo estoy pensando. Y también aprenderemos los límites de la estructura de la proteína, de la evolución, cosas que no han evolucionado por restricciones físicas. Va a abrir muchas preguntas sobre lo que es posible. En la física, en lugar de dedicarnos a la forma del universo, empezamos a dedicarnos a la vida, la forma de la que surge, porque la vida es una computación, es un proceso de información. Todo esto es muy nuevo y todo esto está convergiendo con las nuevas ciencias de computación, está transformando mucho cómo vemos la realidad. Y cómo nos entendemos a nosotros mismos.

P. ¿Alguna de estas novedades le ha sorprendido?

R. Siendo físico te crees cualquier cosa. Una vez que te tragas la mecánica cuántica ya no hay sorpresa [risas]. La idea de que uno puede diseñar proteínas en el ordenador y hacer que una bacteria te las fabrique para crear, por ejemplo, una vacuna del covid. Ya hay una, que ya ha aprobado los ensayos clínicos. Y empiezan a crear en el laboratorio materiales que evolucionan. A mí eso me parece flipante.

P. Pero también escribe que esta capacidad para transformar la vida puede tener consecuencias para la identidad humana.

R. Hasta ahora lo que hemos hecho es usar la naturaleza como algo inextinguible. Ya sabemos que no lo es, hemos llegado al momento de la destrucción. Y creo que esta manera de pensar nos la estamos empezando a aplicar a nosotros mismos. Y lo haremos mal. Lo haremos tan mal como lo hemos hecho con el resto del planeta, porque la vida humana son 4.000 millones de años de evolución y entendemos muy poco. A lo mejor somos capaces de modificar una proteína, pero no entendemos cuáles son las relaciones complejas entre todo esto, incluso si es posible entenderlo. Hasta ahora hemos usado la tecnología sin responsabilidad, y llegamos al momento decisivo: ¿somos capaces de usar la tecnología de una manera madura y responsable y ser más humildes o nos autodestruimos? Queremos intervenir en enfermedades genéticas en las que un solo gen, que no hay muchas así, se puede modificar y mejorar mucho la vida de una persona. Pero para ir más allá debemos tener un diálogo social cada vez más fuerte con la ciencia. La ciencia es un pilar central de la democracia. Es un pilar central de la sociedad. Desde el siglo XIX ha transformado como vivimos y aun así no está metida en todas las instituciones de gobernanza y la mayoría de las noticias no incluyen esa perspectiva. La ciencia tiene que entrar en nuestra manera de pensar porque si no, nos autodestruimos. Y ese es el reto que tenemos delante. ¿Qué hacemos con todo esto? Tenemos la capacidad de crear un mundo interesante en que la gente pueda ser libre o el horror. Es lo que tenemos siempre: la fuerza de ser libres, pero a la vez la responsabilidad de hacer las cosas bien.

 P. Gran parte de los esfuerzos en el desarrollo de la inteligencia artificial están dirigidos por grandes compañías tecnológicas, que roban cerebros a la academia, ¿también en nanotecnología?

R. Se va mucha gente, por los sueldos en el mundo académico y la competencia ridícula entre investigadores, que no tiene ningún sentido. La gente en mi campo se empieza a ir a Amazon y Google.

P. ¿Y qué hacen allí?

R. Pues por ejemplo, yo ahora estoy desarrollando nuevos materiales para los electrodos que se implantan en los ratones, intentando mejorar el sistema para que el ratón no los sienta. Y quizá se puedan usar en el futuro, en el cerebro de gente con dolencias. Yo, usando nanotecnología, los voy a hacer de celulosa. La celulosa será el material del futuro porque es el polímero más abundante en la Tierra y aunque parece una cosa muy simplona, la que forma la estructura de las plantas, es un nanomaterial que a la escala nanométrica es muy duro, tiene muchísima dureza, tiene unas propiedades mecánicas de acero y además, une las propiedades eléctricas a las propiedades mecánicas. Si un día me harto de dar clases y de trabajar 16 horas al día y de ir detrás de todo el mundo como un perro porque soy española y mujer en la física, pues me voy con Elon Musk. Que está haciendo la basura esta del Neuralink [una empresa que tiene como objetivo conectar cerebros humanos y máquinas], que gracias a Dios no va a funcionar [risas]. Porque es una gran basura lo que está haciendo, menos mal. Pero es un problema. Estas empresas tienen unos líderes con unas agendas bastante naif, viven unos mundos muy especiales.

 P. Les faltan lecturas.

R. La gente reaccionará contra los abusos de la tecnología y terminará con la ciencia. O sea, si la gente está viendo que se usa en contra de ellos, ¿por qué fiarse de esta gente? Los movimientos antivacunas, en parte, surgen de eso. Y al final acabaremos con la ciencia. Va a ser un gran reto, porque estas empresas de California son muy peligrosas. Y van a arrastrar a un montón de científicos, se van a llevar a mucha gente. Empieza a haber un éxodo de científicos de la academia bastante pronunciado, es otro reto del que hay que informar."                   (Javier Salas, El País, 27/05/22)

26/11/21

Manipulando deliberadamente algunas de las operaciones físicas y biológicas más básicas del planeta, los humanos estamos a punto de convertir un mundo que nos venía dado en un mundo construido por nosotros. Las tecnologías dominantes en esta nueva época cambiarán no solo el aspecto del planeta, sino también y sobre todo su funcionamiento. La naturaleza y los procesos que la conforman serán cada vez más algo diseñado por nosotros...

 "(...) Nadie puede negar que muchas e importantes transformaciones planetarias ya han tenido lugar. Pero hasta ahora, sin embargo, casi todos los impactos globales provocados por nuestra especie se han producido de forma no deliberada, inadvertidamente. 

Nadie había planeado contaminar con mercurio todas las calas de Alaska o permitir que sustancias químicas industriales penetrasen en la carne de las ballenas que nadan bajo el hielo del Ártico. Ni el calentamiento atmosférico atribuible a la quema de combustibles fósiles ni las extinciones masivas debidas a la destrucción de extensos hábitats han sido deliberadas. 

En todas las transformaciones que han tenido lugar hasta la fecha, los cambios globales estaban muy lejos de la mente de quienes los estaban perpetrando.

Pero de ahora en adelante las cosas serán diferentes. Una vez que nos hemos dado cuenta del carácter global de los daños que estamos infligiendo a la naturaleza, no tenemos otra opción que tomar las decisiones acerca de nuestras futuras acciones de un modo mucho más autoconsciente. Igual que el animal herido que hemos encontrado sufriendo en la cuneta, el planeta roto se ha convertido de pronto en nuestra responsabilidad. Ya no tenemos la alternativa de apartar la vista y pretender que no nos hemos dado cuenta de nada. La buena conciencia no nos lo permitirá.

En estos momentos, para colmo, la responsabilidad es especialmente grave. En el mismo momento en que estamos asumiendo esta carga moral, nuevas tecnologías hacen posible una transformación del mundo que nos rodea mucho más profunda que cualquiera que haya tenido lugar anteriormente. Algunas de las funciones más básicas de la Tierra –cómo se construye el ADN, cómo penetran en la atmósfera los rayos del Sol, cómo se forman los ecosistemas– estarán cada vez más determinadas por el diseño humano. Lo que solía ser el resultado no planificado de unos procesos naturales, será cada vez más el producto de nuestras decisiones conscientes. En el marco de la discusión sobre cómo será el futuro que vamos a habitar, el premio Nobel de química Paul Crutzen expresa de una manera contundente lo que nos espera: “Somos nosotros quienes decidimos qué es y qué será lo natural”.[3]

 La sustitución de los procesos naturales por los procesos sintéticos es el sello distintivo de lo que podríamos denominar la era del Plastoceno. La elección de este término no pretende sugerir un mundo lleno de plástico. Durante las próximas décadas la humanidad encontrará buenos motivos para alejarse de esta creación sintética particular. El término Plastoceno refleja el uso como adjetivo de la palabra plástico y alude a un planeta que se está volviendo cada vez más flexible y moldeable. La palabra Plastoceno apunta a un grado sin precedentes en la maleabilidad de la Tierra que están haciendo posible las nuevas tecnologías para aquellos que tengan los recursos para desarrollarlas e implementarlas.

