"Alicia Valero (Zaragoza, 1978) es una referencia en
el estudio del consumo de recursos. Hace 18 años que lo estudia desde el
Centro de Investigación de Recursos y Consumos Energéticos (Instituto
CIRCE). Dirige el grupo de investigación de ecología industrial de este
centro, y también da clases en varios grados y másteres de la
Universidad de Zaragoza. Este año ha publicado Thanatia. Los límites minerales del planeta (Icaria),
un libro en formato de entrevista donde divulga la crisis de los
materiales junto con su padre, también experto en la cuestión. En la
vertiente académica, Valero ha sido más prolífica: 126 publicaciones y
numerosos reconocimientos internacionales. Su campo de estudio puede
parecer técnico y concreto, pero nos permite entender mejor qué pasa con
las Play Stations, en la Seat o en el conflicto afgano.
La fábrica más grande de Cataluña, la Seat, está en un
ERTE. El mayor productor de coches del mundo, Toyota, ha anunciado que bajará
un 40% su producción mundial de coches este mes de septiembre. ¿Qué está
pasando con los microchips? ¿Es una crisis de semanas o va para largo?
Las fábricas
de microchips son muy pocas en todo el mundo y están concentradas en Asia. Ha
habido una demanda brutal de microchips no solo a causa de la automoción, sino
en general de todos los aparatos eléctricos y electrónicos. A ello, se ha
sumado el hecho de que algunas fábricas tuvieron que estar paradas por la pandemia,
y todo junto ha provocado serios problemas de abastecimiento. El sector está
bastante preocupado porque no parece que esto pase rápidamente. En 2022 es
seguro que continuarán las paradas, y es posible que se alargue a 2023. Además,
hay el problema de que los coches tienen microchips relativamente baratos y
sencillos, que solo tienen funciones como subir o bajar una ventanilla. La
priorización de los fabricantes es hacia los microchips de mayor valor añadido,
como los de los ordenadores. Los automóviles están al final de la lista. Hay
algunas circunstancias puntuales relacionadas con la Covid-19 en esta crisis
que no conozco bien porque no soy experta, pero no deja de ser la punta del
iceberg de lo que vendrá en el futuro.
¿Por qué es la punta del iceberg?
Porque
tenemos una demanda creciente exponencialmente y unos recursos del planeta que
son los que son. No se puede soportar este crecimiento con los recursos que
hay. Si haces cuentas, ves que la población aumenta con una tasa del 1% anual.
Y que la depredación de recursos crece más, hasta un 3%. No solo hay más gente,
sino que la gente que hay quiere más. En una generación habremos consumido
tanto como en toda la historia del ser humano. Está clarísimo que esto
estallará de alguna forma. Ya estamos viviendo estas consecuencias; los
microchips son solo una muestra. Pero realmente todas las materias primas están
sufriendo subidas brutales, porque la demanda sube de manera exponencial y no
hay fábricas que sean capaces de dar abastecimiento ni recursos suficientes
para proveerlas. Tenemos un problema serio que hay que abordar inmediatamente.
Pero, si no hemos pensado en comprar ningún coche…
¿esto nos puede afectar igual a corto plazo?
Para
empezar, la economía de lugares como Martorell se puede ver muy afectada. Yo he
visto afectaciones en mi entorno. Hay amigos de mis hijos que quieren una Play Station, y en la tienda no hay. O gente que
necesitaba un sofá reclinable y este no llega porque faltaban microchips. No es
un problema del sector del automóvil; ahora todo funciona con electrónica.
¿Cuál es tu previsión sobre los recursos que fallarán?
Si haces un
análisis de cómo estamos extrayendo los recursos desde el año 1900 y de cuánta
materia prima queda disponible para explotar, te das cuenta que, si seguimos a
este ritmo, hay bastantes materias primas que tendrán un gran problema de
suministro. Sobre todo, si consideras la transición digital y la transición a
las energías limpias. Todo esto requerirá una serie de elementos que son
escasos en la naturaleza.
