3/3/14

La RDA trajo consigo la STASI... y fue un país de pleno empleo, igualdad social, vivienda, transporte y cultura asequibles; creó el mejor sistema de guarderías infantiles del mundo

"(...) Después de una década de recuperación económica tremendamente desigual, señala SM, Europa del Este se ha hundido de nuevo en una profunda crisis. La causa: el colapso de Occidente, su abonada y fantasiosa tierra prometida, “con la violencia étnica extendiéndose y los trabajadores del sector público haciendo frente a recortes de sus sueldos de hasta el 40%” (p. 327). Seguimos en ello como es sabido.

La incapacidad del Occidente capitalista, prosigue el autor, para reconocer el escalofriante precio que han tenido que pagar tantos ciudadanos europeos (por ejemplo, en su salud, en sus condiciones laborales, en sus proyectos vitales y en su esperanza de vida) por “una libertad tan limitada” es sólo comparable por la resistencia o deformación de los poderes elitistas occidentales (también en los de allí) en reconocer que “el sistema comunista trajo tantos beneficios como evidentes costes”.

El ejemplo de SM es la ex República Democrática alemana. La RDA trajo consigo la STASI (las fuerzas policiales occidentales no tienen mucho que envidiar a sus práctica y a su extensión), carencias de bienes (no de los esenciales: sería impasible una situación de déficit energético como la que vivimos actualmente en muchos países europeos), el muro (cuyo origen SM ignora o no recuerda, cuyo balance –no pretendo hacer ninguna apología- en absoluto es comparable al de otros muros existentes en la actualidad), pero fue también, prosigue SM, “un país de pleno empleo, igualdad social, vivienda, transporte y cultura asequibles; creó el mejor sistema de guarderías infantiles del mundo y sus trabajadores gozaban de más libertad en sus puestos de trabajo que la mayoría de los empleados de la Alemania actual.

” Doy fe de esto último: nada que ver la situación de un obrero en la antigua RDA con la que de un trabajador medio en cualquier fábrica (o del 95% de ellas) de cualquier país capitalista, desarrollado o no, emergente o menos emergente.

Junto a la humillación de la absorción, prosigue SM, el 57% de los ciudadanos de la RDA pensaba ese mismo 2009 (desconozco los datos actuales) que su antiguo país tuvo más aspectos positivos que negativos y hasta los más jóvenes rechazaban que hubiera sido, sin más consideraciones, una dictadura. La RDA no fue el Chile de Pinochet ni la España del general asesino. (...)"             (Salvador López Arnal, Rebelión, 21/02/2014)

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