Manipulando deliberadamente algunas de las operaciones físicas y biológicas más básicas del planeta, los humanos estamos a punto de convertir un mundo que nos venía dado en un mundo construido por nosotros. En el Plastoceno, el mundo será totalmente reconstruido, desde sus cimientos, por los biólogos moleculares y los ingenieros, lo que dará lugar al comienzo de la primera Era Sintética del planeta.[4]

La reconstrucción del planeta durante la Era Sintética no se limitará a una serie de cambios superficiales. Penetrará en lo más profundo del metabolismo de la Tierra. Las tecnologías dominantes en esta nueva época cambiarán no solo el aspecto del planeta, sino también y sobre todo su funcionamiento. La naturaleza y los procesos que la conforman serán cada vez más algo diseñado por nosotros.

Comprender el carácter de estas transformaciones es muy importante, porque tendremos que tomar decisiones cruciales. Los contornos exactos del camino a seguir todavía no están determinados. Hemos de decidir hasta qué punto queremos llegar en esta reconstrucción de la Tierra. Aunque un cierto nivel de gestión de los procesos naturales es ya inevitable, el Plastoceno puede todavía adoptar diversas formas en función de lo agresivamente que decidamos imponer nuestros diseños.

Según un enfoque, la nueva relación que vamos a establecer con la Tierra en la época que se avecina requerirá que rechacemos definitivamente la idea de dar un paso atrás y de tratar de disminuir nuestra huella en el planeta. Consistirá, al contrario, en una aceleración de la intervención humana en la naturaleza y en sus procesos. En vez de ejercer un impacto sobre la naturaleza de una manera irreflexiva y accidental, un Plastoceno “a tope” significa que le daremos forma deliberadamente, confiadamente, y en ocasiones implacablemente, siempre de acuerdo con las mejores habilidades de nuestros expertos técnicos. Nada estará fuera de límite.

 Otros se niegan a aceptar este elevado nivel de intervención y contemplan el amanecer de la nueva época como una oportunidad de hacer retroceder el dial de nuestra interferencia intrusiva. Aunque intensifiquemos nuestra gestión de la naturaleza en determinadas áreas, podemos implicarnos cada vez menos en otras. Eligiendo tratar determinados fragmentos de ADN como inviolables, por ejemplo, podríamos garantizar la protección de algunas porciones de lo que nos ha legado la evolución. Designando determinados paisajes como zonas enteramente vedadas, podríamos preservar algunos símbolos importantes de la independencia y del estado salvaje de la Tierra. Al mismo tiempo que alentamos el desarrollo de ciertas tecnologías a escala planetaria por razones humanitarias, podríamos contrarrestar otros aspectos de un mundo cada vez más sintético.

Con muchas de las preguntas acerca de la forma que tendrá esta Era Sintética aún por responder nos encontramos en un momento de transición crucial y tenemos una oportunidad fugaz de reflexionar mientras el planeta entra en un período diferente de su historia. En el mismo momento en que reconocemos finalmente la magnitud de nuestro impacto, mi sugerencia en las páginas de este libro es que el debate acerca de qué tipo de futuro deseamos todavía tiene que estar abierto durante un tiempo. En vez de asumir que la época que ahora se inicia tiene ya grabado de manera indeleble el nombre de nuestra especie, es preferible considerar que ocupamos un espacio de pensamiento breve pero importante. Invocando a Jano, el dios romano de las transiciones, que con una cara mira hacia el futuro y con otra hacia el pasado, este momento proporciona una ventana de oportunidad para examinar los impactos accidentales del pasado y para reflexionar meticulosamente sobre los impactos deliberados del futuro.

La reciente ola de populismo que recorre la política europea y norteamericana ha sido interpretada como significando que cada vez son más las personas que piensan que el control del futuro se les ha escapado de las manos. Tienen la sensación de que su vida está cada vez más en manos ajenas. Si no logramos comportarnos reflexivamente en este momento de transición, los contornos de la Era Sintética los determinarán efectivamente unos intereses económicos y unos expertos distantes. Las decisiones sobre hasta qué punto es preciso reconstruir la Tierra las tomarán una élite de expertos y el mercado, atraídos ambos por una determinada combinación de altruismo genuino y de la posibilidad de obtener nuevos beneficios de unas intervenciones cada vez más drásticas. En este caso, si nos dejamos arrastrar irreflexiblemente por unos intereses puramente comerciales hacia un Plastoceno a toda marcha, nos veremos abocados a un cambio trascendental. La Tierra y muchos de sus procesos fundamentales perderán su independencia respecto a nosotros, y en un sentido final y muy real nuestro entorno se verá privado de su carácter esencialmente natural. La biosfera quedará totalmente subsumida en la tecnosfera.

 Y esto tendrá consecuencias. Si le hacemos esto a la Tierra, nos lo estaremos haciendo de hecho a nosotros mismos.

Déjenme aclarar desde el principio que este libro no es un rechazo de las importantes áreas de investigación y descubrimiento en él descritas.[5]  Partiendo del nivel atómico y avanzando hacia la manipulación de la atmósfera en su conjunto, los capítulos que vienen a continuación tratan de manera elogiosa algunas de las poderosas tecnologías que están actualmente emergiendo. No cabe duda de que necesitaremos muchos de estos desarrollos para hacer frente a los impactos que está creando una población cada vez más urbanizada e industrializada. Dichas tecnologías permitirán a un número mayor de seres humanos vivir una vida mejor y con menos impactos negativos que ninguna de las tecnologías del pasado. Algunas de estas herramientas serán también esenciales para reparar los daños que ya le hemos causado al planeta. De un modo u otro, una determinada versión de la Era Sintética es algo inevitable.

 De todos modos, la inevitabilidad de algunas de estas transformaciones va acompañada de una advertencia aleccionadora. Entre las promesas de las tecnologías acechan algunas seducciones peligrosas. A menudo implican unas fantasías exageradas sobre la idea de control. Nos colocan en un rol de gestores planetarios para el que estamos poco preparados. Y disuelven un antiguo pacto acerca de la forma en que los humanos deberíamos aspirar a tratar el mundo que nos rodea.

La reconstrucción de la Tierra y de nosotros mismos que nos ofrece la Era Sintética tiene todo el aspecto de ser un arma de doble filo. Ciertamente producirá muchos beneficios, pero también tendrá un coste importante. En algunos casos, significará una visión nueva y feliz de salud y opulencia, y una exploración optimista de nuevos tipos de relaciones con nuestro entorno. En otros momentos creará un intento desesperado de aferrarnos a nuestra cordura en un mundo que se estará volviendo cada vez más irreconocible en comparación con el que habitábamos en el pasado. Nos encontraremos corriendo desenfrenadamente y con los ojos vendados por un terreno inestable e irregular.

