"El debate sobre qué modelo de partido, para qué tipo de política y qué tipo de compromiso político está en auge. (...)
Existe, también, la intuición de que la política debe
ensayar el injerto de culturas, formatos, prácticas y ambientes del
emprendimiento innovador para revitalizar la praxis política.
El grado de audacia, libertad intelectual y espíritu abierto
determinará si estos injertos son periféricos o pueden constituir un
camino para la renovación de los partidos.
El concepto economía o
conocimiento de plataforma, por ejemplo, es una pista interesante para
imaginar una derivada hacia una política de plataforma y experiencias de
un ecosistema de democracia abierta. Veamos algunas pistas.
1. Los laboratorios de creatividad.
Hay un enorme deseo político por aprender compartiendo y haciendo. La
demanda de protagonismo activo por parte de los activistas les convierte
en grandes aprendices, en exploradores de ideas y de prácticas. La
tecnopolítica permite, además, profundizar el enorme caudal de energía y
de conocimiento disponible.
Los temas son diversos y actúan como kit o
caja de herramientas, como proyectos para el bricolaje político: desde los mapeos a los talleres de visualización o de memes. No hay límite para aprender haciendo y compartiendo.
2. Incubadoras de emprendimiento social. Impulsa es una de las experiencias más sugerentes
del entorno de Podemos. “El programa nace con el fin de constituirse
como una herramienta que permita el desarrollo de proyectos innovadores
con proyección social”, afirman sus promotores.
Impulsa se
financia gracias al excedente de los cargos públicos electos de Podemos
quienes entienden que hacer política debe ser un servicio para la
sociedad y asumen el compromiso de tener un límite salarial de tres
salarios mínimos interprofesionales.
Esta iniciativa se concibe como
algo más que un fondo económico: como una comunidad de financiación que busca y promueve el desarrollo de economías de proximidad y de cooperación.
3. Plataformas de intercambio. Tech for Campaigns
es, por ejemplo, una comunidad que conecta a personas con conocimientos
tecnológicos y activistas de campañas políticas que necesitan
voluntarios. Un nodo de oferta y demanda cívicas que no para de crecer
ofreciendo soluciones gratuitas a las causas glocales.
Una internacional del conocimiento y del activismo
político que promueve la ayuda y el aprendizaje compartidos con una
calidad extraordinaria. La plataforma conecta campañas electorales de
bajo presupuesto con expertos digitales que buscan una salida para su
conocimiento, y para aquellos que trabajan pro bono.
“Es un
hábil motor de voluntarios para la izquierda”, afirma Jessica Alter, una
veterana tecnopolítica que, junto a Peter Kazanjy e Ian Ferguson, lanzaron este servicio global.
4. Talleres de prototipado. En los próximos días finaliza el plazo de la segunda convocatoria Inteligencia Colectiva para la Democracia. Un proyecto promovido
por Medialab-Prado Madrid. Durante un período de quince días en
noviembre, hasta 10 equipos multidisciplinarios crearán prototipos para
activar la inteligencia colectiva, mejorar la democracia y el compromiso
ciudadano.
“Queremos reinventar la participación democrática. Queremos
actuar en lo local, pero conectados globalmente”, afirman. Estas iniciativas, entre otras, demuestran que la innovación tecnológica y organizativa es posible también con retos sociales y políticos.
Un elemento clave para la puesta en marcha de cualquier modelo ‘plataforma’ es la desintermediación y el poder de los grassroots. Una plataforma tecnológica adaptada, con un buen sistema de deliberación y decisión,
puede facilitar la adopción o la transición hacia modelos abiertos de
participación y activismo político que puedan injertarse e hibridarse
con organizaciones políticas ya existentes, o ser el germen de las
comunidades de soporte a nuevas organizaciones políticas.
Siguiendo el modelo de definición conceptual
de Platform Design Toolkit, por ejemplo, hay ya muchos partidos o
proyectos políticos que exploran, de manera muy diferente y desigual,
elementos ‘plataforma’ en sus prácticas: Partido Pirata, Partido de Internet, Democracia líquida, Partido de la Red, Podemos,
entre muchas otras experiencias.
Posiblemente, los cambios que se
proponen no sean suficientes para recuperar la confianza inmediata de la
ciudadanía y, en especial, de los millennials. Pero suponen oportunidades
para otro modelo de partido y, quizá, para otra política.
Joan
Subirats, en este mismo medio, en un importante artículo titulado ¿Movimientos o partidos? ¿Activismo o militancia?,
aseguraba que “lo que se detecta es la traslación hacia el interior de
las organizaciones de muchas de las variables que caracterizan la nueva
época”. (...)" (Antoni Gutiérrez-Rubí. Asesor de comunicación, CTXT, 12/07/17)
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