"(...) Para una parte creciente de la sociedad trabajar ya no garantiza cubrir las necesidades materiales básicas: en España, un 12,3% de los trabajadores con contrato se encuentran en riesgo de pobreza.
Así, dentro de las múltiples formas de hacer frente a esta tendencia,
existe una propuesta que ha ido ganando adeptos en los últimos tiempos y
que supone una suerte de terapia de choque aplicada a la lucha contra
la pobreza y la desigualdad. Su formulación, otrora ajena al público
general, recientemente ha sido objeto de exposición en grandes medios generalistas. Hablamos de la Renta Básica.
Recogiendo la definición de la Basic Income Earth Network,
la Renta Básica (RB) es un ingreso individual pagado por una
administración pública a cada ciudadano de pleno derecho (universal) y
sin importar si trabaja de manera remunerada o no (incondicional).
Es,
esencialmente, la consagración de un “derecho a la existencia”: el
derecho incondicional como ciudadano de tener las necesidades materiales
cubiertas para asegurar una vida digna y, así, propiciar su
participación en la sociedad.
La RB tiene un largo
recorrido en el pensamiento político, enmarcada sobre todo en la
tradición del republicanismo democrático («La primera ley social es, por
tanto, aquella que garantiza a todos los miembros de la sociedad los
medios de existencia; todas las demás se subordinan a ésta», en palabras
de M. Robespierre).
Desde T. Paine a P. Van Parijs, autor éste último del ensayo que
reimpulsó el concepto, los partidarios de la RB han ido robusteciendo y
profundizando en argumentos favorables a su introducción.
Así, se cree
que la RB reduciría drásticamente la pobreza; haría más grande el poder
de negociación de colectivos tradicionalmente desprotegidos
(trabajadores, consumidores); remuneraría el trabajo socialmente útil
pero no retribuido (trabajo del hogar); eliminaría los costes de
inspección de las prestaciones condicionales actuales; tendría una
incidencia favorable desde la perspectiva de género o reduciría
enormemente la desigualdad, entre otros.
Los detractores esgrimen, por
un lado, el gran desincentivo al trabajo que supondría la propuesta, y
por otro, el coste de oportunidad que para la financiación de servicios
públicos supone un cheque de igual cantidad para un parado y para un
banquero.
Desde el
punto de vista de la política comparada, existen pocas manifestaciones
explícitas de aplicación de la RB de manera generalizada en comunidades
significativas. Una de ellas es Alaska, un ejemplo de aplicación de la
RB stricto sensu (incondicional y universal): desde 1982,
cada ciudadano residente recibe, por expresa previsión constitucional y
por el mero hecho de ser ciudadano, 900$ anuales como parte líquida del Permanent Fund Dividend, fondo que depende de los ingresos derivados de la explotación de los recursos naturales, en especial del petróleo.
Pues bien, hoy Alaska es uno de los Estados con menor desigualdad de
renta de los EE.UU. En Europa, la tradicional carencia de ejemplos
prácticos de aplicación puede ser cuestión de tiempo, pues los
movimientos sociales favorables a la RB han ganado terreno en el debate
político, en especial en Suiza.
Los organizadores de la iniciativa
legislativa popular “ Para una renta básica incondicional” entregaron
recientemente más de las 100.000 firmas necesarias para iniciar los
mecanismos legales que se prevé que culminen en la celebración de un
referéndum. Paralelamente, desde enero de 2013, los promotores de la Iniciativa Ciudadana Europea para una renta básica universal recogen
firmas para que la Comisión Europea estudie detenidamente su
implementación en el territorio de la Unión Europea.
En España, la
plataforma Movimiento contra el Paro y la Precariedad registró
recientemente una propuesta de Iniciativa Legislativa Popular para
promover el debate sobre la RB en el Congreso de los Diputados.
¿Habría margen para su implementación en España? Según J. Arcarons, D. Raventós y Ll. Torrens, sí. En un artículo reciente, que supone una parte ínfima del inmenso trabajo que han realizado la Red Renta Básica y la revista Sin Permiso en
la investigación y difusión de la propuesta, los autores han analizado
los datos de casi un cuarto de millón de declaraciones del IRPF de 2010
de ciudadanos residentes en Cataluña. Los resultados de la simulación
son claros: (1)
Sería factible una Renta Básica de 7.968 euros anuales
por adulto y de 1.594 euros para los menores de edad. (2) Los ingresos
provendrían de la supresión de todos los otros subsidios condicionados
inferiores a la RB y de una reforma ambiciosa del IRPF. (3) Todo ello
sin modificar partidas presupuestarias, dejando intacto el nivel de
cobertura sanitaria o la inversión en educación.
Así pues, la triple confluencia del agravamiento de las problemáticas
que la RB pretende combatir, la madurez de las discusiones académicas y
de los trabajos de investigación sobre su factibilidad y la progresiva
conformación de movimientos sociales favorables a la propuesta pueden
suponer un terreno fértil para el rebrote de la idea (que, en parte, ya se está produciendo).
Los partidos de izquierda minoritarios en el Congreso han sido pioneros
en el planteamiento institucional de la propuesta con sendas
iniciativas. Sin embargo, un debate en profundidad en la
socialdemocracia europea posicionaría la idea en el centro del debate
político, liberando a la RB de su prejuiciosa e injusta etiqueta
utópica.
Asegurar al ciudadano su derecho básico a la existencia de
forma incondicional y universal puede suponer un auténtico giro
copernicano en la concepción prestacionalista del Estado de Bienestar y,
por qué no, un acicate para la renovación ideológica de la
socialdemocracia. " ( Eduard Güell y Julio Jiménez, eldiario.es, 18/01/2014)
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