Tenemos la garantía de que el futuro que habitaremos será diferente, pero la forma concreta que adoptará aún está por determinar. En un mundo justo, esta forma la decidirá unas elección popular racional y bien informada. Este es uno de los mensajes centrales que espero transmitir en lo que sigue. No son decisiones que puedan dejarse en manos de un grupo selecto. Al fin y al cabo, es mucho lo que se juega en ello nuestra especie."                   

(Introducción del libro de Christopher J. Preston La Era Sintética. El Viejo Topo, 20/06/21)

5/8/21

Las farmacéuticas sin ánimo de lucro existen, y salvan millones de vidas cada día

"El cristal con el que se mira a las enfermedades es muy diferente según quién sea el observador. Para un paciente, cuestiones como si la dolencia será grave o leve, crónica o pasajera, incurable o curable, resultan vitales para su proyecto de vida.

 Para la industria farmacéutica, las enfermedades se dividen principalmente en rentables o no rentables. A partir de esta clasificación fundamental se dirigen las inversiones y los esfuerzos de las farmacéuticas para investigar, desarrollar y comercializar fármacos.

 
Nadie espera que las farmacéuticas actúen como hermanitas de la caridad en el terreno sanitario. Son empresas, al fin y al cabo, y su fin principal es ganar dinero. Y lo hacen muy bien, de hecho: el ámbito farmacéutico es uno de los sectores económicos más lucrativos. Los márgenes de beneficios de las grandes empresas farmacéuticas son muy superiores a la absoluta mayoría de las diversas empresas que cotizan en bolsa.

Por supuesto, los laboratorios farmacéuticos tienen todo el derecho del mundo a cosechar beneficios millonarios. El problema llega cuando el afán de lucro va en contra del bien común. Un ejemplo clásico es el desarrollo de nuevos antibióticos. La limitada rentabilidad que ofrecen este tipo de fármacos contra infecciones pasajeras, en comparación con aquellos dirigidos a tratar enfermedades crónicas, ha sido un factor clave. Principalmente para que casi todas las grandes farmacéuticas en las últimas décadas hayan abandonado la investigación en antibióticos en un momento u otro.

Y más si tenemos en cuenta que las resistencias a antibióticos se presentan, en el futuro próximo, como una de las grandes amenazas para la salud de la población mundial (la OMS estima que podría ser la primera causa de muerte para 2050). Con esto está claro que el conflicto entre rentabilidad farmacéutica y bien común tiene claras consecuencias sobre todos nosotros. 
 
Medicamentos huérfanos, una apuesta común

Desafortunadamente, en ocasiones, lo que es mejor para la salud financiera de las empresas no tiene por qué coincidir con lo que es mejor para la salud de los pacientes. Para atajar estos puntos conflictivos, gobiernos e instituciones públicas crean incentivos para que las farmacéuticas destinen esfuerzos y dinero en aquellos ámbitos sanitarios menos rentables. Un ejemplo de ello es la consideración de medicamentos “huérfanos” a fármacos de interés en salud pública, pero que no se investigan o comercializan porque carecen de un claro potencial lucrativo al dirigirse a enfermedades raras o a dolencias típicas de vías en desarrollo.

Las farmacéuticas que se implican en medicamentos huérfanos tienen diversas ventajas según la región del planeta como desgravaciones fiscales, financiación pública de las investigaciones, exclusividad de la comercialización, procedimientos más rápidos en la aprobación del fármaco… En España, además, los medicamentos huérfanos quedan exonerados del sistema de control de precios.

Más allá de lo anterior, han ido surgiendo con el tiempo diferentes iniciativas farmacéuticas sin ánimo de lucro en diferentes lugares del mundo que han conseguido beneficiar a los pacientes que habían quedado olvidados por el sector farmacéutico convencional. Iniciativas que demuestran que se pueden hacer las cosas de otra manera en el sector de los medicamentos, con los pacientes como prioridad. 
 
La farmacéutica sin ánimo de lucro contra el desabastecimiento

Estados Unidos tiene un grave problema desde hace tiempo con el desabastecimiento o la ausencia de medicamentos genéricos. No existen incentivos en este país para que genéricos de bajo precio lleguen al mercado y, con frecuencia, estos no llegan siquiera a comercializarse porque su rentabilidad es limitada. El ejemplo más extremo se encuentra en la insulina que, hasta hace unos pocos años, carecía de genéricos en el mercado a precio asequible. El resultado de todo ello: precios desorbitados, bancarrota por facturas médicas entre diabéticos de pocos recursos o directamente la muerte de aquellos más vulnerables que no pueden acceder a este fármaco esencial para su supervivencia.

En 2018, decenas de hospitales, siete importantes sistemas sanitarios y tres grupos filantrópicos de Estados Unidos se plantaron ante los serios problemas de desabastecimiento de genéricos críticos y la escalada artificial de precios de medicamentos antiguos que estaban sufriendo: se decidieron a crear su propia farmacéutica sin ánimo de lucro: Civica Rx. El presidente de Civica, Dan Liljenquist, explicaba al Washington Post en el momento de su creación cuál era su objetivo: «Estamos intentando hacer lo correcto: crear el primer bien social de este tipo con una misión: asegurar que los medicamentos genéricos esenciales sean asequibles y estén disponibles para todo el mundo».
Un camino de éxitos

Esta farmacéutica atípica, enfocada en la producción de fármacos genéricos a precios asequibles y transparentes, ha conseguido numerosos logros en los tres años que lleva funcionando. Su objetivo inicial era mantener suministros estables de 14 fármacos genéricos que se administran en hospitales. Dicho objetivo se ha superado con creces: para finales de 2020, Civica estaba involucrada en la producción de más de 40 genéricos diferentes, entre los que se incluyen analgésicos, sedantes o bloqueantes neuromusculares, lo que ha supuesto el ahorro de millones de dólares para los hospitales. Su objetivo es llegar a más 100 medicamentos diferentes para 2023.

Además, esta farmacéutica ha creado reservas de medicamentos esenciales para evitar cualquier escasez en caso de mayor demanda (como ha ocurrido con algunos medicamentos usados para tratar la COVID-19) y ha aportado millones de dosis de medicinas a la Reserva Nacional Estratégica de Estados Unidos. En la actualidad, Civica sirve medicamentos a más de 50 sistemas sanitarios, lo que implica a más de 1.200 hospitales y más del 30% de las camas de hospital en dicho país. Esta iniciativa sin ánimo de lucro ha recibido numerosos reconocimientos por su labor centrada en los pacientes. 
 
La Iniciativa Medicamentos para Enfermedades Olvidadas (DNDi)

Las enfermedades raras o las enfermedades infecciosas limitadas a los países en desarrollo son áreas, en general, muy poco atractivas para las farmacéuticas por su escaso potencial de beneficio económico. Como resultado, las opciones terapéuticas para tratar estas dolencias han sido históricamente de escasa eficacia, tóxicas, excesivamente caras o ni siquiera estaban disponibles. Así, dolencias como el ébola, la tripanosomiasis (enfermedad del sueño) o el pian han sido frecuentemente dejadas a un lado por esta industria cuando no directamente ignoradas.

A raíz de este problema, en 2003 siete organizaciones de diferentes lugares del mundo se unieron para crear la Iniciativa Medicamentos para Enfermedades Olvidadas (DNDi). Entre ellos, se encontraban la Organización Mundial de la Salud, el Instituto Pasteur de Francia y Médicos sin Fronteras que contribuyó a esta causa destinando los fondos recibidos por el Premio Nobel de la Paz (otorgado en 1999).

