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23/11/07

A la vejez, mayor amplitud de mente. O sea, la sabiduría de los ancianos

“P.- ¿Le da miedo hacerse mayor?

R.- No. De hecho, yo me siento más joven mentalmente de lo que lo soy por edad. Lo único que me preocupa de la vejez son las enfermedades que puede llevar asociadas. Pero en cuanto a la mente, no me preocupa en absoluto. Si tu actividad es un trabajo intelectual, si los instrumentos que utilizas son instrumentos del cerebro, conforme avanzas en edad te sientes mejor. Las cosas más complicadas las puedes hacer más fácilmente. Hace veinte años, dar una conferencia pública me preocupaba mucho; ahora no me preocupa en absoluto. Ahora es un placer, abro la boca y las ideas salen. Es cierto que antes la planifico cuidadosamente, pero también planificar es mucho más fácil. Y así en todo. Con la edad, uno mejora. Y lo que es interesante es llegar a ese punto en que tienes tanta riqueza de ideas, que el problema es elegir entre las que más te gustan. Cuando veo a una persona de treinta años tan preocupada por su futuro, por decidir qué va a hacer a continuación, me doy cuenta de las ventajas de haber superado ya esa etapa.” (Antonio Damasio: “Todos podemos convertirnos en bestias horribles”. El País Semanal, 11-11-07, pps. 49)

Intuición y creatividad

“P.- Últimamente, sus trabajos se han orientado a estudiar la intuición y la creatividad. ¿Qué es la intuición?

R.- Una manera de razonar que no sigue las fases habituales del proceso consciente. Si usted me hace una pregunta y yo contesto de una manera razonada, pasaré por toda una serie de fases lógicas en la producción del pensamiento. Una cosa me llevará a otra, y así sucesivamente. La intuición pasa de la pregunta a la respuesta sin seguir el camino habitual del raciocinio. Es la experiencia del "eureka, lo he conseguido", sin saber cómo ha sido. Es muy interesante porque la intuición es la manifestación de una ayuda emocional al sistema de razonamiento. En la intuición, lo que sucede es que el raciocinio está funcionan¬do, pero no de una forma consciente, y la emoción le está ayudando en este recorrido. Ahora bien, si una persona es intuitiva, es porque ha educado su intuición.

P.- Entonces, ¿no hay personas por naturaleza más intuitivas que otras?

R.- Puede que algunas personas tengan más probabilidades de ser intuitivas, pero la intuición se puede educar. Es como la suerte. La buena suerte lo que hace es ayudar a quien está mentalmente preparado, a quien sale a buscarla. Si una persona va por la vida observando a los demás, meditando y analizando las consecuencias de lo que hace, tendrá muchas más posibilidades de ser muy intuitiva.

P.- ¿Y qué tiene que ver la intuición con la creatividad?

R.- Mucho, muchísimo. La creatividad se basa en respuestas intuitivas, porque hay que distinguir entre la creatividad en sentido propio y la innovación. Muchas veces ese confunden, pero son diferentes. La creatividad es lo que hace que podamos realizar nuevos trabajos, procede de un conjunto de imágenes que hay en nuestra mente y que nos permiten crear nuevas combinaciones. Si estas combinaciones son completamente nuevas en relación con el pasado, esa creatividad es innovadora. Esa persona tiene no sólo una mente creativa, sino una mente innovadora. En este proceso, la intuición es muy útil porque lleva directamente a la respuesta.” (Antonio Damasio: “Todos podemos convertirnos en bestias horribles”. El País Semanal, 11-11-07, pps. 48)

Base biológica del racismo

“P.- El miedo ha desempeñado sin duda un papel muy importante en la supervivencia de la especie, y por eso es una emoción tan poderosa. Pero hay otras más oscuras. El racismo, por ejemplo. ¿De dónde viene y por qué pervive?

R.- Sin duda, tuvo un papel muy importante en los tiempos de enfrentamientos tribales, porque permitía identificarse con el propio grupo y distinguir a los miembros del clan contrario, algo esencial para la supervivencia. Pervive porque forma parte de nuestra naturaleza. Todos podemos tener, potencialmente, una reacción racista, especialmente si hay una manipulación en esa dirección. Es como un germen que está en nuestro cerebro. En su momento resultaba ventajoso porque permitía identificar a los individuos que eran peligrosos. Si ahora creamos un entorno en el que un grupo es identificado como una amenaza, es muy fácil activar ese mecanismo de reacción no consciente. Los líderes sociales han de tener en cuenta que a través de la educación y de los procesos sociales y políticos se puede conducir a las personas hacia el bien o abocarlas hacia cosas horribles.” (Antonio Damasio: “Todos podemos convertirnos en bestias horribles”. El País Semanal, 11-11-07, pps. 48)

Razón y emoción

“P.- Usted ha dicho que las emociones tienen tanto poder en nosotros, que una muy fuerte sólo puede ser anulada por otra de igual intensidad y de signo contrario. ¿Cómo defendernos del miedo inducido?

R.- Lo más importante que la investigación sobre las emociones puede hacer por la humanidad es hacer comprender cómo opera nuestro cerebro emocional. Si entendemos cómo se genera el miedo o el odio y cómo es posible manipularlo por la publicidad, podremos defendernos cultivando emociones fuertes de signo contrario. Pero para que sean eficaces, tienen que estar informadas por la razón. Lo que hemos visto en las investigaciones sobre el cerebro emocional es que el proceso comienza efectivamente con una emoción, esta emoción lleva una determinada información que, al ser procesada en la parte racional del cerebro, da lugar a un nivel diferente de conocimiento en el que las emociones se convierten en sentimientos. No es que la razón acabe con la emoción, sino que la emoción crea razón, y la razón conduce a su vez esa emoción a otro nivel más consciente.” (Antonio Damasio: “Todos podemos convertirnos en bestias horribles”. El País Semanal, 11-11-07, pps. 48)

Base biológica de la indiferencia

“P.- Vayamos a la situación contraria: la de quienes, por temor o comodidad, dejan de lado los valores y miran a otra parte, como ocurrió en la Alemania de Hitler o ahora en relación con Guantánamo.