Y, si estos materiales van buscados, ¿no se podrán
encontrar nuevas minas?
No hay minas
operativas suficientes. Y abrir una mina nueva implica, de media, unos 15 años,
y muchos problemas ambientales asociados. Nadie quiere una mina cerca. No es
tan fácil abrir una mina, como hemos visto en Cáceres. Aunque fuéramos capaces
de encontrar nuevos yacimientos, que por supuesto se encontrarán, el problema
está en el hecho que sus minerales estarán cada vez más diluidos. Esto es como
el petróleo: la rentabilidad será cada vez peor. Es aritmética. Otra cosa es
que no quieras ver el problema.
¿Quién no quiere ver el problema?
La Comisión
Europea ya está diciendo que hay que apostar por nuevos yacimientos en el
territorio porque dependemos de otros países. Pero, cuando he asesorado a
comités de la Comisión Europea y explicaba que había que reducir, se me echaban
a la yugular. Decían que se trataba de continuar creciendo económicamente. Pero
tres más uno son cuatro. Y, si tienes cinco, solo te queda un margen de uno. Y,
si sigues creciendo a un ritmo de uno, solo te queda un año. Algo hay que
hacer. Ahora la transición energética está planteada para no superar los 2
grados y llegar a cero emisiones en 2050. O se invierte seriamente en minas y
en la recuperación de materiales, o no llegaremos a estas cifras.
¿Debemos acostumbrarnos a no encontrar lo que buscamos
en las tiendas?
Creo que
será más el pan de cada día, sinceramente. Obviamente, todo esto se ha visto
agravado por la Covid-19, y, cuando los precios suben mucho, al final vuelve a
bajar la demanda y todo se vuelve a canalizar durante algún tiempo. La economía
depende de muchísimos factores. Pero lo cierto es que, si existe un factor
limitante, este factor es el físico, el de los recursos que hay. Tendremos que
asumir que, si no tengo una Play Station, mala suerte y me aguanto, porque
sencillamente no hay microchips para ofrecerme esta consola. Personalmente,
estoy pendiente de que llegue el uniforme de gimnasia de mis hijos, y me han
dicho que hasta enero o febrero no llegará porque los barcos chinos no están
llegando. Fíjate que estamos hablando de un textil, ni siquiera de una cosa
electrónica. Esto será cada vez más cotidiano; tendremos que volver cada vez
más a las raíces de lo local. La globalización actual, además del impacto
ambiental de traer unos pantalones desde China, nos hace muy vulnerables. Tarde
o temprano —y yo creo que más temprano que tarde— toparemos con estos límites.
¿Qué significa “temprano”?
Hemos
realizado curvas de extracción de recursos minerales. La conclusión general es
que el pico de la mayor parte de los recursos puede llegar antes de que acabe
este siglo, y muchos de ellos antes de 2050. Esto, contando con las reservas
minerales que hipotéticamente existen en el planeta y que todavía no hemos
detectado, y también con una tecnología futura que podría llegar a extraerlo.
Si contamos solo las reservas que conocemos actualmente, los picos se avanzan
muchísimo. Aquí el problema es que la demanda está aumentando exponencialmente
y no hemos entendido lo que significa el consumo exponencial. No lo tenemos
interiorizado; pensamos en lineal. Pero, precisamente cuando llegó la pandemia,
experimentamos en primera persona lo que implica una transmisión del virus
exponencial. Sin confinamiento, en pocos días nos habríamos infectado todos.
Con ritmos diferentes, pero es la misma lógica de lo que estamos haciendo con
los materiales.
Volviendo a Seat: ¿esto quiere decir que la promesa de
fabricar 500.000 coches eléctricos cada año es inviable?