La idea de esta organización sin ánimo de lucro era sencilla: crear un modelo alternativo de investigación y desarrollo farmacéutico en áreas de gran interés sanitario, pero de nulo o reducido interés empresarial. El objetivo era llegar hasta donde las farmacéuticas convencionales no llegaban para mejorar la salud de pacientes afectados por enfermedades como las antes mencionadas u otras como la leishmaniasis, la enfermedad de Chagas o el SIDA infantil. 
 
18 años y 8 tratamientos para enfermedades olvidadas

En los 18 años de existencia de la DNDi , esta iniciativa ha conseguido desarrollar ocho nuevos tratamientos para enfermedades olvidadas que han supuesto un antes y un después para millones de personas. Entre ellos destaca el fexinidazol, un fármaco olvidado durante décadas, rescatado en 2007 por la DNDi y clave en la lucha contra la tripanosomiasis en África. Gracias a este medicamento, se han producido grandes avances en la erradicación de esta enfermedad, que se limitaba a menos de 1.000 casos en todo el mundo en 2020.

Además, esta organización también ha contribuido a atraer inversiones privadas para I+D de medicamentos destinados a enfermedades de poco interés empresarial y ha establecido alianzas con diversas farmacéuticas para acelerar y reducir el coste de las fases más tempranas de descubrimiento de fármacos."                      (Esther Samper, Hipertextual, 26/07/21)

9/12/20

El hidrógeno verde y el Estado Español emprendedor

 "La espectacular reducción de costes de las energías renovables en los últimos años, junto con la necesidad de descarbonizar sectores que no pueden ser electrificados han puesto sobre la agenda la posibilidad de que este proceso de descarbonización se lleve a cabo a través del uso de hidrógeno verde. 

La Unión Europea no se ha hecho esperar y ha situado el hidrógeno como uno de los pilares de la recuperación económica posterior al coronavirus. Esto va a tener como consecuencia que una parte de los 750.000 millones de euros del fondo de recuperación vayan a ir al fomento del desarrollo y la instalación de esta tecnología. En el caso de España, el gobierno ha anunciado que, en total, se dedicarán 1.500 millones de euros a apoyar el desarrollo del hidrógeno verde.

La apuesta europea por el hidrógeno ya ha provocado movimientos en el sector empresarial español, donde ya se han anunciado varios proyectos para la instalación de plantas de producción de hidrógeno verde. Una compañía que, probablemente con la expectativa de tener importantes apoyos públicos en sus iniciativas, se ha involucrado particularmente en el desarrollo del hidrógeno verde ha sido Iberdrola, que además de anunciar varios proyectos para producir hidrógeno renovable ha anunciado, junto con la empresa vasca Ingeteam, la constitución de una compañía que se dedicará a producir electrolizadores a gran escala en España.

 Esta noticia es particularmente importante porque nos deriva, de manera directa, a un debate sobre cómo debe impulsarse la innovación en sectores limpios y punteros, y, por lo tanto, nos lleva de manera directa a hablar de Mariana Mazzucatto y del Estado Emprendedor.

Tal y como planteaba Mariana Mazzucatto al exponer cómo se han desarrollado las energías renovables desde su nacimiento como tecnologías prometedoras pero comercialmente inviables a su estado actual de madurez en el que son capaces de competir con los combustibles fósiles, harán falta tanto políticas de demanda como políticas de oferta para que esta tecnología avance y su cadena de valor se sitúe en España. 

Las políticas de demanda son, en este caso, las que garantizan que el hidrógeno verde que se produzca tenga demanda y sea competitivo frente al hidrógeno marrón producido a partir de gas natural, y eso deberá llevar aparejadas subvenciones de algún tipo mientras que las tecnologías necesarias para producir hidrógeno verde, esto es, las renovables y los electrolizadores, maduran y bajan sus costes. Por otro lado, las políticas de oferta son, en este caso, aquellas que garantizan que las empresas que producen electrolizadores y trabajan en las innovaciones que los harán más eficientes y más baratos contarán con el capital y el acompañamiento necesarios para desarrollar sus productos desde el momento de la innovación tecnológica hasta el de la comercialización.

A lo largo de la historia, tal y como indicaba Mazzucatto, hemos visto que la implementación de esta combinación de políticas por parte de los Estados ha sido capaz de provocar el crecimiento de muchas tecnologías, entre ellas unas tecnologías fundamentales para la producción de hidrógeno renovable, las energías renovables.

 De esta manera, el comienzo de la industria eólica no podría entenderse sin las medidas de apoyo al desarrollo de esta tecnología por parte de empresas nacionales que llevaron a cabo Estados como Dinamarca, cuyos programas de I+D tuvieron como resultado el establecimiento de Vestas como una empresa líder en el mercado eólico. De igual manera, el comienzo de Vestas tampoco podría entenderse sin los incentivos a las renovables que California había establecido, que permitieron a Vestas tener suficiente demanda para sus productos para impulsar sus primeros pasos en este campo. 

La importancia de estos esquemas que garantizan la demanda de nuevas tecnologías se pueden ver claramente con el hecho de que el fin de los incentivos a las renovables que se produjo en California en 1985 estuvo a punto de causar el fin de Vestas, que tuvo que reestructurarse y vender el resto de sus negocios para poder seguir produciendo turbinas eólicas y remontar. 

De igual forma, el desarrollo de la industria solar tampoco se puede entender sin las políticas que introdujo Alemania para incentivar la instalación de paneles solares, que garantizaron durante mucho tiempo una demanda suficiente a los productores de placas solares de todo el mundo que les permitieron mantenerse en el mercado. Además, al igual que en el caso de la eólica, la acción de los Estados para apoyar a empresas nacionales de producción de paneles solares con lo que Mazzucato llamaba capital paciente, que les permitió tener acceso a los recursos necesarios para innovar, desarrollar sus productos y llegar al estadio del comercio a gran escala a bajo precio, ha sido lo que, en última instancia, ha determinado qué empresas han sido las que han capturado una mayor parte del mercado de las placas solares. 

En este caso, el Estado más paciente fue en muchos casos el Estado chino, que gracias a su paciencia y a su financiación constante a varios fabricantes de paneles solares logró absorver tecnologías que habían sido desarrolladas en otros países que no supieron dar el apoyo necesario a sus empresas como para aprovecharlas, como Estados Unidos, y convertirse en el país que produce la mayor parte de los paneles solares del mundo.

Estas experiencias exitosas son las que España debería intentar replicar para lograr convertirse en un país líder en Europa en producción de hidrógeno verde y líder en el mundo en la producción de las tecnologías que permiten producirlo, como los electrolizadores. Además, España debería intentar aprender de estas experiencias exitosas y también de las que no lo fueron tanto para asegurarse de que el apoyo que el Estado dé a las distintas empresas que intenten progresar en la carrera del hidrógeno se transforme en poder de decisión y réditos para el país en el caso de que alguna de esas empresas tenga éxito y se convierta en una empresa líder en el mundo.

Además, si España finalmente consigue replicar con éxito estas estrategias y se convierte en un país líder en la producción de hidrógeno verde barato, no sólo estará consiguiendo ser puntero en un sector tecnológico fundamental para el futuro de la economía y del planeta, sino que abrirá las puertas a atraer a otros sectores tecnológicamente punteros que marcarán la economía del futuro, como por ejemplo la producción de acero. 