R.- Eso es muy triste, pero efectivamente ocurre y forma parte de la naturaleza humana. Ahora que estamos expuestos no sólo a un holocausto, sino a muchos holocaustos en todo el mundo, vemos que todos los seres humanos tienen la potencialidad de ser increíblemente virtuosos, individuos generosos y respetuosos con los demás, pero también de convertirse en bestias horribles. Una de las cosas más dramáticas es que podemos encontrar personas capaces de las más abominables torturas y de extasiarse al mismo tiempo con la música y las artes más refinadas.” (Antonio Damasio: “Todos podemos convertirnos en bestias horribles”. El País Semanal, 11-11-07, pps. 47/8)

Base biológica del terrorismo

“P.- En algunas madrazas (escuelas coránicas), los niños son sometidos a un entrenamiento psicológico del que han surgido muchos terroristas suicidas. ¿Qué mecanismo mental puede conducir a una persona a pensar que obtiene un beneficio matándose a sí mismo para matar a los demás?

R.- Su pregunta plantea una cuestión muy interesante: la relación entre las emociones, la racionalidad y las creencias. Tiene razón cuando dice que se puede manipular, pero siempre a partir de emociones ya existentes. El miedo, la tristeza, la ira, son emociones que existen dentro de nosotros, y se pueden reforzar o atenuar, y también se pueden conectar con objetivos concretos. Esas escuelas hacen que las personas odien más y odien ciertas cosas en particular. Pero eso no es suficiente. En este proceso, lo interesante es el papel que juegan las creencias. Si alguien llega a creer verdaderamente que hay una vida en el más allá, una vida perfecta, y esa persona vive en un mundo lleno de horror y violencia, es lógico que piense que vale la pena sacrificarse en esta vida porque la otra será mejor. Se dice que los suicidas son irracionales. Yo diría que son bastante lógicos: entre vivir en un mundo donde las personas son destruidas y humilladas, o vivir allá, donde todo es perfecto? En estos casos, lo determinante no son las emociones, sino las creencias, aunque obviamente están informadas por las emociones.” (Antonio Damasio: “Todos podemos convertirnos en bestias horribles”. El País Semanal, 11-11-07, pps. 47)

Agresividad infantil y violencia televisiva

"P.- Ahora, los niños pueden ver en un día más muertes violentas en la televisión que las generaciones anteriores en toda una vida. ¿Cree que esto puede hacerles más agresivos?

R.- Sí, sí, estoy convencido de que sí. Pero hay que matizar: todos hemos estado sometidos a la violencia a través de la pantalla, incluso en los dibujos animados. La figura de Charlot era encantadora, pero en muchas de las secuencias había una inmensa carga de violencia. Lo que ha cambiado no es sólo que ahora hay mucha más violencia, sino que es una violencia más gratuita, sin motivación alguna. Y que muy probablemente los niños que están viendo esta violencia no tienen a su lado a unos padres o a unos profesores que les ayuden a interpretarla. Ése es el problema mayor. No es que los niños no sepan distinguir entre realidad y ficción, el problema es que necesitan que alguien les explique qué está bien y qué está mal, y muchas veces no lo tienen. Y además, la violencia se le presenta de forma tan rápida que el niño no tiene tiempo de reaccionar emocionalmente. Ve cosas horribles, pero su cerebro no puede reaccionar porque ya está ocupado en otras imágenes, a veces de signo contrario. Esa velocidad y la ausencia de supervisión es lo peligroso.” (Antonio Damasio: “Todos podemos convertirnos en bestias horribles”. El País Semanal, 11-11-07, pps. 47)

Papel de la sociedad y de la Biología en las emociones

“ (…) P.- Se ha observado que algunas psicopatías van acompañadas por una falta de reactividad emocional, sentimiento de culpa, capacidad de empatía. Este tipo de conductas, ¿hasta qué punto se deben a anomalías del cerebro y hasta qué punto son inducidas por la sociedad?

R.- En esta cuestión sí creo que podemos ir un poco más allá en las explicaciones. Como el cerebro está siendo siempre informado de lo que sucede fuera, podemos afirmar que hay algunas formas extremas de educación o determinados contextos sociales que pueden hacer que los cerebros no funcionen bien. En principio, se pueden generar psicópatas, bien a causa de una educación horrible o porque algo no funcione bien en el cerebro desde el principio.

P.- ¿Significa que una determinada educación puede llegar a producir alteraciones bioquímicas en el cerebro?

R.- A veces sí. Pero no tanto alteraciones bioquímicas como alteraciones de la conectividad neuronal. Las reacciones bioquímicas sólo se producen en el contexto de las redes neuronales. Se puede decir que la química es lo que permite la conectividad neuronal, y esa conectividad es la que puede ser alterada. De modo que la respuesta es sí: la mala educación o un mal contexto social pueden alterar la conectividad, y muy especialmente en la infancia y la adolescencia. (Antonio Damasio: “Todos podemos convertirnos en bestias horribles”. El País Semanal, 11-11-07, pps. 47)