9/3/14

Mientras que las ganancias de la élite en la última década fueron las más altas, el desempleo y el subempleo se han convertido en una forma de vida para millones de trabajadores

"(...) Las raíces de la crisis no se encuentran en el gasto del sector público, si no en un proceso de cambio en el equilibrio del poder político y económico hacia los intereses de la élite. 

Para incrementar la tasa de ganancia del capital se favoreció un deterioro de gran parte de la industria manufacturera, o bien se promocionó su traslado a países con mano de obra más barata; el movimiento sindical fue atacado y casi diezmado; los salarios se han deprimido y han caído en términos reales a lo largo de más de tres décadas.

Entonces, claro está, para compensar el vaciamiento de la economía, los bajos salarios y el aumento del subempleo, el crédito se convirtió en la solución a corto plazo para estimular la demanda. Y de aquellos barros estos lodos: una brutal crisis de deuda impagable y un sistema bancario quebrado. 

Pero en vez de solucionar los problemas, estas élites, que al principio de la crisis estaban acorraladas, han sido capaces de revolverse panza arriba, “convencer” a una clase política mediocre y hacernos creer que la culpa es nuestra, que el Estado del Bienestar es insostenible.

Mientras que las ganancias en la última década fueron más altas que en las tres décadas precedentes, el desempleo y el subempleo se han convertido en una forma de vida para millones de trabajadores. 

Simplemente analicen la evolución del empleo en nuestro país donde además de los descensos en la población activa, aumento del número de parados, lo poco que se genera es temporal y a tiempo parcial. Donde antes había un trabajo a tiempo completo con un salario más o menos digno, ahora hay tres con salarios y condiciones laborales miserables. 

Jamás pensé que tras el estallido de la crisis, típica ejemplo de inestabilidad financiera minskyana, llegaríamos a donde hemos llegado. Nos indica una sociedad enferma hasta la médula. Pero la partida finalmente les saldrá muy cara, no les quepa ninguna duda. (...)

La crisis económica no se debe al derroche de dinero en los servicios públicos, sino a la ruptura del consenso keynesiano de la posguerra, en favor de un recetario neoliberal basado en la inequidad, en unos bajos salarios con su correspondiente baja demanda y los consiguientes excesos de inversión.

 Todo ello aderezado con unos bajos impuestos o una nula tributación para los evasores corporativos, y el fomento del mayor proceso de acumulación de deuda de la historia, muy lucrativo para la banca mientras perduran las inflaciones de activos, pero nefasto para la ciudadanía cuando estallan. Y ahora se proponen el desmantelamiento del Estado del bienestar para rescatar definitivamente a un sistema bancario quebrado. Miserables."               (Juan Laborda, Vox Pópuli, 11/01/2014)

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