Hasta ahora este material se ha producido utilizando coque, un material hecho a partir de carbón, con las consiguientes emisiones de CO2, pero recientemente se ha comenzado a investigar cómo se podría sustituir el proceso que utiliza coque por otro que utiliza hidrógeno e incluso ya hay una planta piloto en Suecia para avanzar en la implantación de esta tecnología. Este proceso todavía es caro en comparación con los procesos estándares, pero si el desarrollo de esta tecnología cuenta con políticas de demanda y políticas de oferta como las que se han presentado anteriormente, puede ser competitivo en el medio plazo frente a los procesos actuales de producción del acero.

 Por esta razón, si España acierta con el desarrollo de la industria del hidrógeno y dispone en el futuro de hidrógeno verde barato, este hecho junto con la existencia de energía renovable barata hará que nuestro país esté inmejorablemente situado para ponerse a la cabeza de este mercado también.

En conclusión, en este artículo hemos visto como el actual despegue de las renovables, favorecido de manera muy cuerda por el gobierno, puede ser fundamental para lograr unos precios de la electricidad tan bajos que permitan que España, si apoya el desarrollo de la tecnología del hidrógeno verde, pueda convertirse en un país líder en este sector. Además, hemos visto que si España apuesta de manera decidida y adecuada por el hidrógeno verde y consigue, con la ayuda de las renovables, producirlo de manera masiva y barata, puede situarse en una muy buena posición para convertirse en un país líder en los sectores industriales que, para descarbonizarse, necesitan de hidrógeno verde barato, como el acero. 

Por lo tanto, hemos visto que si el gobierno aplica desde este mismo momento las enseñanzas de Mariana Mazzucato en los distintos sectores de la transición ecológica, puede que asistamos al nacimiento de una política industrial que convierta a España en un país diversificado económicamente, industrializado y, ante todo, en el país líder en la transición ecológica mundial."                     (Álvaro Gaertner Aranda . Ingeniero Físico y autor principal del informe 'Reconstruyamos el futuro: Por un Green New Deal para España'. Público, 04/12/20)

22/4/20

La potencia que primero alcance la vacuna hará como Alemania con las mascarillas, la priorizará para su población, sus trabajadores, para tener ventaja competitiva con el resto... Los pobres laboratorios públicos están probando cosas que ya han sido descartadas por otros grupos públicos y privados pero que no son publicadas. La cooperación en ciencia en general es baja o inexistente en algunos ámbitos, y el sistema corrupto de incentivos hace que se fomente la competencia y se vuelva a tropezar una y otra vez con las mismas piedras sin que el resto del mundo se entere. Y no hablemos del racismo institucionalizado en la ciencia... En España hay varios grupos que se dedican a investigar vacunas contra virus y están trabajando mucho en la vacuna contra el SARS-Cov2. Pero están en pañales...

"Biólogo, máster y curso de doctorado en inmunología, doctorado en muerte celular, postdoctoral en Inmunología y metabolismo, y segundo postdoctoral en cáncer. Desde hace algo más de tres años lleva la plataforma de divulgación científica Ciencia mundana. (...) 

Según la OMS, también es una información de estos últimos días, tres vacunas del covid-19 están en ensayos clínicos y otras 70 en desarrollo. Eso sí, una portavoz de la organización, la doctora Margaret Harris, ha advertido de que una vacuna contra el coronavirus tardará al menos 12 meses en llegar. A grandes rasgos, ¿es esta la situación en el asunto de las vacunas? ¿No son muchos intentos dispersos? ¿Por qué no juntar fuerzas? ¿Alguna aportación de algún equipo de investigación español?


Está claro que hay una competencia feroz entre potencias y entre capitales. No por nada la tecnociencia es uno de los elementos principales del imperialismo contemporáneo. Y esta competencia no es solo Huawei o la guerra espacial, sino también la biotecnomedicina. La potencia que primero alcance la vacuna hará como Alemania con las mascarillas, la priorizará para su población, sus trabajadores, para tener ventaja competitiva con el resto.


En un mundo ideal la cooperación entre grupos y potencias se debería dar para alcanzar determinados objetivos tecnológicos como una vacuna. Sobre todo, en las cuestiones más oscuras y patentadas como los adyuvantes, los datos preclínicos y en animales, etc. Los pobres laboratorios públicos están probando cosas que ya han sido descartadas por otros grupos públicos y privados pero que no son publicadas. 

La cooperación en ciencia en general es baja o inexistente en algunos ámbitos, y el sistema corrupto de incentivos hace que se fomente la competencia y se vuelva a tropezar una y otra vez con las mismas piedras sin que el resto del mundo se entere. 


Y no hablemos del racismo institucionalizado en la ciencia, que bien muestra Angela Saini en Superior: The Return of Race Science. Hay médicos franceses que abiertamente hablan de que se tendrían que ensayar las vacunas en los negros. 


En España hay varios grupos que se dedican a investigar vacunas contra virus y están trabajando mucho en la vacuna contra el SARS-Cov2. Pero están en pañales, por más que el ministro Duque haga un ridículo espantoso al afirmar “Vimos desarrollos muy avanzados. Me pareció que allí teníamos un candidato a vacuna o, si no, lo tendremos la semana que viene”.Que lo de la semana que viene no deja de ser un lapsus, pero es significativo. 


Insisto un poco más en el tema. Según parece, la multinacional Johnson & Johnson (JNJ), nada menos que la tercera compañía farmacéutica más grande del mundo, planea comenzar próximamente la producción “a riesgo” de su vacuna de prueba COVID-19 (Creo que planea producirla en los Países Bajos y en una instalación renovada que posee en USA). ¿Qué es una producción “a riesgo”? ¿A riesgo de quién? 
 

Me da la risa. A riesgo supongo que se refieren a que van a empezar a producirla sin estar probada y aprobada. ¿Alguien se cree que no han hecho números? Repito: tienen beneficios estratosféricos, están siendo subvencionados con nuestros impuestos, imponen precios desorbitados a nuestros sistemas sanitarios y después se atreven a hacerse los héroes diciendo que van a producir la vacuna “a riesgo”. Como poco, el impacto en su imagen de algo así es muy grande. Puro marketing.

Se ha suspendido estos días en Brasil, tras la muerte de 11 pacientes, un ensayo para combatir el coronavirus con cloroquina. Las personas que tomaron dosis altas presentaron arritmias cardíacas. ¿Qué pasa con la cloroquina? ¿No se habló de este fármaco como un buen método para enfrentarse al COVID-19?


La cloroquina (CQ) es probablemente uno de los fármacos más antiguos, junto con el ácido acetilsalicílico (aspirina). La quina también sirvió como argumento original para desarrollar el cuento de la homeopatía. Lo que hace este compuesto es impedir la acidificación de unas vesículas de las células necesaria para la “autodigestión” o autofagia. 

No recuerdo el mecanismo, pero impide la proliferación de los parásitos intracelulares como Plasmodium falciparum, el protozoo que causa la malaria. Los indígenas peruanos la utilizaban para ello.

En el caso del Covid todo empezó con un par de artículos que indicaban que la CQ reducía la proliferación del virus.

 Que para liberar su ARN en la célula necesita que unas vesículas se acidifiquen, algo que evitaría la CQ. Y como suele pasar, a unas concentraciones que matarían a cualquiera, no solo al virus. La propaganda hizo el resto. Se empezaron rápidamente ensayos clínicos. En apenas un mes se ha pasado de 6 a 43 ensayos clínicos. Los primeros miraban carga viral y no resultado clínico; tenían muy pocos pacientes, con gran porcentaje de bajas. Un desastre. 


Y efectivamente, la cloroquina es letal cuando por ejemplo se toma con el fármaco contra la diabetes Metformina, y tiene una toxicidad cardíaca enorme. Así que por eso es muy importante que antes de ponerse a probar fármacos, así a lo loco, se hagan los oportunos ensayos de toxicidad. No es lo mismo que la tome una persona joven contra la malaria que una anciana.