Yo he
trabajado con Seat analizando como diseñar vehículos para evitar estos cuellos
de botella. Si la demanda de vehículos y la de energías renovables aumentan de
la manera que se prevé en los ‘Acuerdos de París contra el cambio climático’,
nos podemos encontrar con límite de suministro de plata, cadmio, cobalto,
cromo, cobre, galio, indio, litio, manganeso, níquel, plomo, platino, telurio o
zinc antes de 2050. Estos son los elementos necesarios para las baterías de los
vehículos, pero también para las energías renovables y en general para toda la
electrónica. Tu ordenador también tiene batería; todo compite con todo. Por
ahora, no hay baterías suficientes. Yo creo que los fabricantes de vehículos
saben que no habrá baterías para todos los coches que esperan. El cobalto, por
ejemplo, es muy crítico y está concentrado en muy pocos países.
Si las empresas automovilísticas lo saben… ¿por qué no
actúan de una manera diferente?
Los
fabricantes están creando acuerdos con los países proveedores para asegurar el
suministro de materiales. Renault y Volkswagen ya prevén que las baterías se
quedarán en propiedad del fabricante. Esto te da una idea de lo preocupados que
están, de lo estratégicas que son las baterías, y de lo escépticos que están
los fabricantes respecto a las previsiones que ellos mismos dicen. Lo que no
hará un fabricante es lanzar mensajes apocalípticos.
¿Seat os pide que analicéis si tendrán materiales para
sus coches?
Sí, nuestro
grupo de investigación ha hecho varios proyectos con ellos. Antes de que
ocurriera el problema de los microchips, nosotros ya les hicimos un análisis de
varios modelos de Seat diciéndoles cuales eran las piezas críticas que tiene el
vehículo, y como habría que diseñarlas para mejorar. ¿Sabes cuáles eran las
piezas críticas? Justamente la electrónica, los microchips. Esto fue en 2018.
Ya les estábamos diciendo que “ojo con estas piezas”, porque dependen de unos
materiales muy escasos. Y bien, ya lo ves. Los fabricantes son conscientes de
que tienen que repensar la manera de fabricar, y ahora han visto las orejas al
lobo con el tema de los microchips.
Y los gobiernos, ¿son conscientes del problema? ¿Cómo
está preparado el Estado español en este tema?
No estamos
preparados ni mucho menos. Nos hemos hecho vulnerables intentando fabricar de
manera más barata en otros países. Si fabrican otros lo que es tuyo,
aparentemente tú no tienes los problemas de emisiones contaminantes. Y hemos
pensado: ¡que fabriquen los chinos! A corto plazo podía ser una estrategia,
pero a la hora de la verdad, si los chinos dicen que no suministrarán chips
o tierras raras, aquí se para la economía. No tenemos fábricas, ni
materias primas, ni una industria capaz de obtener materias primas de la basura
que estamos generando.
Pero hoy en día ya somos dependientes del petróleo y
del gas de otros países, y no nos va tan mal.
El problema
es que queremos dejar de quemar combustibles fósiles, porque es lo que hay que
hacer, pero lo queremos hacer con el mismo ritmo de crecimiento. Los
aerogeneradores, los vehículos eléctricos, las placas solares…, todo esto es
necesario, y todo esto está basado en materiales que son muy críticos.
Pasaremos de ser dependientes del petróleo a ser multidependientes de toda la
tabla periódica. Puede haber escasez de litio, puede haber escasez de
manganeso, de cobalto… No todos estos elementos están situados en Arabia Saudí.
¿Quién se está preparando mejor?
El litio
está en Bolivia, Argentina y Chile. El cobalto, sobre todo en el Congo.
Las tierras raras, en China. Pero sobre todo seremos dependientes de
China. Ellos tienen o bien los recursos o bien el procesamiento y refinamiento
de los recursos de otros países. Y está comprando terrenos ingentes de África y
de América Latina que contienen recursos. Son la fábrica del mundo y saben que
quien tenga los recursos tendrá el poder. China tiene, desde hace décadas, una
política de acaparamiento, o como mínimo de asegurarse el suministro. Los otros
países no lo han sabido ver. Nosotros seremos más bien unos espectadores.
