20/2/14

¿No hay alternativas racionales a la crisis? Garantizar la existencia material de la población

"La renta básica (RB) es una asignación monetaria incondicional a toda la población, es decir, bien diferente de los subsidios condicionados a alguna circunstancia (ser pobre, estar en el paro…). (...)

Precisamente en el XIII Simposio de la Renta Básica que se realizará en San Sebastián los días 31 de enero y 1 de febrero, y que será coorganizado por la Diputación Foral de Guipúzcoa y por la asociación Red Renta Básica, que viene celebrando uno anualmente desde el año 2001, se debatirán si no todas las cuestiones relacionadas con estas críticas apuntadas sí algunas de ellas. (...)

Se aportará por primera vez un estudio para financiar una RB en Guipúzcoa y se presentará la última versión de un estudio de financiación en Cataluña. Un amplio resumen de este estudio puede descargarse aquí (pdf). Más que un apretado resumen del estudio de Cataluña, realizado por Jordi Arcarons, Lluís Torrens y yo mismo, basado en una muestra de más de 200.000 declaraciones de IRPF catalanas, algunos datos importantes del mismo son los siguientes: 

1) La cantidad de RB para los mayores de 18 años se propone que sea de 7.968 euros anuales (664 euros mensuales). Esta cantidad era el indicador en el año 2010 (no se ha modificado a lo largo de los años 11, 12 y 13) de la “renta de suficiencia” de Cataluña que cada año debe establecer la Ley de Presupuestos de la Generalitat. Este indicador fue establecido por la Ley13/2006 de 27 de julio. Dicho indicador de “renta de suficiencia” sirve, según la Generalitat, para valorar la situación de necesidad que permite tener derecho a determinados prestaciones. Para los menores de 18 años, la cantidad de RB se establece en nuestro estudio en una quinta parte, es decir, 1.594 euros anuales.

2) La RB no está sujeta a la imposición del IRPF.

3) Sustituye toda prestación pública monetaria de cantidad inferior.

4) Deberá ser complementada cuando sea inferior a la prestación pública monetaria.

5) Finalmente, su implantación no supone la detracción de ningún otro ingreso público por la vía del IRPF. Es decir, el modelo deberá financiar lo que ya se financia actualmente (sanidad, educación… y todas las demás partidas de gasto público) y además la RB que se propone.

Los resultados son muy contundentes. En lo que respecta a la desigualdad, la transferencia de RB significa una reducción de 12 puntos en el índice de Gini, muy por encima de la conseguida con el IRPF actual, que representa la situación previa, que es tan solo de 4,5 puntos sobre el índice de Gini de la renta bruta inicial.

 Por su parte, el ratio S80/20 confirma en la misma línea este resultado anterior: la proporción entre el acumulado de renta (en el 20% de los más ricos, respecto al 20% de los más pobres) se reduce significativamente (1,35) en la renta posterior a la reforma, muy por encima también cuando comparamos el mismo indicador entre renta bruta inicial y renta bruta anterior a la reforma (0,38). 

Desde el punto de vista de la progresividad (impacto de la medida sobre las rentas elevadas, en beneficio de las rentas bajas), la transferencia de RB no deja ninguna duda al respecto en los dos índices utilizados (22 o 21 puntos de aumento, según Kakwani o Suits y con valores positivos) para comparar la situación anterior y posterior a la reforma. 

Por último, desde el punto de vista redistributivo, el indicador que mide este efecto es también tajante: un aumento por encima de 12 puntos, cuando comparamos la transferencia de RB con la situación que determina el actual IRPF. Por último, aunque referido a otro aspecto, conviene destacar la clara regresividad de una parte importante de los beneficios fiscales (reducciones y deducciones) que contempla el actual IRPF.

El proyecto de financiación propuesto de una RB para Cataluña con datos de 2010 tendría estos resultados. Para financiar una RB de 7.968 euros anuales para los mayores de 18 años y de 1.594 para los menores para toda la población residente en Cataluña, además de lo recaudado hasta ahora, es decir, sin tocar ni un euro de ninguna otra partida (sanidad y educación públicas no se tocarían, por si alguien tiene alguna duda) excepto las prestaciones monetarias que fueran redundantes con la RB, el dinero saldría de: la reforma del IRPF (que aquí no se detalla) y el ahorro de las prestaciones que serían suprimidas con la RB.

La gran mayoría de la población declarante actual en el IRPF y no declarante resultaría ganadora respecto a la situación actual. Solamente un porcentaje que oscilaría entre el 10 y el 15% de la población más rica saldría perdiendo con la reforma propuesta. Un porcentaje similar quedaría en una situación parecida a la actual, dependiendo claro está de la situación de sus respectivos hogares, y entre un 70 y un 80% de la población situada en los niveles inferiores de renta de los otros dos grupos saldría ganando con la reforma. 

Dicho con otras palabras: se produciría una gran redistribución de la renta de los sectores más ricos al resto de la población. Es decir, lo contrario de lo que se ha producido a lo largo de las últimas décadas, especialmente en los últimos años. 

De hecho el índice de Gini en Cataluña pasaría de ser uno de los  mayores valores de Europa a ponerse al nivel de Noruega, el país europeo que presenta la menor desigualdad. (...)"                 (Daniel Raventós, 18/01/2014)

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