Pero donde más indigna este alboroto mediático (hype, como dicen en inglés) es en el asunto Didier Raoult, director de la unidad de investigación en enfermedades infecciosas en Marsella. Este investigador hizo un ensayo con 26 personas, sin los más mínimos controles, no solo no tenía grupo control sino que a 16 de ellos los trató en clínicas distintas. Después hizo algunos “ajustes” como quitar algunos pacientes, se utilizaron distintas técnicas según pacientes para evaluar la carga viral, y publicó finalmente los resultados en una revista que él controla. ¡De nuevo en 24 horas!


A continuación, se puso en marcha la maquinaria mediática y su abogado anunció la cura milagrosa en la cadena de televisión Fox, y de ahí a Trump, que anunció en un tweet que era uno de los hitos más importantes de la historia de la medicina. Las consecuencias no se hicieron esperar. La cloroquina se agota en las farmacias, la gente con diabetes muere por toxicidad. El uso de esos dos fármacos, CQ y el antibiótico Azithromicina, aumentan muchísimo el riesgo de infarto al causar arritmias letales. Los pacientes españoles de Muface autorecetándose CQ, desabastecimiento para otros tratamientos donde sí se ha probado eficacia (Artritis o Lupus). 


La falta de ética de muchos investigadores es enorme. Raoult en febrero, antes de que empezara el “ensayo” dijo “Así, es posible el uso de la CQ tanto como profilaxis como en el tratamiento de la infección por coronavirus que será pronto evaluado por nuestros colegas chinos”. Esto último nunca sucedió. Los ensayos se suspendieron, excepto uno que muestra que no hay diferencias entre pacientes tratados y no tratados, ahí sí se hizo bien: grupo placebo y al azar. 


Pero la bola de nieve no se detiene y de nuevo la cloroquina se convierte en la excusa de otra homeopatía, esta vez impulsada por el sistema científico. (...)

Mala ciencia, especulación y propaganda.

¿Quieres añadir algo más?


Estoy notando que se están agudizando dos tendencias. Por un lado, el autoritarismo, por llamarlo de algún modo. La militarización del estado de alarma con muchos abusos policiales y restricción de los derechos humanos. 

Por otro, la fe en el solucionismo tecnológico. Es cierto que se oyen voces que plantean que cuando esto termine tendremos que reivindicar más sanidad pública universal. Sin embargo, hay un fuerte esfuerzo mediático para hacer creer que la pandemia se va a solucionar con medicamentos y vacunas. Solo hay que ver a Jesús Calleja entrevistando a científicos y científicos convertidos en charlatanes. 

Ese catedrático, José María Fernández, y dueño de la empresa Pharmamar, está pidiendo junto con Calleja que se quiten los controles para aprobar en seres humanos nuevos fármacos. Pero es que ese “fármaco”, lo entrecomillo porque aún no ha servido como tal, ha sido rechazado dos veces por la Agencia europea del medicamento porque no compensa el riesgo. Ahí hay más propaganda liberal y negocio que ciencia. 


Si las ayudas tecnológicas vienen, están basadas en la evidencia científica, son universales y gratuitas, bienvenidas. Pero si van a servir, como parece, para apuntalar la desigualdad internacional, mala “solución”. Hay que reforzar el sistema científico, y una parte sería con más financiación, pero alimentar un sistema corrupto como el actual solo va a profundizar en la desigualdad del reparto. (...)"

(Entrevista a Alfredo Caro Maldonado, Salvador López Arnal, Rebelión, 22/04/20)

23/7/19

Google admite escuchar el 0,2% de las conversaciones con su asistente virtual

"Google admitió este jueves que "expertos del lenguaje" contratados por la firma escuchan aproximadamente el 0,2 % de las conversaciones que los usuarios mantienen con su asistente virtual, lo que implica que una parte de esas interacciones no son completamente privadas.

La asunción habitual, y lo que a menudo reiteran las empresas que gestionan asistentes virtuales como Amazon, Samsung y Apple, además de Google, es que las conversaciones entre un usuario y su asistente son del todo privadas y que la interacción se produce exclusivamente mediante inteligencia artificial, es decir, que los únicos que "escuchan" al usuario son robots.

Sin embargo, la admisión este pasado jueves por parte de Google de que el 0,2% de estas conversaciones son escuchadas por seres humanos para, aseguran, mejorar la calidad del servicio, arroja luz sobre una práctica que las empresas por lo general evitan publicitar, aunque es conocido dentro de la industria que en menor o mayor medida, es algo habitual.

La revelación llegó de la mano del responsable de producto de búsquedas de la compañía californiana David Monsees, quien publicó una entrada en el blog oficial de Google como respuesta a una información aparecida ayer en la televisión belga VRT NWS, que pudo acceder a alrededor de un millar de grabaciones de individuos anónimos.

Las grabaciones fueron facilitadas a la televisión belga en lengua neerlandesa por uno de los "expertos" que Google había contratado en ese país para escuchar segmentos de las conversaciones y "comprender así las particularidades y acentos de cada idioma en específico".

La firma, que ya ha anunciado que "tomará acciones" por la filtración al considerarla una "violación" de sus políticas de seguridad de datos, admitió contar con "expertos en todo el mundo" cuya función es escuchar y transcribir "una pequeña parte de los diálogos para ayudarnos a comprender mejor esos idiomas".

En concreto, la firma de Mountain View (California, EE UU) cifró el porcentaje de interacciones analizadas por humanos en el 0,2% y garantizó que estos fragmentos no van asociados a las cuentas de los usuarios y que a los expertos se les dice que no transcriban sonidos o conversaciones de fondo que no vayan dirigidas a Google.

Sin embargo, la televisión belga fue capaz de identificar "direcciones postales y otra información delicada", en las grabaciones, lo que les permitió ponerse en contacto con las personas cuya voz había sido grabada y confirmar que efectivamente se trataba de ellos.

"Una pareja de Waasmunster (Bélgica) reconoció inmediatamente la voz de su hijo y de su nieto", pusieron como ejemplo desde VRT NWS. Google indicó que el asistente virtual solo les envía las grabaciones de audio una vez detectado que el usuario está interactuando con él tras haber dicho, por ejemplo, "Hey, Google" y que dispone de varias herramientas para evitar las "activaciones falsas", es decir, que el software interprete un sonido erróneamente como la palabra clave para activarse.

Pese a ello, VRT NWS publicó que del alrededor de millar de fragmentos de voz a los que tuvo acceso (todos ellos en lengua neerlandesa), 153 eran conversaciones en las que nadie dio la orden de activación al asistente virtual, sino que este interpretó erróneamente un sonido. Entre otras, el medio belga aseguró haber escuchado conversaciones en la cama, entre padres y sus hijos, llamadas profesionales, discusiones y escenas tanto de sexo como de violencia."             (El País, 12, 07/19)

25/6/19

Así financian la desinformación las tabacaleras y petroleras. Una investigación del MIT reveló que las industrias del tabaco y los combustibles fósiles financian los mismos think tanks ultraliberales para atacar al consenso científico

"La historia de las empresas de combustibles fósiles está llena de ejemplos en los que han adoptado estrategias de relaciones públicas procedentes de la industria del tabaco. Sin embargo, un análisis revela que la relación entre las dos industrias va mucho más allá — incluso financian a las mismas organizaciones para que les hagan el trabajo sucio.