Algunos países petroleros, en América Latina y en
Oriente Medio, han sufrido inestabilidad política y guerras como consecuencia
de la lucha por su petróleo. ¿Puede pasar lo mismo con países que tienen muchos
recursos minerales?
Esto ya está
ocurriendo en Marruecos. Los conflictos que hay por el Sáhara Occidental no son
para apoderarse del desierto. Son porque tienen las mayores reservas de fósforo
del planeta. El fósforo es el oro verde, porque es la materia prima de los
fertilizantes, y quizás podemos vivir sin microchips pero no sin alimentación.
Las plantas necesitan este fósforo. Hoy en día hay mucha menos hambre en el
mundo porque hubo una revolución de la agricultura con los fertilizantes. La productividad
de los campos aumentó mucho. Pero se han echado tantos fertilizantes en los
campos que hay unos problemas de contaminación brutales. Y estamos viendo una
desaparición de suelo fértil. O encontramos otra revolución verde en la que no
necesitemos estos fertilizantes minerales, o lo tenemos difícil. En el caso de
Afganistán, no me atrevería a decir que ha estado determinante porque
desconozco el background del país. Pero en 2007 ya era uno de los países
estrella en busca de nuevas reservas de elementos como el litio. Si ahora mismo
los chinos la tienen a bien con los talibanes es porque hay unas reservas
estratégicas que interesan. Obviamente, de trasfondo del conflicto puede haber
otros muchos factores, pero por supuesto en Afganistán hay reservas de varias
materias que son estratégicas.
Muchos economistas defienden que es posible seguir
creciendo sin consumir tantos materiales, porque en una economía digital ya no
harán tanta falta, y entonces no habrá que sufrir por la escasez. ¿Cómo lo ves
tú?
Precisamente
son las tecnologías digitales las que más materias primas escasas necesitan.
Esto, para empezar, pero es que, además, la historia nos dice que, cada vez que
hemos mejorado la eficiencia de algún equipo, ha ocurrido un efecto rebote. Los
coches ahora son más eficientes que nunca, pero utilizamos la mejora para
fabricar muchos más coches. Y, al final, lo que tienes es un aumento
exponencial de la depredación de los recursos. Hay que buscar la eficiencia,
evidentemente; pero, si eso no va acompañado de repensar el modelo de sociedad
que tenemos, difícilmente lo cambiaremos. Hay que replanteárselo todo muy
seriamente. En el fondo, la pandemia nos ha enseñado mucho sobre esto: lo que
hay que hacer es bajar la curva.
¡Una de las apuestas podría ser que todos estos
materiales se reciclen!
En el caso
de los coches, hemos hecho estudios para ver como se podría hacer un reciclaje
mejor. Y, actualmente, todos estos elementos que son críticos los estamos
perdiendo. Cuando llevas un vehículo a desguazar, le sacan las ruedas, los
fluidos, el catalizador…; esto, con suerte. Los aceros del coche, que son
ultraresistentes, se juntan con las chapas de cualquier electrodoméstico, y el
acero que queda es de baja calidad, con impurezas. De todo ello, se dice que
actualmente se reciclan los vehículos en un 95%, que es a lo que obliga la
legislación. Pero en realidad lo que se recicla es un 95% del peso, y los
minerales críticos se pierden en el vertedero o quedan diluidos en la mezcla de
aluminio. Hoy por hoy, no existen procesos mejores que recuperen estos
elementos, los que están en los microchips y que son esenciales. No será fácil,
pero hay que entender lo estratégico que es recuperar estos elementos. Ahora
mismo estamos parando las fábricas de vehículos de 1.000 kilos porque nos
faltan unos microchips que pueden pesar 3 gramos.
Di algún ejemplo de mineral desconocido para el gran
público que utilizamos mucho y que echaremos de menos pronto.
El telurio,
por ejemplo. Se emplea en los nuevos paneles fotovoltaicos, porque son más
finos y eficientes. Pero no hay minas de telurio, porque son elementos que
salen del refinamiento de otros elementos mayores, como el cobre. Es decir, que
están supeditados a la producción de estos minerales mayores. No abrirás una
mina específicamente para el telurio si lo que puedes sacar son unos gramos por
tonelada. Con el indio pasa lo mismo: es un material que hace que puedas mover
la pantalla del móvil con el dedo. Y es necesario para los LED. Y una sola
compañía china suministra una gran parte de este indio.
¿Y las tierras raras? ¿Por qué son
importantes?
Se
llama tierras raras a un conjunto de 17 elementos de la tabla
periódica. Algunas son muy críticas para las energías renovables, como el
neodimio y el disprosio. Con estos dos materiales hacen imanes muy fuertes,
unos imanes que son necesarios para cualquier motor. Todo motor eléctrico
tiene tierras raras: ordenadores, cámaras, vehículos… Cualquier cosa que
se mueva lo tiene: incluso un sofá reclinable. Pero no hace falta fijarse en
materiales tan concretos para darse cuenta de la gravedad de la situación. El
sector de la construcción está temblando por los precios de las materias primas
que no son raras. La madera está subiendo muchísimo. El aluminio y el cobre,
también. De momento, los promotores están asumiendo esta subida de precios,
pero no sé cuánto tiempo aguantarán así. Al final nos lo repercutirán. Todo
está relacionado con el consumo exponencial. Por algún lado tiene que explotar.
Si falla alguno de estos materiales, ¿es posible que
encontremos alternativas para fabricar a partir de otras cosas?
Siempre se
buscan alternativas. Todo es reemplazable. Pero en el sistema de producción
actual no lo es, porque todo se basa en el just in time. Si necesito un pedido de
microchips, es para mañana. Tenemos que ir hacia un modelo diferente, de stocks más grandes, de más flexibilidad,
porque las cadenas de suministros cada vez son más débiles. China ya hizo un
embargo de tierras raras en 2010 y los precios subieron de manera brutal.
Puede volver a ocurrir que se frene bruscamente la circulación de cualquier de
estos materiales, como estamos viendo ahora con los chips.
Si no hay bastante materiales para hacer la transición
energética, ¿nos veremos forzados a incumplir los objetivos porque no habrá
alternativa a quemar gas y petróleo? ¿Qué podemos hacer para dejar de
contaminar sin agotar los materiales?
No creo que sigamos quemando combustibles fósiles al ritmo actual porque, como explica Antonio Turiel,
ya hay desinversión por parte de las petroleras. Ya no buscan nuevas
reservas. Y se están cerrando las centrales de carbón. Está en la mente
de todos que tenemos que ir hacia las energías renovables. Pero hay un
problema: la extracción de minerales necesarios para la transición
energética es a base de energía fósil. Ahora mismo, la minería ya es el
10% de las emisiones de gases de efecto invernadero. Si la demanda
aumenta, también lo hará la extracción de minerales. El impacto
climático de esta minería en el futuro será mayor. ¿Podremos
descarbonizar la economía tal como está pensado? Yo creo que no, porque
no se ha tenido en cuenta este factor, y descarbonizar el sector de la
minería es muy complicado. Si no nos podemos desarrollar con las
renovables, volverá el viejo debate de si alargar la vida de la energía
nuclear. Pero esto último ya no es ciencia, sino mi opinión. En todo
caso, creo que no nos podremos desarrollar tal como habíamos pensado.
Habrá paradas económicas y bajará el PIB. O cambiamos el modelo, o la
falta de recursos nos hará cambiar bruscamente el modelo." (Entrevista a Alicia Valero, Manuel Riu, Rebelión, 12/10/21)