David Hsu, profesor asociado del Instituto de Tecnología de Massachussets (MIT), analizó las organizaciones en la base de datos de desinformación de DeSmog y la base de datos sobre tabaco del diario The Guardian e identificó a 35 think tanks con base en los Estados Unidos, el Reino Unido, Australia y Nueva Zelanda que promueven tanto los intereses de la industria del tabaco como la de los combustibles fósiles.

De estas organizaciones, DeSmog reveló que 32 han recibido donaciones directas de la industria del tabaco, 29 las han obtenido de la industria de los combustibles fósiles, y 28 las han recibido de ambas. Hay dos redes principales, una centrada en los hermanos Koch y la otra en Atlas Network, involucradas en la financiación de muchos de estos think tanks.

Al explorar la base de datos de The Guardian, Hsu se percató de que muchos de los nombres de las organizaciones que se oponían a la regulación del tabaco eran las mismas que “las que se dedican a fomentar el negacionismo climático”.

“Este es un movimiento financiado”, afirmó. “Las estrategias usadas en el debate del tabaco son, definitivamente, estrategias que se usan también en el debate climático”.

Complejo Industrial Anticientífico

Existe una red cada vez mayor de organizaciones que se autodenominan “de libre mercado” que crean informes, aparecen en los medios y diseminan información que la industria después usará para presionar a los políticos. El análisis muestra que muchas de estas organizaciones aceptan donaciones de las industrias sobre las que investigan e informan.

Como reveló una reciente investigación para The Guardian, realizada por Jessica Glenza con la colaboración de Sharon Kelly, estas organizaciones proporcionan “una voz potente para que los fabricantes de cigarrillos la usen en su lucha contra regulaciones más restrictivas”. Y como ya mostró DeSmog, las mismas organizaciones llevan mucho tiempo promoviendo el negacionismo de la ciencia del cambio climático para desanimar a los legisladores y que no implementen regulaciones que limiten las emisiones de carbono.

Según Hsu, la procedencia del dinero que reciben estos think tanks para realizar sus actividades tiene importancia: “Hay gran cantidad de investigación de calidad que muestra que independientemente de lo que uno piense sobre cómo el dinero afecta a sus actividades, quien recibe grandes donaciones responde a los intereses de sus donantes”.

“La industria de los combustibles fósiles y la del tabaco están financiando campañas de desinformación para que las sociedades y los países no puedan tomar acciones que, en general, beneficiarían a todo el mundo excepto a las industria de los combustibles fósiles y el tabaco”, añadió.

“Este es un hallazgo interesante, pero no inesperado”, declaró a DeSmog Robert Brulle, profesor de sociología de la Universidad de Drexel.

“Varios think tanks de corte conservador participaron en las primeras etapas del desarrollo y diseminación de la desinformación sobre la relación entre el tabaco y la salud. Las técnicas que usaron para diseminar dudas sobre los hallazgos científicos se desarrollaron en la campaña del tabaco,” afirmó Brulle, explicando además que “cuando apareció el asunto del cambio climático, esos think tanks conservadores estaban bien equipados y eran capaces de aplicar esas habilidades para impulsar una nueva campaña contra la regulación”.

De marginales y aislados a mainstream y transatlánticos

Los think tanks respondieron a preguntas de The Guardian, afirmando que son “totalmente independientes, no influídos por ninguna donación, y que apoyan posiciones en favor de las empresas, y la retirada de regulación e impuestos como parte de una filosofía de mercado libre más amplia”.

Sin embargo, estas organizaciones ven sus voces y su influencia amplificadas por la inestabilidad política a ambos lados del Atlántico, haciendo que ideas que antes eran marginales entren en la narrativa dominante.

La elección de Donald Trump en Estados Unidos supuso el nombramiento de varios oficiales con relación con estas organizaciones de libre mercado. Han sido situados en puestos de poder que les permiten dar forma a las políticas federales de energía y clima.

Entre ellos están dos exempleados de ALEC (Consejo Legislativo Americano de Intercambio), que ha sido descrito como una “fábrica de proposiciones de ley corporativas” por un exmiembro. Uno de ellos es Daniel Simmons, quien ahora dirige la Oficina de Eficiencia Energética y Energías Renovables del Departamento de Energía de Estados Unidos, una oficina que ALEC presionó para eliminar. Simmons también trabajó en el Centro Mercatus, que ha aceptado donaciones tanto de tabacaleras como de empresas de combustibles fósiles.

El otro es Todd Wynn, quien empezó trabajando para el Cascade Policy Institute (financiado por la industria del tabaco) y después pasó a dirigir el equipo de Energía, Medio Ambiente y Agricultura de ALEC. Hoy es el director de la Oficina de Asuntos Intergubernamentales y Exteriores del Departamento de Interior de los Estados Unidos. El Departamento de Interior tiene competencia para permitir la extracción de combustibles fósiles de los enormes terrenos federales del país norteamericano.

Y aún hay más. El primer elegido por Trump para encabezar la Agencia de Protección Medioambiental (EPA), Scott Pruitt, presidió un Equipo de Justicia Civil para ALEC. Y Myron Ebell, que lideró el grupo que dirigió la transición de la EPA, es analista en el Competitive Enterprise Institute (CEI), una organización que ha recibido dinero tanto de los combustibles fósiles como de la industria tabacalera. 

El fenómeno no se limita a Estados Unidos. Al mismo tiempo que los políticos británicos buscan desesperadamente expertos que les den información sobre el Brexit, el perfil (y los ingresos) de organizaciones como el Instituto de Asuntos Económicos (IEA), el Instituto Adam Smith (ASI) y la Alianza de Contribuyentes también han crecido.

Estas organizaciones fueron acusadas en julio del año pasado de coordinar una campaña de mensajes apoyando un Brexit duro, como parte de una red británica de organizaciones con oficinas en el 55 de la calle Tufton, en Londres.

Las tres organizaciones aceptaron donaciones de empresas tabacaleras al mismo tiempo que realizaban lobby a favor de normativas favorables a la industria. El IEA y el ASI, además, han aceptado dinero de la industria de los combustibles fósiles.
¿El que paga manda?

Las pruebas sugieren que la investigación que procede de la red financiada por las tabacaleras y las empresas de los combustibles fósiles no es del todo imparcial. El año pasado, una investigación de Unearthed (el equipo de investigación de Greenpeace) indicó que el IEA estaría dispuesto a aceptar que alguno de los aspectos de su trabajo fuera dirigido por sus financiadores, ofreciendo contactos con ministros británicos a cambio de donaciones. El IEA niega las acusaciones.

El IEA también fue señalado por la Comisión de ONGs del Reino Unido por transgredir las normas de imparcialidad que existen en el país para evitar que las orgnizaciones sin ánimo de lucro se dediquen a actividades de lobby político.

Hans Gutbrod, Coordinador de Transparify (una ONG que evalúa a think tanks en función de la transparencia de su financiación), indica que esta no es una cuestión que pueda analizarse “en el eje de izquierda-derecha”. Sin embargo, Gutbrod afirma que las organizaciones que abogan por la liberalización de la economía han sido capturadas por empresas privadas. En declaraciones a DeSmog, afirmó: “Los padres del pensamiento liberal advirtieron en numerosas ocasiones de los riesgos de que intereses privados intentasen capturar a legisladores y reguladores. Y, aun así, ese tipo de capitalismo clientelista es exactamente lo que vemos con ciertos think tanks que supuestamente defienden el libre mercado”. “En lugar de investigar políticas, lo que hacen son tareas de lobby, que apenas disimulan, en favor de un puñado de empresas”, añadió Gutbrod.

El IEA negó con firmeza que sus fuentes de financiación tengan un impacto sobre el trabajo que realizan. Un portavoz declaró a DeSmog: “La producción editorial y política del Instituto, tanto en nuestros informes como en nuestros materiales educativos, la deciden solo su equipo de investigación y el Consejo Consultivo Académico. Ninguna financiación de la que recibimos influye, bajo ninguna circunstancia, el enfoque o las conclusiones de nuestra investigación”. “Como think thank liberal, no es ninguna sorpresa que hayamos publicado investigación que abogue por la liberalización. Pero el IEA no asume una línea empresarial para sus políticas: en el pasado hemos publicado investigaciones que defienden la liberalización de diferentes sectores y mercados, desde los servicios financieros a la vivienda o los cuidados infantiles”.

Por la liberalización post-Brexit

En conjunto, muchas de las organizaciones que reciben donaciones de las industrias del tabaco y los combustibles fósiles están involucradas en un movimiento transatlántico por la liberalización cuando se produzca el Brexit.

For ejemplo, Shanker Singham, que formó parte de la lista de expertos del Instituto Heartland, es una de las figuras clave que abogan por este tipo de políticas una vez el Reino Unido abandone la UE sin acuerdo. El Instituto Heartland ha recibido donaciones tanto de empresas tabacaleras como de combustibles fósiles.

Singham tuvo un nivel de acceso sin precedentes al gobierno británico durante las primeras etapas de las negociaciones del Brexit, y fue el autor principal del informe ‘Plan A+’ del IEA, que estableció su visión por un “Brexit alternativo”. El IEA también fue una de las organizaciones que participó en un plan radical alternativo para el establecimiento de un tratado comercial post-Brexit entre el Reino Unido y los Estados Unidos, junto con el Instituto Cato, otra organización que ha aceptado donaciones tanto de la industria del tabaco como de los combustibles fósiles.

El informe acusa a la UE de cargar al Reino Unido con regulaciones que “afectan al crecimiento” y señala las normas de protección medioambiental como una de las áreas en las que la regulación comunitaria “avanza en una dirección anti-competitiva”.

Mientras tanto, la Fundación Heritage, con base en Washington DC, ha recibido a varios políticos británicos, incluyendo al Secretario de Comercio Internacional Liam Fox, el ex Secretario de Medio Ambiente Owen Paterson, y el líder del Partido del Brexit y anterior dirigente de UKIP Nigel Farage. La Fundación Heritage también ha recibido dinero tanto de la industria del tabaco como de la de los combustibles fósiles.

Relación con la red Atlas Network

Todas estas organizaciones se identifican como think tanks pro-libre mercado, y están coordinadas (hasta cierto punto) a través de Atlas Network. Atlas es un grupo, con base en Washington DC, que trabaja con más de 450 organizaciones de todo el mundo, conectándolas con “las ideas y recursos necesarios para avanzar en la causa de la libertad”, según su propia página web. Fue fundada en 1981 por Antony Fisher con el objetivo de ofrecer “perspctivas innovadoras y de mercado a asuntos de política pública”. Fisher también fundó el IEA.

El diario The Guardian reveló que más de una quinta parte de las organizaciones que forman parte de la red “presentaban algún tipo de argumentación contra el control [de la industria del tabaco], aceptaron donaciones de la industria, o ambas cosas”. De esas organizaciones, DeSmog ha identificado a 28 que también aceptaron donaciones de la industria de los combustibles fósiles. 

La propia Atlas ha recibido considerable apoyo de las dos industrias. The Guardian también informó de que Atlas recibió donaciones de British American Tobacco en 2015 y 2016, así como de Japan Tobacco International en 2016. Según PR Watch, el gigante del tabaco Philip Morris aportó más de 475.000 dólares a Atlas tan solo en 1995. Entre las donaciones que Atlas ha recibido de la industria de los combustibles fósiles, según ExxonSecrets, ExxonMobil ha donado un total de 1.082.500 dólares a la red desde 1998.

Al contactar con Atlas para obtener su punto de vista para este artículo, un portavoz de la organización dirigió a DeSmog a una sección de preguntas frecuentes para periodistas. El documento afirma que la posición de la red “en cuanto a transparencia de donaciones se guía por el Servicio de Impuestos Internos de Estados Unidos y las directrices que este proporciona, los cuales seguimos fielmente y sin excepción”.

 “Cualquier información que afirme o implique que Atlas Network es opaca u opera de cualquier manera que no se ajuste con total fidelidad a los requerimientos legales para las organizaciones sin ánimo de lucro como la nuestra es evidentemente falsa e indefendible,” afirma el documento.

Atlas afirma operar en 90 países. Allí donde va hay organizaciones organizadas contra el consenso científico, siempre que ese consenso debilite los argumentos de la liberalización de la industria.

En el Reino Unido, según informó DeSmog, Atlas está en el centro de una red de organizaciones que ejercen presión en pos de un Brexit duro. Atlas multiplicó por cinco su gasto en Europa entre 2015 y 2016 (el año del referéndum del Brexil), pasando de 340.000 dólares en 2015 a 1,7 millones al año siguiente.

La siempre presente influencia de los hermanos Koch

En el trasfondo de todo esto están los hermanos Koch. Koch Industries es la mayor empresa energética de carácter privado (que no cotiza en bolsa) de Estados Unidos. Copropietarios de un enorme imperio petroquímico e industrial, los los multimillonarios hermanos Charles y David Koch son importantes financiadores de organizaciones políticas de libre mercado tanto en los Estados Unidos como en otros países. De las 28 organizaciones que aceptaron dinero de las industrias del tabaco y los combustibles fósiles, 23 también recibieron donaciones de los Koch.

Atlas aceptó donaciones de los Koch por un total de 101.658 dólares en 2016, lo que significó un aumento desde los 82.426 dólares de 2015. De acuerdo con los datos obtenidos por Greenpeace Estados Unidos, Atlas recibió un total combinado de 348.560 dólares en donaciones de fundaciones ligadas a los Koch entre 1998 y 2015.

Los Koch también son importantes donantes del Instituto Cato, la Fundación Heritage, el Instituto Heartland, el Competitive Enterprise Institute, y ALEC. Todas estas son organizaciones que han aceptado fondos tanto de la industria del tabaco como de la de los combustibles fósiles.

Las organizaciones británicas que presionan por un Brexit duro también han recibido, indirectamente, dinero de los Koch. Estas donaciones las recibían a menudo a través de  Donors Trust (una fundación descrita por la revista Mother Jones como “el cajero automático de dinero oscuro del movimiento conservador”, y que ha recibido importantes aportaciones de los Koch) o de Epicenter, que funciona como la sucursal europea de Atlas Network.

DeSmog también reveló que los Koch estaban detrás del dinero oscuro que recibía un grupo de “defensores de la libertad de expresión” que difundían la ideología del libertarianismo y el negacionismo climático en el Reino Unido.

Según Hsu, la expansión de la financiación de los Koch podría tener consecuencias: “Las organizaciones, muchas de ellas financiadas por la red de los Koch, han usado ventajas fiscales reservadas a organizaciones filantrópicas, primero para ahorrarse impuestos, y segundo, para usarlos como un mecanismo de influencia en el debate público”, afirmó. “Muchos de estos supuestos think tanks o organizaciones filantrópicas son percibidos, probablemente, como más neutrales de lo que en realidad son. En realidad lo que reflejan son los intereses de los hermanos Koch”.

(Mat Hope, Climática, 11/06/19. Este artículo se publicó originalmente en DeSmog UK.